«Ahora mi prioridad es formar una familia con Nancy» – GENTE Online
 

"Ahora mi prioridad es formar una familia con Nancy"

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Pablo Echarri. ¿Por dónde empezar? ¿Diciendo que lleva una semana rodando Apasionados? ¿Por qué no? Si la protagonista de este nuevo filme, que promete estrenarse en junio, es ella:
Nancy Dupláa, su pareja. ¿O contando que hace un mes regresó de España, donde hizo su primera película europea? También. Porque gracias a esa distancia se dio cuenta, entre otras cosas, de lo mucho que la extrañaba y de lo importante que era. Quizá lo mejor sea hacerlo con la primera pregunta: "¿Qué fue lo que más te atrajo del guión de Juan José Jusid?", porque trajo esta respuesta: 

"La historia, el cuentito, lo que tiene que ver con las relaciones de pasión, porque cuando uno siente algo en el corazón es imposible ir atrás, es imposible ocultarlo. Se puede por un tiempo, pero a la larga… La cabeza no manda. Todo eso tiene mucho de mi vida, y está bueno contarlo".


-Hablemos de tu vida, entonces.

-(Ríe). ¿No veníamos a hablar de Nico, mi personaje?

-Hasta donde se sabe, es el novio de Lucía, el personaje de Dupláa, una mujer separada y con un hijo. ¿Seguimos con la ficción o con la vida?

-Hay muchos puntos de contacto. Pero no podemos comparar. La pregunta que gira en torno al filme es: ¿Qué harías si tu mejor amiga te pide a tu novio por una sola vez? Nada más alejado de nuestra realidad…

Hoy, en su primer día libre de filmación, Pablo Echarri hablará de una pasión menos pública: una que empezó a sentir este año, con 32 cumplidos, y que descubrió gracias a la mujer (real) con la que convive desde hace un mes en una casona que alquiló en el barrio de
La Horqueta.


-¿Te tentaba volver a trabajar con Nancy, hoy tu pareja?

-Profesionalmente es con quien mejor funciono desde siempre. Así lo viví, por ejemplo, cuando en televisión hicimos Los buscas.

-¿Cuestión de piel?

-Creo que los actores somos todos diferentes. Algunos tienen mejores técnicas, otros ni siquiera las tienen, y lo que yo siempre admiré de Nancy es la verdad y la pasión que pone cuando dice las cosas y la naturalidad con que lo hace. Para mí es muy importante, porque yo trabajo de la misma manera. Siempre nos reposamos sobre eso, nos funciona muy bien. Coincidimos mucho en un montón de cosas: Yo escucho muchísimo las escenas, las vivo, y ella me hace esa devolución. Es muy revelador cuando hablamos respecto del trabajo y del personaje en sí: sentimos muy parecido y nos entendemos inmediatamente. No te podés dar una idea de lo bueno que está eso…


-Comprendo: Así empezó todo.

-Sin duda. Es una de las cosas que más me gustó de Nancy. Y le agradezco a la vida, porque gracias a este trabajo logré acercarme a ella. Es fantástico. Uno puede vivir mil vidas de formas diferentes…

-Y vos elegiste la pasión, ¿cierto?

-Sí. Yo decidí vivir mi vida con pasión; me la juego y está bueno. Pero la pasión siempre me dio miedo, es como caminar sobre una cuerda todo el tiempo y… Siempre sufrí, en cierta manera, por pasión. La pasión me hizo doler. Jamás te arrepentís cuando vivís con pasión, pero sufrís. Tampoco soy un alocado de la pasión: además sé darme cuenta de qué apasiona y qué no. Porque hay cosas que apasionan y otras que sólo calientan. El ser apasionado muchas veces tiene que ver con…

(Suena el celular. Echarri mira el identificador de llamadas. Corta. Sigue hablando).

…Tiene que ver con cierto desenfreno en el sentimiento, pero no puedo hacerlo de otra manera. Voy a sufrir todas las veces que tenga que sufrir y voy a gozar todas las veces que tenga que gozar. Lo que me pasa cuando elijo con el corazón es que disfruto a morir, a morir. Y lo siento también con el trabajo, porque todos los que tuve hasta transformarme en actor siempre me dieron cierta pereza a la hora de levantarme a la mañana, por ejemplo. Y lo diferencio en eso: ahora, yo me levanto feliz por más cansado que esté, porque sé que haré algo que me gusta. Entonces eso es pasión.


-Me perdí.

-Sigo sufriendo al levantarme temprano, pero ya no importa. La pasión es cuando te das cuenta de que hacés las cosas de corazón y no porque está establecido. Ya te digo: causa mucho dolor también, porque el desestructurarte, el cambiar cosas de la vida de uno, es muy doloroso. El dejar ciertas cosas, el dejar una rutina y… Bueno, esos dolores son necesarios, con eso uno también va creciendo.


-Vos en España, ella en Buenos Aires. Tu regreso, el reencuentro, y de golpe la convivencia. ¿Decisión apasionada o lo tenían fríamente calculado?

-No, no. La pasión es así. Con Nancy nos pasó así. Son cosas que no llevan ni media charla. Es una mirada a los ojos.

-Pero fue una apuesta más que fuerte, porque no sólo te ibas a convivir con una mujer, sino también con el hijo de ella…

-Pero, en realidad, el sentimiento es tan fuerte que ese alguien más no es un obstáculo, se piensa en pos de eso. En un momento recibí una enseñanza y fui creciendo, antes de llegar a adulto, con la idea prefijada de cómo iban a ser mis relaciones. Y en un momento pensé que no era posible una situación así. Pensaba que por ahí me iba a casar con alguien sin historias, sin hijos ni separaciones… Pero después me di cuenta de que lo único que importaba era lo que sentía.


-¿Y cómo fuiste manejando tu relación con Luca?

-Luca es el hijo de ella y lo adoro por eso. Y él mismo se hace querer muchísimo también. Yo trato de acompañar, de ocupar mi verdadero lugar dentro de esa relación.

-Para Luca el cambio también debe haber sido muy fuerte, nada fácil, supongo.

-No, no es fácil. El es chico y recibe cariño, que es lo que más necesita. Cariño de su madre, de su padre, al que ve y quiere, de sus abuelos, que lo aman, lo adoran, lo miman y lo cuidan. Y yo acompaño como tengo que acompañar. Lo importante es que todos estamos ocupando el rol que nos corresponde. Eso es lo fundamental.


-¿La presencia de Luca te dio antojos de tener hijos?

-Yo quiero tener una familia, establecer una familia con todo lo que eso implica. Es un deseo y, evidentemente, la naturaleza: soy un hombre y como hombre quiero tener hijos con la mujer que amo. Me gustaría. Y si es nena, mucho mejor. Sí, quiero tener una hija con Nancy… Me encantan las nenas, me matan. Mirá, yo descubrí esto de la actuación a los veintipico de años. En un momento se transformó en algo valiosísimo para mí, en algo de extrema importancia. Y este año, por primera vez en mi vida, quiero que ese algo de extrema importancia sea eso: la familia, que en definitiva pienso que es la mejor empresa que cualquier hombre puede llegar a tener. Mi escala de valores cambió un ciento por ciento.

-Hablaste de los replanteos de la edad. ¿Todo este cambio tiene que ver con eso?

-A cierta edad hay sentimientos que uno no tiene y que, muchas veces, piensa que no los va a tener nunca. El deseo es el motor para generar esos sentimientos. Y cuando empecé a recibir todo eso, me di cuenta de que quería tener un hijo y que estaba preparado para hacerle frente a eso. Eso tiene que ver no solamente con la imagen de parar la pelota, de bancar las cosas, de esa parte masculina, sino también con poder hacer algo extremadamente divertido y alegre para mí. Todas mis experiencias de vida con mis relaciones anteriores me fueron dejando cosas, todas. Al menos, sabía qué era lo que no quería más de lo que me había sucedido. Y, a veces, el saber qué no querés, te va acercando a lo que sí querés. Y… lo que más adoro de mi relación con Nancy es que es necesario para elegirnos absolutamente todos los días, que no hay
chamuyo para eso, que no hay transas. Sabemos que no queremos tener un hijo por el simple hecho de armar el cuadro familiar. Y eso es lo mejor que uno puede recibir: un hijo que realmente se desea. Me importa mucho eso, y como me importa, me puedo llegar a equivocar, pero… Ya no hago ciertas cosas que sí hacía en mis relaciones anteriores….


-¿Te referís…

-No te voy a decir ni qué, ni con quién, ni nada. Simplemente ya no las hago porque me di cuenta de lo doloroso que es hacerlas. Cosas que pueden provocar hasta celos, inseguridades, a no amar verdaderamente… Esta es la primera vez que me siento plenamente hombre. Que tiene que ver con lo que se supone que da plenitud. Siento que tengo todas mis facultades para decidir absolutamente todo lo que tiene que ver con ella y con la gente que nos acompaña: sé lo que tengo que hacer. Y después, todo lo que se me ocurra de más va a ser bienvenido. Me siento un hombre. Te digo, cuantas más tareas femeninas hago, más hombre me siento. Y eso está bueno, porque me salen, no son obligadas.

-¿Hablás de cocinar y tender camas?

-Por supuesto. Tratamos de repartirnos todo. Yo cocino. Además, Luca tiene que comer siempre y a cierta hora. Prepararle la comida, por ejemplo, me da muchísimo placer, no lo tomo como un garrón. No hay dudas de que los tiempos cambiaron, ¿no? 

(Vuelve a sonar su teléfono celular. Identifica el número. Esta vez atiende: "Hola, mi vida, hola mi amor. ¿Estás filmando? Yo sí, casi termino, unos minutos más. Yo estoy cerca, a quince minutos más o menos. Bueno. ¿Vas para casa? ¿Te veo allá? Te espero, entonces. Chau, hermosa. Chau, amor").


-¡Guauuu!

-(Se ríe). Es lindo esto. Es lindo el pensar en el otro. Me enamoré de una mujer en un momento muy bueno mío, de mucho amor y de cierta dirección para poder dar ese amor.

-Pablo, hay una pregunta inevitable: Hace diez días, en Brasil, se casó tu ex, Natalia Oreiro…

-(Interrumpe). Me alegro mucho, de todo corazón. 


-Y de todo corazón: ¿cómo te cayó?

-Ese es el punto. Yo siempre le deseé lo mejor. Pero no voy a hablar más de este tema, no voy a decir nada más respecto de ella, porque cada uno está viviendo su propia historia y me parecería una falta de respeto para ella, para mí y para nuestras respectivas parejas.

-¿Qué es lo que te da Nancy de diferente para que vos, hoy, sientas tan distinto?

-Me da algo que todos los hombres necesitamos mucho: cuidado y atención. Todo eso me pudo haber sucedido de alguna manera, pero así nunca. Lo importante que soy yo para ella, lo importante que ella es para mí, eso sí que nunca lo viví. No sentirse necesario, sino importante. Además, todo lo que hay en común: todo lo que vivió, cómo se crió, lo que mamó. Nos marcó por igual. Nos divertimos juntos, nos reímos juntos. Tenemos hasta grandes momentos de seriedad, pero siempre le encontramos una vuelta para el lado del humor y somos muy compinches.

-¿Y qué esperás, entonces, para proponerle casamiento?

-(Ríe). ¡Oootro tema! Esas cosas sólo las hablamos puertas adentro. Yo la amo con todo lo que eso significa. ¿Qué más querés que te diga?

por Mariana Montini
fotos: Jorge Luengo. Asistente: Diego Soldini
producción: Inés Azumendi
(agradecemos a Key Biscayne, Levi's y especialmente a Peru Beach por el lugar prestado para esta nota)

En él, dice, hay otro hombre: un Echarri menos egoísta. El cambio fue total. Hoy desea tener una hija con Dupláa.

En él, dice, hay otro hombre: un Echarri menos egoísta. El cambio fue total. Hoy desea tener una hija con Dupláa.

Esta es la primera vez que me siento plenamente hombre. A Nancy la amo con todo lo que eso significa"">

"Esta es la primera vez que me siento plenamente hombre. A Nancy la amo con todo lo que eso significa"

Al productor, Carlos Mentasti, la realidad le cayó como anillo al dedo. Cuando el ojo cinematográfico de Juan José Jusid se clavó en la pareja Echarri-Dupláa, ellos todavía no habían confirmado su romance. ¿Más coincidencias? Lucía, el personaje que interpreta Nancy, está separada y tiene un hijo.

Al productor, Carlos Mentasti, la realidad le cayó como anillo al dedo. Cuando el ojo cinematográfico de Juan José Jusid se clavó en la pareja Echarri-Dupláa, ellos todavía no habían confirmado su romance. ¿Más coincidencias? Lucía, el personaje que interpreta Nancy, está separada y tiene un hijo.

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