su nena" de 39 años al altar, vestida de blanco. Después de siete años en pareja, Sandra y Daniel Leonardo (40) se casaron en la catedral de Morón. La ceremonia religiosa fue muy emotiva, con un cortejo integrado por los hijos de anteriores matrimonios de los novios. La fiesta, con torta de cinco pisos y ligas incluidas, fue en el Sheraton Pilar." /> «Ahora vamos a buscar los mellizos» – GENTE Online
 

"Ahora vamos a buscar los mellizos"

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Hace siete años, cuando ninguno de los dos siquiera lo sospechaba, una amiga
en común los presentó. Desde ese día, Sandra Macri (39) y Daniel Leonardo (40)
no se separaron nunca más. El 3 de julio, para consumar tanto encuentro, se
dieron el sí frente a frente en la catedral de Morón, Nuestra Señora del Buen
Viaje, donde hace mucho más que siete años se casaron los padres de él.

Aunque ya compartían la vida juntos, decidieron casarse: "La verdad es que
estoy contenta y ansiosa porque los dos soñábamos con este momento
", confesó
Sandra Macri con lágrimas en los ojos, un instante antes de abrirse la puerta de
la iglesia y sin soltarse del brazo de Franco, su padre. Allí mismo, Jorge
Ibañez terminaba de acomodar los últimos detalles de un vestido que tuvo su
historia: el primer modelo, de otro autor, parece que no le gustó a ella y, de
apuro, fue a la maison de Ibañez y, en apenas una semana, tuvo otro
modelo: de raso de seda natural blanco con encaje chantilly francés y bordado en
cristales.

Mauricio Macri y su mujer Isabel Menditeguy llegaron quince minutos antes de
la entrada de la novia. Se quejaron de la espera, porque parecía que el novio
estaba confesándose en la sacristía y no podía empezar el casamiento. Mauricio y
su hermano, Gianfranco, se sentaron junto a toda la familia. Mariano Macri y
Marie France Peña Luque viajaron desde San Pablo, Brasil, donde viven. Isabel no
aguantó el fastidio y lo puso en palabras: comenzó a quejarse cuando notó que
estaba la prensa. Primero fue un susurro, después subió el tono y por último se
retiró y se metió en el auto.
Camino al altar. Una horas antes, dos limousines blancas aparecieron por su
quinta en la localidad de Villa de Mayo: en una viajaron el padrino y la novia.
En la otra, los hijos que los novios tuvieron durante sus matrimonios
anteriores: Rodrigo (12) y Franco (8), de ella, y Micaela (10), de él. Antes de
entrar, Franco les pidió a los chicos que se pusieran delante de ellos. El coro
compuesto por dos tenores, una soprano y un organista empezó a cantar Pompa y
circunstancia.

La puerta de la catedral de Morón se abrió, entonces Franco Macri y su hija
avanzaron hasta el altar donde la esperaban Daniel Leonardo, el novio, y el
resto de los padrinos. Hay un ítem que apareció, por lo menos, trastrocado: sus
profesiones. Durante la ceremonia civil, la jueza que los casó los presentó ante
el público y testigos como "Sandra Macri, empresaria" y "Daniel
Leonardo, enfermero
". Aunque el novio hoy ejerce como… parapsicólogo. Dicen
que en los últimos años sus negocios mejoraron, y actualmente atiende a más de
veinte personas por día en su consultorio.
La boda tuvo cuatro padrinos: María Oyhanart y Paula Olea (amigas de la pareja)
y Franco Macri y Giorgio Nocella, empresario e intimísimo de la familia. La gran
ausente: Alicia Blanco Villegas, la mamá de la novia. Según el sacerdote Raúl
Trotz, que celebró la ceremonia: "Los novios se casaron en esta iglesia
porque así lo hicieron los padres de Daniel, que no hace mucho tiempo perdieron
la vida en un accidente. Y en homenaje a ellos, decidieron dar el sí ante la
Virgen Del Buen Viaje
".

Franco Macri, a un costado del altar, no dejaba de mirar a sus nietos y a sus
dos nietas, Jimena y Agustina, las hijas de Mauricio, quienes se encargaron de
leer la Carta a los Romanos durante la ceremonia. En el atrio y mientras
saludaba a los presentes, Sandra dijo emocionada: "con Daniel ya cumplimos el
deseo de casarnos en una iglesia, ahora vamos a buscar los mellizos. Es algo con
lo que venimos soñando desde hace tiempo. Ojalá Dios nos conceda esa alegría
".
Después, todos partieron a la fiesta.

La fiesta inolvidable. En el Sheraton de Pilar, unos 400 invitados
pulverizaban cualquier deseo de intimidad. "Quisimos hacer una fiesta muy
íntima y sencilla, bien italiana como somos todos nosotros
", había dicho
Sandra. El salón Girasoles fue, sin embargo, una multitud, con una gran
pista donde esperaban veinte violines que echaron a andar el vals. Entonces
Sandra y Franco bailaron. Sandra y Daniel bailaron. Sandra y Gianfranco
bailaron. También Mariano Macri. Todos, menos uno: Mauricio se fue antes porque
no quería faltar a otro casamiento, el del futbolista xeneize, Gustavo Barros
Schelotto.

…………………………………………………

Hubo música, baile, torta de cinco pisos, ligas y cotillón hasta después del
amanecer. Los recién casados se quedaron cuatro días descansando en el hotel. El
matrimonio, por ahora, no se va a ir de luna de miel, porque su principal
objetivo es otro: agrandar la familia.

Sandra se mandó a hacer dos vestidos de novia. Y lució el segundo, firmado por Jorge Ibáñez, con tocado de tul y diadema. Daniel Leonardo, su marido, se puso jacquet, y llevó el pelo largo y con reflejos rubios.

Sandra se mandó a hacer dos vestidos de novia. Y lució el segundo, firmado por Jorge Ibáñez, con tocado de tul y diadema. Daniel Leonardo, su marido, se puso jacquet, y llevó el pelo largo y con reflejos rubios.

Franco le entregó la mano de su hija al parapsicólogo Daniel Leonardo.

Franco le entregó la mano de su hija al parapsicólogo Daniel Leonardo.

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