«Ahora quiero escalar una montaña y ver cómo se ve el mundo desde arriba» – GENTE Online
 

"Ahora quiero escalar una montaña y ver cómo se ve el mundo desde arriba"

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La habitación de Norberto Napolitano en su casa de La Paternal es una suerte
de altillo que parece el sueño adolescente del piso de soltero perfecto, con
cocina y baño incluidos. Lejos de la imagen de chico malo del rock, Pappo
prepara un mate y cuenta que está decidido a ocupar su lugar de auténtico
clásico. A los 53 años sabe que hubo épocas donde su demonio interior lo
dominaba, pero ahora cree que la batalla, como en los dibujitos animados, la
viene ganando el ángel. Habla con pasión y entusiasmo de una reciente y poco
publicitada gira por España, del respeto que consigue en otros países y no tanto
en estas tierras.

-¿Qué es para usted la marca Pappo?
-Es un nombre muy difícil de sobrellevar. A las compañías no les importa mucho
si un artista de rock crece o no crece. Cuando vende, está todo bien, pero
cuando no vende no te apoyan ni defienden la marca. En los Estados Unidos las
cosas resultan más fáciles, allí puedo tocar con quien se me dé la gana. Pero
prefiero ser documentado en mi país.

-¿En Jorge Rodríguez -el novio de Susana Giménez- encontró un productor que lo
apoya y defiende esa marca?
-La gente cree que es una combinación rara, pero lo conozco desde hace muchos
años, cuando yo armaba motos inglesas. Sé de su faceta musical y no tanto de lo
que hace como empresario. Tiene una colección de blues importantísima. Este es
su primer trabajo musical. Vamos a ver cómo termina todo. Cuando tengo un apoyo
así, me entusiasmo mucho y rindo el doble. Yo compuse y toqué todas las
guitarras, pero Jorge dirigió la producción ejecutiva y artística de este disco.
Venía y opinaba, porque quería que todo sonara de determinada manera, con
arreglos de vientos y temas en inglés.

La historia de Pappo se compone del material que nutre las leyendas: fue
descubierto a fines de los 60 por los primeros músicos de Los Abuelos de la
Nada, y al poco tiempo fue convocado por Litto Nebbia para darle un vuelo
rockero al grupo más importante del país, Los Gatos. Hacia 1970 decidió seguir
solo y grabó el primer álbum de Pappo's Blues, donde el texto de contratapa lo
mencionaba como uno de los mejores guitarristas del mundo, comparable a Eric
Clapton. El resto -Riff incluido- es historia.

-¿Pappo es un clásico?
-Pienso que sí. A mí me saludan tipos de mi edad y chicos de nueve años. Es
lindo llegar a esto, pero cuesta porque, generalmente, cuando uno tiene mucho
éxito se mata o se da vuelta con el alcohol y las drogas. Es difícil llegar a
ser un clásico, y por eso hay que cuidar al clásico. Acá en la Argentina es al
revés, porque en vez de cuidarte te dicen que ya estás viejo y fuiste. ¿Y qué
pasa con Mick Jagger, que tiene siete años más que yo? ¿O B.B. King, con 76
años?

-Alguna vez dijo que usted nació en el país equivocado.
-Equivocado solo con respecto a la música que hago, porque este es un país
cumbianchero y merenguetero. Y los países que caen en desgracia escuchan cumbia.
Por suerte tenemos una historia rockera y hay que respetarla. Gracias a Dios que
acá entraron los Rolling Stones y Creedence como cultura musical. Es la base que
me respalda y mantiene vivo al rock and roll en la Argentina. A los 53 años de
edad yo no le tengo que tapar la boca a nadie: hago mi vida y tengo mis
altibajos como cualquiera, pero trato de evitarlos y seguir adelante con mi
misión fundamental en este mundo, que es mantener vivos el rock y el blues.

-¿Por qué hubo épocas en su carrera donde decidió parar y bajarse del éxito?
-A veces tuve que parar por necesidad, porque acá no hay infraestructura para
seguir adelante. Ya hice lo que están haciendo todos, como llenar siete Obras
seguidos, hacer tres Luna Park, tocar en la cancha de River y en Vélez, además
de todos los estadios que llenamos con Riff. ¿Y después qué tuve que hacer?
¡Volverme a mi casa! Acá no se genera una proyección para que podamos exportar
música.


-Claro. Por algo grabé en inglés. Quiero mostrarle al mundo que en la Argentina
hay un hombre que hace blues. Sale este mes y se va a llamar Buscando un amor.
La tapa es el dibujo de un ángel que conoce al blues y deja de ser ángel: se le
cambia la cara, fuma, tiene una viola, toma whisky y juega al póquer. Es lo que
todo el mundo tiene adentro: un ángel y un demonio. Yo trato de no darle bola al
demonio que me dice que tengo que tomar alcohol y salir de joda. Trato de darle
más bola al ángel, y por eso tengo etapas. En este momento va ganando el ángel,
pero hubo épocas en que el demonio me tenía atrapado.

-Más allá de los traspiés, usted dejó el alcohol después del accidente de auto
del '93.
-Dejé de tomar por siete años. Pienso que uno puede manejar esos demonios, pero
hay que tener mucha fuerza de voluntad. Mis planes inmediatos, por ejemplo, son
ir a Córdoba a escalar una montaña porque me agarró un ataque de alpinismo.
Quiero ver qué hay arriba de una montaña y cómo se ve el mundo desde ahí.

-¿No cree que la gente todavía lo identifica más con el demonio y cuando lo ve
quiere convidarle una cerveza?
-Por supuesto. Todo el mundo tiene la imagen que siempre dio Pappo, que era rock
and roll mezclado con la noche y la rebeldía. Hay muchas cosas de qué hablar,
pero a mí me interesa que la gente vea cómo piensa Pappo y qué está haciendo
ahora. Tengo una vida normal y aprovecho todo el tiempo que me queda libre para
tener contacto con la naturaleza, salir de la ciudad y distraerme un poco.

-¿El demonio lo tienta más cuando está en la ciudad?
-Al demonio lo manejás vos. Es la gente con la cual te rodeás y todo eso. Vos ya
sabés adonde ir para despertar al demonio y sabés adonde ir para alimentar al
ángel. Sabés exactamente lo que estás haciendo. Es como dejar el cigarrillo: si
querés fumar, vas a fumar cuando no te ven. Vos tenés que hacerlo por vos, y no
por lo que diga la gente.

Es el más grande guitarrista de la historia argentina. Y ahora está empecinado en lograr la proyección internacional que  hasta el presente se le ha negado. En la foto, con una guitarra de metal National, propiedad de Jorge Rodríguez.

Es el más grande guitarrista de la historia argentina. Y ahora está empecinado en lograr la proyección internacional que hasta el presente se le ha negado. En la foto, con una guitarra de metal National, propiedad de Jorge Rodríguez.

En su casa, Pappo se armó un loft con cocina y baño incorporados. En la foto, con otra

En su casa, Pappo se armó un loft con cocina y baño incorporados. En la foto, con otra "joyita": una Gibson Les Paul Custom de Luxe.

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