“Ahora sí cerraremos la fábrica” – GENTE Online
 

“Ahora sí cerraremos la fábrica”

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Disfrutar el momento? Mmm, seeé. ¿Feliz en este estado? Mmm, seeé. ¿Chocha esperándola? Mmm, seeé. Mirá: claro que disfruto el momento, claro que estoy feliz en este estado, chocha esperándola, pero, por favor, ¡quiero que la nena nazca ya!”, resopla la rosarina Valeria Raquel Mazza (36) en el umbral de Viñedos del Este, donde llegó para pasar el fin de semana largo de Pascua. Y pronto explica: “La diferencia entre el presente embarazo y los anteriores (Balthazar, 8; Tiziano, 6 y Benicio, 3) es que los últimos meses la pasé mal. Que vómitos, que dolores de cabeza. Me levantaba y a los siete segundos deseaba regresar a la cama. Quizá, sensible por demás, me preguntaban ‘¿Cómo andás?’ y empezaba a llorar. O, me saludabas, ‘Buen día’ y te respondía enojadísima. Complicado, ho-rri-ble. ¡No te imaginás!”, advierte.

–Parece que el cuarto se hace desear, nomás.
–No, simplemente parece que es mujer (carcajada).

–La que le espera, entonces…
–Calláte que hablé a casa, en Buenos Aires, y me comentaron que acaban de llegar tres cajas repletas de ropa. Una, de Valentino; la segunda, de Armani. y una tercera, de Blumarine. Parece que mi hija tendrá más vestuario que su madre.

–A propósito: ¿la lista de nombres sigue reduciéndose?
–Reduciéndose y agrandándose. Ocurre que los mayores también empiezan a acercar su parecer. Las opiniones aumentaron a cinco. Seguro, optaremos por un nombre original y sin traducción, según solemos elegir. Calculo que lo resolveremos en la clínica, dentro de veinte días.

–Veinte días de una cuenta regresiva que tanto parece pesarle, ¿cierto?
–Ufff, la verdad, resulta ambiguo el sentimiento. Por un lado, lo tomo como un momento glorioso el de convertirme en madre. Sin embargo, cada vez me cuesta más. En diciembre posé para las tiendas Falabella y debimos elegir prendas que disimulen mi estado. Los últimos dos meses la panza creció una barbaridad.

–¿El bebé? ¿Los antojos?
–Jamás caí en antojos. Al mismo tiempo, jamás me privo de nada (risas).

–¿Cuántos kilos aumentó?
–Muchos, los acostumbrados en situaciones anteriores. Pasa que…

–Perdón, ¿por momentos se ve fea? Obséquienos una declaración así. Confiésenos que en algún instante de su existencia Valeria Mazza se vio fea, y dejamos de torturarla.
–Fea no. En verdad, ya tengo ganas de reconocerme en el espejo. Nunca declararía “durante la maternidad me siento supersexy”. Mi cuerpo perdió movilidad, no puedo practicar deportes, me cuesta jugar con los chicos. Aunque adoro mi condición, no viviría embarazada.

–¿Tampoco reincidirá, al estilo Maru Botana?
–Ya no. Hasta acá llegamos. Ahora Alejandro (Gravier, 44) y yo, tras dieciocho años juntos –ocho de novios, diez de matrimonio– sí, cerraremos la fábrica.

–Cuesta no creerle. Al recorrer antiguos archivos suyos, en cierta manera uno se asombra. Todo lo que iba comentando terminó concretándose o ratificándose. Sostenía que soñaba formar “una familia de cuatro críos”, y pronto lo concretará. Anticipaba que nacerían “sin dudas, en la Argentina”, y el sanatorio Otamendi aguarda su cuarta visita a Neonatología. Sostuvo que no apostaría “a la actuación” y continúa modelando. Adelantó que no ingresaría “a un quirófano para aumentarme las lolas”, y cumplió. Si evaluamos la posibilidad de que reincida amamantando…
–He resistido el archivo (interrumpe). Si bien siempre respeté las cirugías ajenas, evité operarme, porque no sentí necesidad de aumentar lo que Dios me dio, que en cuanto a lolas significó bastante poco. No obstante, después de cuatro embarazos, treinta y seis meses de cambios físicos y cuatro partos (hasta la fecha, tres naturales), hoy la considero una posibilidad, en caso de necesidad.

–¿Y su marido qué piensa de la cuestión?
–Te confieso que con Ale sólo nos importa educar a nuestros chicos para que sean buenas personas y felices, para que se respeten y respeten a los demás, para que puedan desarrollarse y valoren a la familia, a los amigos y al prójimo. Alguna vez planeamos juntos una realidad tan hermosa. Lo único que podemos hacer es agradecer. Del resto aún no charlamos ni media palabra.

“Hablé a casa, en Buenos Aires, y me comentaron que acaban de llegar tres cajas repletas de ropa. Una, de Valentino; la segunda, de Armani, y una tercera, de Blumarine. Parece –cierra– que mi hija tendrá más vestuario  que su madre”.

“Hablé a casa, en Buenos Aires, y me comentaron que acaban de llegar tres cajas repletas de ropa. Una, de Valentino; la segunda, de Armani, y una tercera, de Blumarine. Parece –cierra– que mi hija tendrá más vestuario que su madre”.

“Con Ale sólo nos importa educar a nuestros chicos para que sean buenas personas y respeten a los demás. Alguna vez planeamos una realidad tan hermosa. Lo único que podemos hacer es agradecer”

“Con Ale sólo nos importa educar a nuestros chicos para que sean buenas personas y respeten a los demás. Alguna vez planeamos una realidad tan hermosa. Lo único que podemos hacer es agradecer”

“Resulta ambiguo el sentimiento. Tomo como un momento glorioso el de convertirme en madre. Pero nunca declararía ‘durante la maternidad me siento supersexy’”

“Resulta ambiguo el sentimiento. Tomo como un momento glorioso el de convertirme en madre. Pero nunca declararía ‘durante la maternidad me siento supersexy’”

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