Jamás tuve un novio argentino… todavía", se defiende. Las confesiones íntimas de una sex symbol en ascenso." /> «Ahora que soy ‘la ex de’ no tengo tanto éxito con los hombres» – GENTE Online
 

"Ahora que soy 'la ex de' no tengo tanto éxito con los hombres"

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No es un invento argentino: Gabriela Bo lleva sangre guaraní en las venas y su incipiente fama ya hizo eco en toda América. También en los Estados Unidos, por supuesto. Hoy, hace tan sólo algunos minutos, protagonizó una nueva sesión de fotos. Sus curvas -siempre generosas- pronto se reflejarán en la portada de la prestigiosa revista People (edición latina), una de las más vendidas en el mundo de habla hispana. "Me llamaron para hacer esta exclusiva y, como única condición, me pidieron que no concediera otra entrevista a ningún medio norteamericano", asegura ella. Su desparpajo ya sedujo a los más importantes realizadores de la televisión argentina: Adrián Suar intentó sumarla a las filas de Pol-ka, pero fue finalmente Marcelo Tinelli quien la incorporó al unitario de terror Sangre Fría, uno de los proyectos más ambiciosos de Ideas del Sur. Sin embargo, el curriculum vitae de Gabriela se resume en tan sólo algunas líneas: alguna vez vendió publicidad para el diario de su padre en Asunción, aprobó un puñado de materias de Marketing y Publicidad, y cursó algunas clases de teatro con Nora Moseinco. Y sostuvo, durante poco menos de un año, un breve y escandaloso matrimonio con el cantante mejicano Cristian Castro.

Gaby Bo pide café ("apenas cortado", insiste) y se entrega mansa a la entrevista. "Pregunta lo que quieras, no te tengo miedo", desafía ahora con una exquisita cadencia paraguaya. Como siempre, la acompaña su amiga Carla.

-Gabriela, ¿por qué ya no quiere hablar de su efímero matrimonio con Cristian Castro?
-Por mi salud mental, nada más.

-¿Siente la frustración de haber fallado en su matrimonio?
-Mucha veces me digo: "¡Qué lástima!". Yo me casé para toda la vida y me separé antes de los dos años. Muchas veces me pregunté cómo y por qué, pero como no encuentro respuestas prefiero hacer borrón y cuenta nueva. Es una relación que no iba a ningún lado y ya no tiene marcha atrás. Es un capítulo cerrado en mi vida. Por eso decidí no hablar, es patético darse manija siempre con lo mismo.

-Quizá su imagen hoy no transmite ese dolor del que habla…
-Yo pasé por muchos estados antes de llegar adónde estoy. Yo no me divorcié en marzo y en abril me fui a la disco. Estuve mucho tiempo con ayuda terapéutica, con la contención de mi familia y mis amigos. Tuve que poner mucho de mi parte para salir del pozo.

-¿Está definitivamente radicada en la Argentina?
-Sí, quiero quedarme en tu país porque me encanta. Tengo familia y amigos argentinos, soy muy feliz acá.

-¿Qué hacía usted antes de casarse con Cristian Castro?
-Trabajaba en el diario de mi familia, vendiendo publicidad. Y, a poco de empezar Marketing y Publicidad en la universidad, me casé.

-¿Fantaseaba con estar alguna vez frente a cámaras?
-No conscientemente, pero creo que siempre estuvo dentro de mí. Nunca antes había actuado, ni siquiera me había subido a una pasarela…

-Antes de desfilar frente al altar, ¿solía aparecer en los medios paraguayos?
-Alguna vez, pero tan sólo en las secciones sociales. "La vimos a Gabriela Bo en tal lado…", pero jamás había hecho declaraciones. En realidad, tampoco tenía mucho que contar.

-¿Hoy, en Paraguay, también le adjudican tantos romances como en la Argentina?
-Ahora también se sumaron a esta moda. Me enteré que publicaron una foto de un antiguo jefe mío, y pusieron: "El ex novio de Gabriela Bo". Pero yo me río…

-¿No aparecieron aún "las fotos caliente de Gabriela Bo"?
-No. Y no pierdan tiempo buscándolas porque no existen.

-¿Qué fue lo mejor que le ha dejado su breve matrimonio con Cristian Castro?
-Lo mejor que me dejó mi matrimonio fue esta carrera que ahora estoy comenzando, sin duda.

-La convocó Ideas del Sur para su nuevo unitario de terror. Pero también la llamó la secretaria de Adrián Suar. Y Las Pepas la eligió como cara de su última campaña. ¿Por qué cree que se ha vuelto tan codiciada?
-Obviamente, por todo el revuelo mediático que se produjo desde mi separación. Yo sé que tengo potencial, ninguno de ellos todavía conoce mi talento. Creo que encontraron en mí una cara nueva, alguien que tiene su carácter. Yo soy una chica…

-Muy difícil, parece.
-¿Te parece? ¿Vos también me vas a decir que parezco una malcriada? Yo me considero muy sincera: no soporto la injusticia y la mentira, porque siempre me porté bien.

-¿Sabe que cuando debute como actriz la van a juzgar como en los tiempos de la Inquisición?
-Está bien que me critiquen, así aprendo. De todas formas, yo soy la que más me doy con un caño. Pero sé que no voy por el Martín Fierro o el Oscar, sólo voy a hacer mis primeras armas frente a cámara.

-¿No le parece un tanto pretencioso subastar su vestido de novia?
-El vestido fue donado a una fundación nueva que atiende a chicos con cáncer. Como querían hacer conocida la fundación, nos pareció que este escándalo era una buena estrategia de marketing. ¿Por qué no sacar buen provecho de todo esto? Es por una buena causa… Además, andá a saber adónde iba a terminar colgado ese vestido.

-¿Cuál es su estado civil actual?
-Divorciada y sola. Rodeada por amigos y nuevos compañeros de trabajo.

-¿Qué hay de cierto respecto al romance que le adjudican con el RRPP Fernando Vítola?
-Nada. Fernando es un amigo, uno de los que más me ayudó cuando yo recién llegué a Buenos Aires. Dijeron también que alguna vez fuimos pareja, pero yo jamás tuve un novio argentino… todavía, que quede claro.

-También dijeron que había flechado a Leandro Liberman, un ex cuñado de su ex marido, Cristian Castro.
-Eso fue muy patético. Yo estaba con un grupo de amigos en la disco Tequila y, de repente, siento que me atropellan. "Sos una princesa, una diosa", me dicen. Yo ni siquiera sabía quién era. Cuando me dijo cómo se llamaba, lo asocié directamente con la ex de Cristian. El se me acercaba mucho, pero con respeto. Después de media hora, se fue y no nos vimos más.

-Fue tan sólo un levante frustrado…
-¡Pero no fue un levante! Yo creo que se me acercó para solidarizarse. Onda: "A mi hermana le pasó lo mismo que a vos pero ya salió adelante". ¡Quizá quería formar un nuevo Club de las Divorciadas! Pero no pasó nada de nada. Habiendo tantos hombres sueltos tampoco voy a meterme en una historia tan morbosa…

-También la presentaron como otra de las víctimas del insaciable Tomás Fonzi.
-(Ríe.) Con Tomás sólo somos novios en la ficción. Estamos trabajando juntos en el piloto de una comedia romántica. El proyecto se llama Soy tu fan y lo realiza la productora Roma, que es propiedad de Dolores Fonzi. También trabajan allí Gastón Pauls, Julieta Cardinali y Dolores y Tomás Fonzi.

-¿Nadie le advirtió que tuviese cuidado con Tomás, uno de los más expertos seductores del país?
-No hace falta que nadie me advierta nada, yo sé muy bien qué tengo que hacer. Ya estoy grandecita y divorciada, así que imaginate que no necesito de esos consejos.

-Además de Leandro Liberman, ¿se le animan los argentinos?
-Poco y nada. Hay muchos que miran pero no van más allá. Antes tenía más levante, pero ahora que soy "la ex de" no tengo tanto éxito.

-¿Quizás los hombres teman que, ante cualquier traspié, usted los incinere frente a cámaras?
-Está bien, que lo tengan en claro. Me gusta esa imagen, porque el que se me acerque lo va a pensar dos veces antes de hacer alguna jugada sucia. Pero los argentinos son muy conquistadores. Y hay algunos más inspirados, que van más allá de un "princesa" o "diosa".

-¿Tiene la capacidad de distinguir cuando un hombre le está mintiendo?
-Por supuesto. Todas las mujeres sabemos cuando los hombres nos mienten; el tema es que muchas veces les hacemos creer que nos han seducido.

-¿Reincidiría con alguna otra celebrity?
-¿Por qué no? Yo no tengo ningún problema con el gremio (ríe). No renuncio a los hombres, sino no tendría sentido seguir viviendo.

-¿Podría definir a su hombre ideal?
-Todavía no nació, porque debería ser alguien que no mienta. ¡Y todos los hombres mienten! Mirá, si soportase la mentira, seguiría casada.

-¿Cree que es posible la fidelidad "para toda la vida"?
-La fidelidad es imposible para el ser humano. En algún momento de nuestras vidas, todos fuimos infieles. Aunque sea con el pensamiento… Una vez en la vida todos pisamos el palito.

-¿Cuándo se casó, creyó que sería posible sostener la monogamia?
-Sí, por supuesto. Durante todo el tiempo que estuve casada no pensé en otra persona. No necesitaba a nadie más, me sentía bien.

-¿Pudo descifrar por qué engañan los hombres?
-No me alcanzaría la vida para llegar a esa conclusión. No tiene que ver con la belleza o la calidad de amante de su mujer, está en su naturaleza. Pero la infidelidad no es exclusiva de los hombres, sino que afecta a todo los seres humanos.

-¿Y sería capaz de perdonar una infidelidad?
-Una vez, sí. Porque todos podemos cometer errores… Pero la segunda vez me pareció un poco mucho.

-¿Cómo hace para mantenerse en forma?
-Yo no me cuido con nada. ¡Encima soy adicta al chocolate! Pero tengo 24 años recién cumplidos, y creo que en breve voy a empezar a entrenar.

-¿En qué parte de su cuerpo coinciden las miradas de los hombres?
-En los ojos. ¿Tenías alguna duda? (ríe)

-¿Qué imagen le devuelve el espejo?
-Me gusto, aunque reconozco también mis defectos. Pero no los pienso confesar acá y ahora. Tengo pocos dientes, ¿no? (ríe)

-¿Imagino que aún no piensa en una cirugía estética?
-Cuando la necesite, voy a entrar al quirófano sin complejos. No pienso ponerme nada, pero quizás haya algunas cositas para sacar. Pero lo dejo para más adelante.

-¿Se siente a gusto en este nuevo rol de sex symbol?
-Me divierte jugar a ser una chica sexy, reconozco que soy un poco vanidosa. Pero yo no me hago la sexy para seducir a los tipos. Los hombres no necesitan mucha producción para sentirse atraídos: les da igual gordas, flacas, rubias, morochas o pelirrojas. Yo me visto para llamar la atención de las mujeres, que son las mejores críticas.

-¿Y no teme generar envidias o rencores entre las mujeres?
-No, yo sólo me produzco porque me divierte. Pero no soy una comehombres ni pretendo robarle el marido a nadie. Yo ya pasé por una situación así y jamás le haría a otra mujer lo que me hicieron a mí.

-En otra entrevista, usted confesó que volvería a lavar los platos por un hombre. Una linda metáfora…
-¿Qué metáfora? En mi casa yo lavo los platos. Eso sí, no existe hombre en la Tierra que me haga plancharle una camisa. No agarro una plancha por nadie.

por Jorge Martínez Carricart
fotos: Santiago Turienzo. Asistente: Gustavo Sancrica
producción: Fini Bencardini
(Peinó Gonzalo para Roberto Giordano y Juan Olivera. Maquilló Vicky Obarrio
para Sebastián Correa con productos Helena Rubistein
Agradecimientos: Reina Hotel, Velas de la Ballena de Libertad 1627, VZ, Ile de France, Okko, Susila Tantrik y Ricky Sarkany)

No tengo cirugías, todo lo que ves es mío. Pero, cuando lo necesite, no voy a tener problemas en entrar a un quirófano. Creo que hay más para sacar que para poner…", asegura desenfadada Gaby Bo.">

"No tengo cirugías, todo lo que ves es mío. Pero, cuando lo necesite, no voy a tener problemas en entrar a un quirófano. Creo que hay más para sacar que para poner…", asegura desenfadada Gaby Bo.

No soy una comehombres ni pretendo robarle el marido a nadie. Yo ya pasé por una situación así y jamás le haría a otra mujer lo que me hicieron a mí"">

"No soy una comehombres ni pretendo robarle el marido a nadie. Yo ya pasé por una situación así y jamás le haría a otra mujer lo que me hicieron a mí"

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