«Ahora voy a luchar por la Argentina como luché por mi familia» – GENTE Online
 

"Ahora voy a luchar por la Argentina como luché por mi familia"

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Anchorena al 600, segundo piso. Hoy, la casa del vicepresidente de la Nación
Argentina…“Lo encontrarán almorzando con amigos, una comida informal
entre sus íntimos antes de partir al Congreso”, adelantó Dolores
O’Reilly, la encargada de su prensa. Era el gran día. Su gran día.
Y faltaba una hora para el gran momento: la asunción.

Extraño. Muy extraño resulta entonces ver a Daniel Scioli en chomba,
bermudas, medias y pantuflas. Sonríe con facilidad, como acostumbra, y
saborea una manzana asada entre familiares y amigos que ya están vestidos
para la fiesta. Sobre la mesa, todavía quedan las copas en las que se brindó
vino tinto y un bol de queso rallado. “Sí, hubo pastas”, confirma
Arací López, su empleada doméstica desde hace 20 años,
mientras invita un café.

–Scioli, nada de ansiedad, por lo que veo…
–No estoy nada nervioso. Me preparé mucho para este día y estoy
dispuesto a luchar por la Argentina como siempre luché por mi familia.
Además, como ves, tengo un equipo incondicional: mis mujeres y mis amigos
hoy están acá, apoyándome una vez más. Los nervios
se los dejo a ellos –asegura con otra de sus sonrisas–. ¿Lo conocés
a Fabio Buzzi, no? ¡Mirá si miento! El Tano fue mi copiloto en los
tiempos del off-shore y se vino desde Italia para estar conmigo hoy.
……………………………………........………….

Scioli lo cuenta tranquilo, sin intención de ponerse el traje todavía…

Buzzi no es el único que ha viajado por él hoy. Marga, la mamá
de su hija Lorena, también está aquí. Llegó desde
Santa Fe ayer y es una de las pocas que no intentan disimular la adrenalina que
implica acompañar –o formar parte de la comitiva familiar– al
segundo de Néstor Kirchner. “Lorena, ¿querés pañuelitos
descartables? –le ofrece a su hija, quien luce un traje Donna Karan color
gris–. Mirá que tengo dos, eh. Yo voy a llorar. Estoy segura de que
voy a llorar. Mirame, si ya estoy emocionada. No sabés lo que me tuvieron
que soportar en Rosario esta última semana, estaba terrible, tan nerviosa...
Yo les dije a mis amigos: ‘Conténganme porque esto no le pasa a todo
el mundo y tampoco pasa todos los días, ya se me va a pasar’”.

Mientras, Scioli sigue ahí, sin cambiarse de ropa…

Karina Rabolini, su copiloto en los tiempos de la motonáutica y en la vida
durante los últimos 16 años, no habla de tensiones. Aparece por
una puerta, enciende un cigarrillo rubio, le dice algo a su marido al oído,
se va. Al rato se la vuelve a ver, dice que le falta peinarse; alguien le pregunta
si deben llevar la escarapela puesta, le dice que sí y vuelve a desaparecer.
Después regresa, enfundada en un tailleur de vestido y saco gris diseñado
especialmente por Evangelina Bomparola, con rímel, delineador, rubor y
brocha en mano: “Vení, Lore, que te maquillo… Cerrá los
ojos”, le ordena mientras saca a relucir toda la experiencia de sus épocas
de modelo top.

Scioli charla con su hermano Nicolás y Horacio Larrosa, su asesor en Comunicación,
de chomba y pantuflas …

“Arací, ¿no pensás venir? Andá a vestirte de
una vez que ya nos vamos…”, le dice a la empleada que insiste en levantar
la mesa ella misma. “¿Y usted, qué espera? Yo no soy la de
la jura…”, contesta mientras se lleva el último pocillo a la
cocina. Lorena hace un gesto de negación con la cabeza que significó
un “Papá no cambia más”, y mira a otra mujer que lo conoce
bien: Lucía, la prima hermana por parte de la madre de Daniel. “Ya
lo conocemos… Igual, es increíble: nunca lo vi tan tranquilo como
hoy”, le reconoce en voz alta. Arací López regresa de camisa
estampada, saco y pollera negra, preguntando quién se ofrece a colocarle
la escarapela.
Scioli, con su ropa informal, parece no tener ganas de oír otra reprimenda
y pide permiso para retirarse de la sala con un “ya vuelvo”.

En menos de tres minutos regresa: viste un traje a rayas (“Es de Tamborín”,
describe) y una corbata (“de seda italiana”, cuenta). Entonces, deja
que sus mujeres pinchen los colores patrios en la solapa de su flamante traje
nuevo. Y ahora sí, da la orden de partida. Falta media hora para que jure
por Dios y por la Patria que como vicepresidente de La Nación Argentina
hará respetar nuestra Constitución y desempeñará su
cargo con lealtad y patriotismo.

Ahora, Daniel Osvaldo Scioli está listo para el gran acontecimiento…

por: Mariana Montini
fotos: Leandro MontiniScioli en el living de su casa, una hora antes de convertirse en “el vice”. Sus damas chequean los últimos detalles antes de partir a la asunción. Ellas son: Arací López, su empleada doméstica desde hace 20 años; Lorena, su hija; y Karina Rabolini, su mujer.

Scioli en el living de su casa, una hora antes de convertirse en “el vice”. Sus damas chequean los últimos detalles antes de partir a la asunción. Ellas son: Arací López, su empleada doméstica desde hace 20 años; Lorena, su hija; y Karina Rabolini, su mujer.

Con Marga (la mamá de su hija), Lorena, Fabio Buzzi (su copiloto italiano en los tiempos del off-shore) y Horacio Larrosa, su asesor en Comunicación.

Con Marga (la mamá de su hija), Lorena, Fabio Buzzi (su copiloto italiano en los tiempos del off-shore) y Horacio Larrosa, su asesor en Comunicación.

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