«Alguna vez me tenía que tocar enamorarme así» – GENTE Online
 

"Alguna vez me tenía que tocar enamorarme así"

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Debe haber pocos temas tan aburridos como los vagones de subte. En eso estaba Aníbal Ibarra (46, separado, dos hijos) hace un mes y medio en Madrid, -gestionando la compra de unidades para las nuevas líneas porteñas, y esperando que el tiempo pase-, cuando se topó con los ojos verdes y la sonrisa devastadora de Muriel Balbi, una cordobesa de 28 años que trabajaba como corresponsal de Radio Universidad de la provincia mediterránea. Rápido como buen porteño, aceptó la nota que le propuso la periodista con la
esperanza de seguirla después. Cuando se apagó el grabador, las cartas estaban echadas, y la charla se extendió hasta bien entrada la noche. El verano español invitaba a ir de tapas.

La conversación, esas primeras palabras que cruzaron en confianza, los descubrió como almas gemelas. Hacía poco tiempo, ella había entrevistado a José Saramago, en Lanzarote, Islas Canarias. La casualidad o el destino, hicieron que Ibarra recién terminara El Memorial del Convento, del mismo autor. La novela, ambientada en los fuegos inquisitorios de la Edad Media, incluye una historia de amor entre dos personajes: Sietesoles y Sietelunas. Y así, hablando de literatura, pero sobre todo de amor, llegó el flechazo. Cuando regresó a Buenos Aires, el Jefe de Gobierno y la periodista saturaron de mails sus correos electrónicos. Aníbal, rendido, le confesó por esos días a una amiga: "Alguna vez me tenía que tocar enamorarme así". A primera vista.

Lo único que deseaba Ibarra era que Muriel volviera al país. Y, desde hace quince días, su deseo se cumplió. Muriel Balbi dejó España y retornó a Córdoba. Entonces, la transversalidad le dio una mano al Jefe de Gobierno, y con la excusa de visitar a su colega cordobés Luis Juez, guardó en un bolso sus mejores ropas, ensayó su mejor sonrisa y partió al reencuentro. Del asfalto de la capital pasaron a la geografía serrana de Los Aromos, para confirmar que Madrid no había sido un espejismo. Apenas siete días después, Muriel se instaló en Buenos Aires, cerca de su amor.

Ibarra, que venía golpeado por los infundados rumores que lo vincularon a la actriz Lola Berthet, decidió darle luz verde a esta relación. "Es que va muy en serio", confió un miembro de su entorno. La primera aparición entre sus íntimos fue el miércoles 3 por la noche, en Rey Castro, pleno San Telmo, para celebrar el casamiento de Roberto Feletti -el secretario de Infraestructura porteño- con Claudia Escalada. Un poco tenso, Ibarra ni siquiera salió a bailar. Muchos de los presentes esa noche conocían la historia, pero la mayoría de ellos se preguntaba ¿quién es esa chica?

DE LA DOCTA AL MUNDO. Hija de Chichí y Elena, dos médicos de Córdoba, su infancia mezcló el aroma de la peperina con la elegancia de las calles parisinas, donde vivió hasta su adolescencia. Allí estudió música, y aprendió los rudimentos del violín. De regreso a Córdoba, terminó la secundaria y empezó la carrera de Comunicación Social en la Universidad Nacional de Córdoba. Se recibió de Licenciada con un promedio de 9,4.

A los 25 años, en 2001, dio los primeros pasos en la tevé. Nivel Unno, una versión cordobesa de El Rayo, la tuvo como conductora. La experiencia duró hasta que el productor decidió incluir una segunda presentadora, y Muriel renunció. Entonces, puso por primera vez rumbo a Buenos Aires. Golpeó las puertas de Cuatro Cabezas, la productora de Mario Pergolini, donde hizo unas pruebas sin suerte. Decepcionada, desanduvo la ruta 9 y recaló en Córdoba otra vez. Allí le ofrecieron conducir el noticiero de Canal 2 junto al periodista Fernando Genesir. La aventura duró poco.

Cuatro meses más tarde, partió a Madrid junto con su ex novio, Matías Palmero, hijo de Juan Carlos Palmero, ex ministro de Gobierno de Eduardo Angeloz y ex secretario de Culto de Raúl Alfonsín. Fue su primera relación con la política.

En la capital española trabajó como corresponsal de Radio Universidad de Córdoba, escribió varias notas para La Voz del Interior e hizo una pasantía en el matutino El País. Lo más destacado de su currículum transcurrió allí: entrevistó a Madelein Albright -ex secretaria de Estado norteamericana-, a José Luis Rodríguez Zapatero -hoy Presidente del gobierno español-, a los escritores Mario Vargas Llosa y el portugués José Saramago -la llave de su relación con Ibarra-, y cubrió la visita de Néstor Kirchner a Madrid. Ahora, en Buenos Aires, intenta que sus tres idiomas y su paso por la Universidad de Cambridge le den chances de ingresar en algún medio. Por lo pronto, hizo algunas pruebas en Canal 13.

Quienes la conocen, dicen que es "buena periodista, y detesta que la tomen nada más que por una chica linda". Sin embargo, ella no niega que puede tardar casi dos horas en producirse antes de enfrentar una cámara, y que hace gimnasia y dieta para verse bien. Algunos ojos escrutadores aseguran que se hizo un pequeño retoque en la nariz, y otro en las cejas. A Ibarra, aseguran, primero lo encandiló su figura, pero luego, "lo sedujo de arriba, de la cabeza".

Ambos tienen gustos bastante parecidos. La discoteca del Jefe de Gobierno, de hecho, es ecléctica: desde clásico a Los Piojos, casi todo cabe. A ella le encantan desde Radiohead a Mercedes Sosa. Se emociona con el réquiem de Mozart, y baila si escucha buena música electrónica. Alguna vez escribió que en su fin de semana ideal "no hay viajes sorpresa, ni destinos exóticos. No se alegra con el fútbol, no se despeja con el golf, no se regocija con el champagne y no se exorciza con el fernet". Así, los weekends de Ibarra -de abundantes fútbol y asado- tendrán que sufrir alguna modificación. Pero el amor lo vale, claro. ¿O no? Porque el domingo, con su hermano Rolando vió a River derrotar por quinta vez en el año a Boca, para así completar una semana que lo mostró ganador en todos los terrenos.

DE GIRA. Para presentar a su nueva novia, el Jefe de Gobierno no escatimó esfuerzos. Con ella, además de ir una noche al cine y conocer a sus padres, el miércoles pasó por El Dorrego, donde visitó Buenos Aires piensa -el festival de ciencia de la UBA, que funciona en cinco sedes-; el lunes 8 almorzó en el Yacht Club de Puerto Madero con 30 empresarios para presentar Buenos Aires 10, donde se repasaron una serie de obras en marcha, con una inversión de 4.698.305.765 pesos. Y donde el discurso, por efecto de la afonía post superclásico, fue más bien breve.

Lo mejor, sin embargo, había sucedido el jueves, en la inauguración de la Feria de las Naciones. Después de las cintas, hubo un sorteo. Teté Coustarot cantó el número de Ibarra. El premio: un collar de perlas trenzadas de Jean Pierre. Enseguida, un coro previsiblemente femenino comenzó a exigir: "¡Que lo done!". Ibarra les hizo caso, y lo remataron en dos mil dólares. Mientras regresaba del escenario, chocó las palmas de sus manos: "¡Lo bien que me hubiera venido este collar!". Cerca, Muriel Balbi lo esperaba con una sonrisa. Después de todo, a ella no la conquistó con joyas, sino con unas líneas -geniales, por cierto- de José Saramago. Y eso sí es ganar.

Aníbal Ibarra y su nueva novia en el almuerzo de <i>Buenos Aires 10</i>, en el <i>Yacht Club</i> de Puerto Madero, donde se los vio divertidos.

Aníbal Ibarra y su nueva novia en el almuerzo de Buenos Aires 10, en el Yacht Club de Puerto Madero, donde se los vio divertidos.

Después de recibirse de Licenciada en Comunicación Social en la <i>Universidad Nacional de Córdoba</i>, Muriel se especializó en periodismo en Alemania y Cambridge. Además, es co-autora de dos libros: <i>Nuevos relatos del cine actual</i> (Premio Fondo Estímulo 99) y <i>Actores, prácticas y discursos en la Córdoba combativa</i>. Su primera experiencia en los medios fue en el programa <i>Nivel Unno</i>, en <i>Canal 12</i> de Córdoba.

Después de recibirse de Licenciada en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Córdoba, Muriel se especializó en periodismo en Alemania y Cambridge. Además, es co-autora de dos libros: Nuevos relatos del cine actual (Premio Fondo Estímulo 99) y Actores, prácticas y discursos en la Córdoba combativa. Su primera experiencia en los medios fue en el programa Nivel Unno, en Canal 12 de Córdoba.

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