AL-ATTIYAH: “Lo mejor de ganar es difundir a Qatar por todo el mundo” – GENTE Online
 

AL-ATTIYAH: “Lo mejor de ganar es difundir a Qatar por todo el mundo”

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Los 32 grados de temperatura que azotan a Buenos Aires no molestan. Tecnópolis es una fiesta sobre ruedas. Los pilotos siguen vestidos con su uniforme de trabajo, como si fueran soldados, después de 13 etapas, 9 mil kilómetros y tres países recorridos: Argentina, Chile y Bolivia.

Los 567 que iniciaron el Dakar 2015 se redujeron a 206. El resto, los 361 caídos en batalla, probaron que es la carrera más ardua del planeta. Todos los que atravesaron la meta se sienten ganadores: ésa es la filosofía, aunque formalmente hay sólo cuatro vencedores. Con la novedad de Bolivia como destino, el Dakar se despidió con la promesa de volver a Sudamérica en 2016 e incluir en el recorrido a Colombia y Ecuador. Habrá que esperar hasta la próxima edición.

LOS GANADORES. En motos, a bordo de su insuperable KTM, el español Marc Coma (38) volvió a llegar por sobre todos por quinta vez en su vida (2006, 2009, 2011, 2014 y 2015).

En cuatriciclos, con la notoria ausencia de los hermanos Marcos y Alejandro Patronelli (dos veces campeón cada uno), el polaco Rafal Sonik, escudería Yamaha, alcanzó su primera corona a los 48 años. La gran sorpresa de los quads la dio un argentino de 19 años: el cordobés Jeremías González Ferioli, segundo en el podio, y el más joven en llegar a esa posición en la historia de la competencia.

La misma suerte ganadora tuvo el ruso Ayrat Mardeev (28) en camiones, a bordo de un KamAZ 4326 VK. Finalmente, el gran vencedor sobre los autos fue un viejo conocido: el príncipe qatarí Nasser Al- Attiyah (44).

Al mando de un Mini, después de consagrarse campeón en 2011 con Volkswagen Touareg y de participar en once Dakars, el hijo del ex ministro de Energía de Qatar y medallista olímpico –fue bronce en Tiro durante los Juegos de Londres 2012– logró el bicampeonato. Después de la llegada, GENTE lo entrevistó en exclusiva y, a pesar del cansancio, le hizo demostrar sus dotes futboleras. Pelota en mano, ésta fue la charla:

–¿Cómo se siente?
–Tengo lindos sentimientos. Aunque a esta altura estoy un poco cansado, ya que nos levantamos a las cinco de la mañana y seguimos despiertos. No sé cómo... Ahora el cuerpo empieza a sentir el cansancio que acumulamos durante toda la carrera. Pero estamos muy felices.

–¿Tuvo un buen copiloto?
–Matthieu Baumel (francés) es un excelente compañero. Gracias a él, todo se me hizo más fácil. Es un copiloto de primer nivel.

–¿Se necesita mucha paciencia para triunfar?
–Sobre todo hay que estar muy concentrado. Hay muchos rivales. Antes de empezar la carrera todos tienen la chance de ganar... y de perder. La paciencia es importante. Pero el peligro, que acecha siempre, no se puede combatir con ella...

–¿Qué fue lo más difícil del Dakar?
–Todos los días sucede algo peligroso. Por eso hay que mantenerse fuerte y no pensar en las dificultades. Con Matthieu tratamos de concentrarnos en las cosas fáciles y positivas, y no al revés. Queríamos terminar las etapas sin problemas, y así lo hicimos, de principio a fin. Fue una carrera perfecta.

–¿Cuál es su mayor virtud como piloto y como persona?
–Trato de dar lo mejor de mí: así soy en todos los aspectos de mi vida.

–¿Qué es lo qué más lo alegra de este triunfo?
–El gran equipo que tenemos, los sponsors que confiaron en mí, y sobre todo, la alegría de mi gente, los cataríes.

–¿Extraña a su país?
–Mucho. Sobre todo ahora, cuando la gente querría verme y festejar conmigo. Me llamaron muchos para felicitarme. Es algo magnífico. Qatar es muy chiquito: somos apenas cuatrocientos mil habitantes. Por eso ganar me alegra doblemente: difundo el nombre de mi tierra en todo el mundo. Ahora, por ejemplo, en la Argentina, van a oír hablar de ella.

–¿Le gusta el fútbol?
–Sí, soy muy bueno. Préstame una pelota y te muestro.

Acompañado por Matthieu Baumel, su copiloto, y a bordo de un Mini, el catarí volvió a ser el más rápido de todos los pilotos de autos en la prueba que auspició el Banco Macro.

Acompañado por Matthieu Baumel, su copiloto, y a bordo de un Mini, el catarí volvió a ser el más rápido de todos los pilotos de autos en la prueba que auspició el Banco Macro.

Al Attiyah en el árido desierto chileno.

Al Attiyah en el árido desierto chileno.

Saludando su victoria con su copiloto, Matthieu Baumel.

Saludando su victoria con su copiloto, Matthieu Baumel.

Haciendo jueguito a lo Messi o Maradona. Fue una carrera perfecta: en 40 horas, 32 minutos y 25 segundos, embolsó su segundo Dakar.

Haciendo jueguito a lo Messi o Maradona. Fue una carrera perfecta: en 40 horas, 32 minutos y 25 segundos, embolsó su segundo Dakar.

La ceremonia de cierre fue en Tecnópolis. La entrada, gratis. El público pudo felicitar a los que soportaron la carrera más dura y peligrosa del mundo.

La ceremonia de cierre fue en Tecnópolis. La entrada, gratis. El público pudo felicitar a los que soportaron la carrera más dura y peligrosa del mundo.

Entre ellos, el cordobés Jeremías González Ferioli –19– (centro), el piloto más joven en alcanzar un segundo puesto en la historia del Dakar.

Entre ellos, el cordobés Jeremías González Ferioli –19– (centro), el piloto más joven en alcanzar un segundo puesto en la historia del Dakar.

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