“Ahora me va a tocar a mí atajar los penales” – GENTE Online
 

“Ahora me va a tocar a mí atajar los penales”

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La fiesta del adiós fue perfecta y casi eterna. Era justo. Mauricio, su rey, dejaba el trono con dieciséis títulos, entre locales y extranjeros, y a Boca entre los diez mejores clubes del mundo. Orden de largada: lunes 19, ocho de la noche. Dos carpas gigantes sobre la cancha de las mil y una hazañas. Conductores, dos bosteros convictos y confesos: Teté Coustarot y Antonio Carrizo. Invitados: 1.500. Entre ellos, dos presidentes: Joan Laporta, del Barcelona, y Fernando Roig, del Villarreal. Glorias de ayer y de hoy: Suñé, Rattin, el mellizo Guillermo, Palermo, y siguen las firmas. En el Paseo de la Fama (el Teatro Chino de Hollywood en el Riachuelo), ya impresas en el cemento fresco las manos de Macri. Pasada la medianoche, fuegos artificiales.

Si hay algo que fue lindo, puedes estar triste porque haya terminado, pero alégrate de que haya sido”, reza un cuadrito en una vieja botica del barrio de La Boca. Nada más exacto para definir lo que pasaba por el corazón de Mauricio Macri el viernes 23, después de la gran fiesta. Su Día D. El del adiós a Boca luego de doce años –los más exitosos de la centenaria historia del club–, y casi el principio de una etapa mucho más espinosa y sembrada de peligros que una delantera rival: el gobierno de Santa María del Buen Ayre…

GENTE lo acompañó en esas últimas horas en Boca. Por primera vez en años lo vio pálido, lo oyó hablar con voz entrecortada y advirtió más de una lágrima en su cara. Sobre todo cuando, ya hacia la noche, vació su gran escritorio lleno de recuerdos: tapas de revistas con grandes hazañas, trofeos majestuosos, la bandera de Boca, fotografías de ídolos eternos…

–¿Se terminó el gran sueño, Mauricio?
–Sí… Nos vamos junto con José Cirillo, Orlando Salvestrini y otros dirigentes, dejándole al próximo presidente, Pedro Pompilio, la continuidad de la tarea que emprendimos hace doce años.

–Todavía no asumió como jefe de Gobierno y ya le bocharon un candidato a secretario de Cultura, Luis Hernán Rodríguez Felder, y hubo una protesta de los empleados del canal Ciudad Abierta… Con ese aperitivo, ¿cómo va a encarar sus primeros cien días de gobierno?
–Creo que vamos a tener que trabajar contra el prejuicio que algunos puedan tener.

–¿Cómo se derriba ese prejuicio?
–Gestionando y resolviendo problemas. Para eso nos postulamos y para eso nos votaron. Los primeros cien días… y todos los demás, van a estar marcados por nuestro entusiasmo y nuestra entrega.

–Sus opositores ponen en tela de juicio las futuras políticas en materia cultural. Dicen que la cultura es su Talón de Aquiles…
–Desde ya lanzo un desafío: al final de nuestros cuatro años de mandato habremos hecho más por la cultura porteña que los últimos gobiernos en diez. Y al frente está un hombre de indudable capacidad como Hernán Lombardi.

–Con respecto a las primeras medidas de su futuro gobierno, ¿por qué el PRO solicitó un aumento en el presupuesto que excede en 1.600 millones el anterior?
–En nuestra presentación se refleja la línea que siguió el PRO durante la campaña. La Ciudad tiene una deuda con sus vecinos. Siempre hubo una desinversión, se ajustó hacia abajo y eso se refleja en el estado de las plazas, escuelas, hospitales. Bueno, queremos empezar a pagar esa deuda.

–Ringo Bonavena decía que cuando uno sube al ring le sacan hasta el banquito. ¿No le teme a ese axioma?
–No. Me siento bien preparado para la pelea, y tengo un equipo ya listo para salir a trabajar contra viento y marea. Nada nos asusta, porque tenemos propuestas claras y contamos con el apoyo de la gente. ¡Vamos por todo!

–¿Cree que los vecinos van a ser tolerantes o que le exigirán el cumplimiento inmediato de todo lo que prometió en la campaña?
–La gente no tiene por qué tolerarnos, y sí debe exigirnos que cumplamos.

–A veces el terreno es adverso, y los tiempos se alargan...
–Eso se supera dialogando y trabajando duro. Sigo asegurando que en la Ciudad se viene un gran cambio de gestión.

–¿Por qué no consolidó ese 60 por ciento de votos que consiguió, permitiendo que se desplazaran hacia Carrió y su Coalición Cívica?
–El PRO hizo una buena elección, porque por primera vez no presentó un candidato, pero sacó 14 puntos en la Capital y 15 en la provincia de Buenos Aires.

–¿Realmente cree que fue una buena elección en la Capital? Muchos especialistas no opinan lo mismo…
–Sí, porque para nosotros es mucho. Acá hubo una sobreexpectativa para un partido que siempre estuvo personalizado en mi candidatura. Y que algo quede claro: nuestros votos no son transferibles.

–Pero quedó instalada la sensación de que le dejó la pelota y la cancha a Lilita…
–¿Y cuál era la alternativa? No cumplir con mi palabra. Y eso jamás lo haré. Dije que no iba a presentarme como candidato a presidente, y así fue.

–Hay quienes hablan de una interna en su partido entre los hombres con perfil de gestión empresarial y los que vienen de la política. ¿Es cierto?
–Lo único que tenemos es un equipo inédito en la historia política argentina. En todo sentido: preparación previa, calidad de objetivos y compromiso. Ojalá que compitan en quién hace una entrega más generosa. No admito internas. El que no esté de acuerdo en gestionar para adelante… ¡se va!

–Esta semana se entrevistará con Michael Bloomberg, el alcalde de Nueva York. Un hombre con un perfil muy parecido al suyo: empresario de gran fortuna, político independiente y uno de los presidenciables con vistas al 2008 en los Estados Unidos.
–Sí, con él vamos a hablar de la posibilidad de establecer una agenda de trabajo coordinada entre las ciudades de Nueva York, Buenos Aires, México DF y San Pablo. Por ejemplo, establecer medidas comunes que aporten a mejorar la seguridad y el medio ambiente de nuestras ciudades. Por su tamaño y población enfrentan problemas similares. Y la idea es fijar reuniones semestrales entre los cuatro mandatarios.

–Mauricio, se lo ve muy conmovido por este fin y este nuevo comienzo…
–Este es un momento único en la historia de mi vida. Un momento muy potente. Se terminan los doce años más apasionantes y comienza una etapa de mucha responsabilidad y compromiso. Para eso puse lo mejor de mí y convoqué a mucha gente. No hay otro camino que llevar adelante la tarea.

–Sin embargo hoy, más que potente, se lo ve tristón…
–No… Estoy muy bien. Me siento muy apoyado por un excelente equipo. Estoy listo para empezar la tarea y no tengo más que agradecimiento para mi familia y para toda la familia boquense, por su apoyo a lo largo de estos años.

–¿Boca seguirá siendo el que usted dejó?
–Estoy convencido al cien por ciento de que la renovación es importante para Boca. Pero, desde luego, la separación me duele…

–¿Qué fue Boca para usted?
–El aire que respiré cada día de mi vida. Boca lo transforma todo…

Larga pausa. De pronto dice: “Vamos, salgamos a la cancha por última vez”. Dejamos la oficina y atravesamos los pasillos del estadio. Todo está recién pintado. Camina sobre la cancha y mira, nostálgico, las tribunas. Los alumnos de un colegio que visitan la Bombonera lo llaman a los gritos. “Ya voy”, les dice. Pero antes se da un gusto de lujo. Se planta bajo los tres palos del arco de la tribuna visitante, la que da al Riachuelo, y dice en voz alta: “¡Qué grande sería atajarle un penal al Burrito Ortega con La Doce enfrente, y salir campeones aquí, en casa. Pero la vida no quiso cumplirme ese sueño de jugador, ¡y ahora sí que voy a tener que atajar penales de verdad!”. Y se va camino del túnel. Viernes 23, cinco de la tarde. Mauricio en la Bombonera… y al arco. “<i>Quise sacarme el gusto de ponerme debajo de los tres palos que Antonio Roma llenó de gloria</i>”, dijo.

Viernes 23, cinco de la tarde. Mauricio en la Bombonera… y al arco. “Quise sacarme el gusto de ponerme debajo de los tres palos que Antonio Roma llenó de gloria”, dijo.

Franco Macri, el padre de Mauricio, aplaude el discurso del adiós a Boca de su hijo. Entre ellos, Malala Groba, la novia del nuevo jefe de Gobierno de la Ciudad. También lo acompañó Alicia Blanco Villegas, su madre, que se emocionó hasta el llanto.

Franco Macri, el padre de Mauricio, aplaude el discurso del adiós a Boca de su hijo. Entre ellos, Malala Groba, la novia del nuevo jefe de Gobierno de la Ciudad. También lo acompañó Alicia Blanco Villegas, su madre, que se emocionó hasta el llanto.

Viernes 23, siete de la tarde: Mauricio vacía su escritorio de presidente de Boca. GENTE, único testigo.

Viernes 23, siete de la tarde: Mauricio vacía su escritorio de presidente de Boca. GENTE, único testigo.

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