Agustina Kämpfer revela el nombre de su heredero – GENTE Online
 

Agustina Kämpfer revela el nombre de su heredero

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La vida de Agustina Kämpfer (36) cambió hace exactamente 22 semanas, cuando concibió a su primogénito con Agustín Badaracco, su amigo desde hace dieciocho años con quien decidieron ser padres.

“Vamos a cumplir un sueño que teníamos en común”, decía la periodista apenas sorprendió con la noticia. Ahora, en plena dulce espera de Juan Kämpfer Badaracco, quien llegará a mediados de octubre, dice:“Quería un nombre corto. El hecho de que sea simple y monosilábico le da mucha personalidad: en la simpleza hay un montón”.

–¿Ya te lo imaginás como un chico con personalidad?
–Y, con los padres que tiene… (se ríe).

–La gente no sabe mucho de su papá: ¿cómo es?
–Inquieto, creativo, curioso, divertido, muy protector…

–¿Te está protegiendo mucho ahora?
–En la distancia encontramos una forma muy especial de estar en contacto permanente y de llevar esto adelante de una manera muy unifi cada. De hecho, nos sorprende cuánto fl uye todo a miles de kilómetros (N. de la R: él es un chef argentino radicado en México).

–¿Cómo va a ser su paternidad?
–El vive allá y, si bien presenciará el nacimiento, no tenemos contemplado que venga a vivir por ahora, aunque probablemente suceda en algún momento. Yo le dije: “Fijate, Agustín, qué vas a hacer cuando abraces a tu hijo por primera vez, porque no te vas a querer despegar nunca más”. Y él me respondió: “Sí, ya lo sé, va a ser muy fuerte”. Pero bueno, él sabe que acá tiene todo el apoyo. Está su familia, estoy yo y va a estar Juan para darle la bienvenida siempre que venga.

–¿Es un desafío para vos?
–No, creo que es perfecto para mí. ¿Quién dijo que no sería más complicado si Agustín viviera acá? Nadie. Está siendo todo tan llevadero, relajado y simple que me cues-
ta imaginarlo de otra manera.

“VOY A SER UNA MAMA CANGURO”, asegura la pelirroja que ya se imagina yendo a todos lados con su bebé en brazos. Mientras, cuenta que cuando viaja en auto, escucha un mantra compasivo budista porque siente que “a él le gusta”, y reconoce que atesora los videos de sus ecografías. “Les hago zoom, les pongo pausa y los vuelvo a mirar. Me parece el tiempo mejor invertido”, dice con honestidad y sus ojos celestes brillan como si hubiera chispas en su interior.

–¿Estás teniendo un buen embarazo?
–Sí, me acompaña la salud tremendamente: no tengo vómitos, mareos ni estrías, y tampoco se me hinchan los pies… Estoy teniendo un hermoso embarazo. Supongo que debo ser afortunada. Lo que sí, estoy bastante cansa-da, y con el frío que está haciendo, me quedo en casa feliz de la vida, comiendo postrecitos en pantufl as.

–¿Qué te produce verte frente al espejo?
–Me encanta. Me gusta cómo se me ensancha la cadera, las lolas que tengo… ¡las amo!, les hablo de lo lindas que están, quisiera que queden así por siempre.

–¿Cómo estás viviendo tu sexualidad?
–Muy bien, con mucha plenitud, como siempre. Embarazada y todo, sigo siendo una mujer.

–¿Tenés algún secreto para cuidar tu cuerpo?
–En lo diario, me embadurno en crema. Después, prevengo la aparición de las manchas faciales típicas del embarazo con el doctor Sergio Escobar, mi alquimista. Y tomo una sesión de drenaje linfático semanal en la clínica del doctor Carlos Pisanú porque es clave prestarle atención a la circulación en este momento.

–¿Pensaste cómo quisieras que fuera el parto?
–Sí, quisiera que fuera natural, deseo sentir lo que es parir. Pero todo según prescripción médica. Si el médico me quiere cortar a la mitad, no me importa nada, yo sólo quiero que Juan esté bien. Puedo ser muy osada en la vida, pero con esto quiero todas las precauciones.

–¿Cómo te imaginás como mamá?
–Hay que ver cómo me pega... Me imagino bastante relajada e intuitiva, pero protectora a la vez. Onda “es tu vida, es tu camino, elegilo, sentilo”, pero me voy a preocupar de que sienta todo lo que hace y de que sea leal a sí mismo. Esa es la única manera de ser feliz.

–¿Qué sentiste cuando te enteraste de que era varón?
–¡Una alegría inmensa! Pero yo no quiero que él sea mi noviecito o mi príncipe: él no viene a darle sentido a mi vida, viene a darle sentido a la suya.

–¿Tenés ganas de conocerlo?
–Muchísimas, pero si bien muero por ver sus ojos y por oler su piel, trato de no imaginarlo para no condicionarlo. Prefi ero que él me muestre quién es. Pero si tu- viera sentido desear algo, desearía que fuera creativo, que amara el arte y que se dejara transportar por un cuadro, una canción o una escultura… No sé, creo que vamos a ser muy cómplices.

“Es un bailarín inquieto”, dice con mirada maternal –refi riéndose a las pataditas que siente en su vientre– mientras muestra el primer objeto que tiene con su nombre: un almohadón personalizado que le hizo Estación de Sueños.

“Es un bailarín inquieto”, dice con mirada maternal –refi riéndose a las pataditas que siente en su vientre– mientras muestra el primer objeto que tiene con su nombre: un almohadón personalizado que le hizo Estación de Sueños.

“Mi sexualidad
durante el
embarazo la
vivo con mucha
plenitud.
Embarazada y
todo, sigo siendo
una mujer”

“Mi sexualidad
durante el
embarazo la
vivo con mucha
plenitud.
Embarazada y
todo, sigo siendo
una mujer”

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