“Amo a este país y a su gente” – GENTE Online
 

“Amo a este país y a su gente”

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Aquella canción de Luca Prodan afirmaba: “No sé lo que quiero, pero lo quiero ya”. Digamos que antes de desembarcar en la Argentina para hacer sus shows, Rod Stewart (63) se quedaba con la segunda parte de la frase, y pedía: · Dos limusinas con aire acondicionado. · Un camarín en el estadio de Vélez que en su interior tenga: 6 botellas de agua mineral francesa Evian, 8 Gatorades heladas, 1 bandeja con diferentes frutas, 12 latas de gaseosa cola, 12 botellas de cerveza alemana St. Pauli Girl, 3 de vino Château Lafite Rothschild, otras 3 de Chassagne-Montrachet, y finalmente, 2 botellas de ron. · Un vestidor para 8 personas (con ducha, inodoro, alfombra y sillones), con equipo de audio con casetera (sí, sí, todo un regreso a los años 80’). · Accesorios: Una tabla para planchar, un secador de pelo, un espejo con rueditas, 2 percheros móviles y 18 toallas (12 de baño y 6 de mano).

Para el show: 24 pelotas de fútbol (que deberán ser entregadas antes de las 12 del mediodía de cada presentación) para regalar durante el espectáculo. Y sus pedidos fueron órdenes. El domingo a las cinco de la tarde –en vuelo privado– llegó desde Brasil para presentarse el jueves 10 y el viernes 11 en el Fortín de Liniers. Todo está preparado para otra escala del tour Still the same, Great Rock Classics of our time que comenzó el 18 de febrero en Nueva Zelanda. Esta es la tercera vez que el intérprete de Da ya think I’m sexy?, Sailing y Young turks está en el país (la primera vez ocurrió durante el Mundial de 1978, y la restante en 1989, cuando realizó su primer show).

MI BUENOS AIRES QUERIDO. Apenas desembarcó –acompañado por su esposa, Penny Lancaster (37) y su hijo, Alistair (2 años y un mes)– se instaló en el hotel Four Seasons. Recién el lunes por la tarde salieron a recorrer Buenos Aires. La primera parada fue en Ta Te Ti, local de ropa infantil de la avenida Alvear. Allí, la ex modelo se dedicó a renovar el placard del pequeño. Más tarde la pareja visitó el barrio de San Telmo: pasaron horas recorriendo las calles empedradas en una van. ¿Qué buscaban? Un local de muebles y lámparas antiguas. Cuando desde la ventanilla vieron lo que necesitaban, le indicaron al chofer que se detuviera en plena calle Defensa y entraron al local elegido. Finalmente no compraron nada. Rod fue reconocido por la gente y tuvo que dedicarse a firmar autógrafos. Cuando partió, sólo sonrió y dijo: “Amo a este país y a toda su gente”. En perfecto inglés, of course. Con su estilo inconfundible, el británico salió de shopping por la ciudad. Penny, su mujer –ex modelo de 1,87 de altura–, fue la encargada de elegir la ropa de Alistair, el pequeño hijo de la pareja, en el local de Ta Te Ti de la avenida Alvear.

Con su estilo inconfundible, el británico salió de shopping por la ciudad. Penny, su mujer –ex modelo de 1,87 de altura–, fue la encargada de elegir la ropa de Alistair, el pequeño hijo de la pareja, en el local de Ta Te Ti de la avenida Alvear.

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