“Ahora sí me gusto cuando me miro en el espejo” – GENTE Online
 

“Ahora sí me gusto cuando me miro en el espejo”

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Llegamos en punto. Un hombre de seguridad nos anuncia. Infinitas cámaras registran nuestra entrada. Carlos, el padre de Verónica Ojeda (34), se adelanta para que no erremos el camino hasta el quincho. Un quincho asombroso en el que nos reciben la imagen gigante de la Virgen del Rosario y un Papá Noel... ¡de más de un metro y medio de alto!, que quedó en el mismo sitio desde la Navidad pasada. A eso se suma: mesa para ocho personas; un proyector de cine detrás del sillón exclusivo: ¡sólo para Diego! Cuando la visita, claro; los juguetes de Dieguito Fernando; entre ellos, un auto Mini Cooper a batería, regalo del Diez, cuando el pequeño cumplió nueve meses, y un pony mecánico.

Mientras Verónica señala un mural –una foto gigante– en la que están los tres, dice: “¿Viste qué parecido es Dieguito a su papá y a su abuelo? Tiene sus mismos ojos chinos y hasta es chueco como su papá”. La misma que Don Diego exhibe en la recepción de su casa de Devoto. “No deseo que mi hijo pierda contacto con la familia paterna. Quiero que los ame a ellos como a mi familia. Por eso, todas las semanas nos vemos con mis ex cuñadas y Don Diego, que siempre me dice: ‘Ninguna mujer amó tanto a mi hijo como vos’. Seguimos siendo familia”.

–¿Diego es consciente de tu amor hacia él?
–Creo que no se dio cuenta... Pero en estos dieciséis meses que estuvimos separados pasaron muchas cosas y yo me las banqué sola. Tuve un un embarazo muy difícil, perdí un hijo, tuve presión alta, ataques de pánico, y muchas cosas más... Todavía no sé cómo Dieguito es tan bueno y tan feliz, a pesar de todo lo que viví.

–¿Cuándo y cómo te enteraste de que esperabas mellizos, y que uno no iba a nacer?
–A los cinco meses, cuando me hice una ecografía. Dieguito hubiese tenido una hermanita. Pero era muy chiquita.

–¿Hablás en pasado cuando te referís a tu amor hacia Diego?
–Sí. No tengo esperanza de volver con él. En realidad, no quiero. Mi historia con él va a seguir, porque es el padre de mi hijo, y por eso procuramos tener muy buena relación. Pero mi amor no es el de antes. Siempre le fui fiel, lo amé mucho, después lo lloré, sufrí sola, peleé por nuestro amor y por su salud... Pero aunque él siempre me dice que me ama, también me dice que no puede estar conmigo.

–¿No puede o no quiere?
–Quizá quiere estar conmigo y Dieguito Fernando, pero me dice que no puede. Estuvimos juntos ocho años, y fui su mujer en las malas y en las buenas. Hasta estuve internada a su lado cuando pasó por su peor momento. Pero no sé por qué promesa, motivo, o qué, siempre me dice que no puede. Nunca me dijo: “Se acabó el amor”. Pero sé que hay gente que no le perdona que haya vuelto a ser padre. A esas personas les pesa más que haya tenido otro hijo que ande con cualquier mujer.

–¿Te referís a Dalma y Gianinna?
–No voy hablar de las hermanas de mi hijo. Aunque ellas todavía no lo conocen, y sé que mucho no me quieren.

–¿Entonces con Diego se separaron por tu embarazo?
–Sí. Fue cuando él se enteró. Es verdad que no estábamos buscando un hijo: lo descubrimos cuando me hice unos estudios para la primera lipoaspiración.

–¿Cómo le contaste que estaban esperando un hijo, cuando él no lo quería?
–La verdad, no sabía cómo decírselo... El no quería más hijos. Pero el doctor Alfredo Cahe y mi papá me ayudaron a contárselo. Diego, al principio, no entendía nada. Después volvimos a casa, hablamos de muchas cosas, me pidió perdón por otras, y decidió volver a Dubai por un contrato que tenía. Yo no podía acompañarlo, porque estaba con pérdidas. Me banqué sola todo el embarazo, y también estos nueve meses.

–¿Cómo fue el momento del encuentro entre padre e hijo?
–La conexión fue inmediata. El lo agarró a upa, y Dieguito se reía. Después Diego se sacó las zapatillas, me pidió sus ojotas, y se sentó en el sillón que él tiene en el quincho. Me dijo que le quería dar de comer. Entonces le preparé una mamadera. Me pidió que yo me sentara en sus rodillas y nos besamos, nos abrazamos y lloramos juntos. Y después se fue. Pero siempre que pisa Buenos Aires viene a verlo. Incluso festejamos juntos los seis meses de Dieguito con una cena íntima acá, en esta casa.

–No puedo comprender por qué no se quedó con vos y el bebé...
–Ni yo lo entiendo. Diego siempre lamentaba no haber sido un padre presente con sus hijas, pero ahora tuvo la posibilidad de ser diferente, y tampoco lo hizo. Además, siempre soñaba con criar un hijo varón, para enseñarle a jugar a la pelota.

–Si te pidiera que te mudes a Dubai, ¿irías?
–Mi vida está acá. Yo no tengo nada que hacer en Dubai. Pero no tengo problemas en llevarle a Dieguito cuando sea necesario. Además, tengo visa para entrar y quedarme allá todo el tiempo que quiera.

–¿Por qué no vas, entonces?
–Porque Diego no me firma la autorización para que mi hijo pueda salir del país. No puedo irme a Dubai, a Miami, a Uruguay ni a Brasil de vacaciones. No sé por qué las leyes de este país son así, pero... Además, me prohíbe mostrar al bebé, a pesar de que soy la madre y estoy todo el tiempo con Dieguito.

–¿Diego se conecta por Skype a diario para ver a su hijo?
–No, ya no lo hace. Para su cumpleaños, el 30 de octubre, le hice un videoclip con fotos de ellos dos, que finalizaba con Dieguito Fernando vestido de traje con un cartel que decía “Feliz cumple, papá”, y aplaudiendo. Después de eso me llamó para agradecerme. Es mentira que no hablamos, como dicen algunas personas. Pero de lo único que hablo con Diego es por nuestro hijo.

–Dicen que hay un pretendiente en tu vida...
–No, estoy sola. Por el momento no tengo ganas de estar con nadie. Estoy enamorada de mi hijo.

–¿Por qué muchas ex de Diego no vuelven a enamorarse?
–Yo no le tengo miedo a Diego, pero no tengo, ni quiero estar con ningún hombre todavía. Mi hijo es muy chiquito. Ojalá algún día me vuelva a enamorar.

–¿Por qué te hiciste una lipo?
–Durante el embarazo engordé treinta kilos. Sentía que la panza me llegaba hasta las rodillas. Entonces me contacté con el doctor Aníbal Lotocki y me hice un par de retoques.

–¿Cuáles?
–Fui a la clínica Full Esthetic y me hice una lipoescultura de abdomen y cintura para eliminar y corregir los excesos de tejido graso que tenía bajo la piel, los muslos, las rodillas y los brazos. También aproveché para hacerme una dermolipectomía, que te deja el abdomen plano y elimina el tejido sobrante que queda tras el embarazo. Todavía me falta bajar cinco kilos para estar como antes.

–¿No le tuviste miedo a una lipo teniendo a Diego tan chiquito?
–No, yo no les tengo miedo a las operaciones. Además, no es la primera lipoaspiración que me hago: ya me operé antes en Colombia, cuando estaba con Diego. El año que viene me voy a cambiar las prótesis de siliconas, porque ya tienen diez años y me las quiero reducir un poquito. Además, siempre me gustó operarme para sentirme y verme bien.

–Pero después de la operación volvieron a internarte. Y para colmo te enteraste de que el doctor Lotocki no es cirujano. Y me decís que después de eso te querés seguir operando...
–Yo confío en Lotocki porque es médico y trabaja con un grupo de profesionales serios. Lo que pasó fue que descubrimos que soy alérgica a los hilos de la sutura. Además, quise hacerme toda nueva.

–Cuando se operan, muchas mujeres lo hacen no sólo por el sentido estético... ¿Cuál fue exactamente tu caso?
–(Se ríe) No me operé para reconquistar a Diego, ni quiero parecerme a nadie. Me operé porque quería estar mejor. Estaba entrenándome y haciendo dieta, y me costaba bajar de peso. Ahora me siento mejor, y me gusto cuando me miro al espejo. Además, ¿qué crisis puedo tener con el hijo hermoso que tengo?

–¿Cómo sigue la vida?
–Tengo un montón de proyectos buenísimos. Una productora me ofreció conducir un programa de televisión, un reality de talentos. Y estoy empezando a comprar las máquinas para abrir mi gimnasio en la Zona Sur, porque cada día me siento mejor. No lo digo por decir. Realmente lo siento.

–¿Si Tinelli te llama, irías al Bailando?
–Por ahora no descarto nada. Es trabajo, y todo se evalúa...

–¿Si aparece un hombre también lo evaluarías? –Ya apareció, y es Dieguito Fernando. Por ahora, todo mi amor es para él.

Hace un mes, el doctor Aníbal Lotocki le hizo una lipoescultura de abdomen y cintura para eliminar y corregir los excesos de tejido graso “porque necesito retomar mi vida laboral”, dice.

Hace un mes, el doctor Aníbal Lotocki le hizo una lipoescultura de abdomen y cintura para eliminar y corregir los excesos de tejido graso “porque necesito retomar mi vida laboral”, dice.

“No es la primera lipoaspiración que me hago: antes, estando con Diego, me operé en Colombia. Y el año que viene voy a cambiarme las prótesis de las lolas”

“No es la primera lipoaspiración que me hago: antes, estando con Diego, me operé en Colombia. Y el año que viene voy a cambiarme las prótesis de las lolas”

Además de las ofertas para ser figura mediática, Verónica, profesora de Educación Física, ocupa sus horas organizando el montaje de un gimnasio propio en zona Sur. Y, obvio, con el cuidado de Dieguito.

Además de las ofertas para ser figura mediática, Verónica, profesora de Educación Física, ocupa sus horas organizando el montaje de un gimnasio propio en zona Sur. Y, obvio, con el cuidado de Dieguito.

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