¿Adivinen quién vino a golear? – GENTE Online
 

¿Adivinen quién vino a golear?

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Marca el pase, tira la diagonal y dispara hacia el arco. Inclina el cuerpo de manera leve hacia adelante y siente una brisa en la cara. Un defensor lo sigue de cerca, sabe que él no perdona si enfoca el arco entre ceja y ceja. Le muerde lo talones, lo pechea, hasta que un cuerpo golpea contra el otro y él cae, muerde el polvo, traga pasto y tiñe su blanco pantalón de verde. Instantáneamente se levanta como para seguir corriendo, aunque el juego ya está detenido. Entonces llega un grito a sus oídos, el mismo grito que escuchó por años y que lo hizo levantarse una y otra vez: “¡Olé, olé, olé, oléééééé/Baati, Baaati..!”

Pasaron 21 años entre un debut y otro. El primero en la cancha de Newell´s y como delantero, allá por septiembre de 1988. El segundo, éste, con la fama a cuestas, como polista, pisando por primera vez la Catedral de Palermo y, claro, convirtiendo un gol, como para revivir viejas glorias. A los 40 años, Gabriel Omar Batistuta (marido de Irina, papá de cuatro hijos, que convirtió 352 goles en el fútbol) se animó a cambiar de deporte. Y según los entendidos, no lo hace mal, a pesar de que su handicap es 0. No es una misión fácil brillar en otra disciplina. Michael Jordan –mega estrella de la NBA– fracasó estrepitosamente en el beisbol profesional. Y Michael Schumacher (heptacampeón de la Fórmula I) pasó sin pena ni gloria por el motociclismo.

El partido arrancó cerca de las seis del martes 3 de marzo. Corría la segunda fecha del Argentino Polo Tour Patio Bullrich. Batistuta, vistiendo la camiseta número 1 de su equipo, Loro Piana, acompañado por Gustavo Usandizaga, Alfio Marchini y un tal Adolfito, que dicen que promete. Enfrente: Chapelco. Voz de mando, la de Cambiaso, of course: “¡Al 2 Bati, seguí al 2!” Pronto comienzan a caer los goles. Y llega la primera intervención importante del otrora goleador: cuarto chukker, partido empatado, la bocha –delante de Batistuta– a punto de entrar lentamente. El ídolo taconea, la yegua acelera... El golpea la bocha y evita el grito rival. “¡Bien!”, aprueba eufórico Adolfito... Porque –vaya paradoja– en el polo, Bati juega de defensor.

No obstante, vicios de atacante latentes, en el quinto chukker se manda en busca de su tanto. En el primer intento cae, víctima de una aguerrida defensa, tal como lo hemos detallado en el arranque de la nota. Pero se levanta y en la siguiente jugada lo logra. Pase exacto de Cambiaso, instinto de goleador y empate en 9 con el “¡Baati, Baaati!", que se escucha nuevamente desde las tribunas. Ya en el último periodo, con el 11 a 11, el árbitro marca penal para Loro Piana. “Fuerte al medio”, “Al palo del arquero”, sugieren algunos mirando al Bati. Pero esto es polo y en el polo reina Adolfito, quien toma las riendas y define. Estadística final: Loro Piana ganó 12–11, con 11 de Cambiaso y 1 de Batistuta.

–No te olvidaste de ganar. ¿Es más fácil que el fútbol?
–No. Pero la adrenalina que siento sobre el caballo, corriendo, nunca la sentí. Para mí nada es más fácil que el fútbol.

–Pero lo resultados son parecidos…
–Bueno, hoy nos llevamos un triunfo que nos llena de satisfacción. Tuve una y la definí, otras veces he tenido diez y definí una sola, así que está bien.

–Criticate como polista...
–Fue un partido difícil, quizá el más difícil de la zona. Tuve que hacer un trabajo sucio que no se vio. Hoy fui el Gatusso (aguerrido mediocampista del Seleccionado de Italia) de mi equipo. Hay mucha táctica y a veces te toca defender, sobre todo a los que sabemos poco con la bocha.

–Y los goles que hacías en el fútbol, ¿acá de quién son?
–De Adolfito. Porque jugar con Cambiaso y jugar con Maradona es lo mismo. Son dos fenómenos. Igual no me descarten de plano: soy un obrero que, a veces, se desprende y llega al “arco” rival.

–¿La gente te exige lo mismo en el polo que en una cancha?
–Un poco de presión siento, porque me piden goles, y yo, de eso, no tengo idea. ¡Ni travesaño tienen los mimbres! (ríe). Pero si manejé la presión durante veinte años en algo que sabía hacer, como era el fútbol, cómo no la voy a manejar en algo que no sé hacer, como el polo. Esta es una presión ficticia.

–¿Y hasta dónde podés progresar?
–¡No tengo techo! (ríe) Pero no por mis aptitudes, sino por mi cabeza. Además, mientras mejor jugás, más te divertís. Igual, lo mío es el fútbol y si debo hacer algún trabajo lo haré relacionado con el fútbol.

–A ver... Si hubiese un partido entre La Dolfina y Ellerstina y un Boca-River, a la misma hora, ¿cuál mirarías?
–¡Los dos! Habría que hacer un super clásico del polo. De hecho escuché que se viene armando un desafío. Pasa que ahí yo jugaría en contra de Adolfito, porque él es de River y yo sería el capitán de Boca.

–¿Se iguala la cancha de Palermo con el Monumental?
–Noooo. Aunque me recontra divierte jugar al polo y acabo de hacerlo en su templo, haberlo hecho en el Monumental con el Seleccionado no tiene comparación.

–¿Seguís soñando ser DT de la Selección?
–Tengo una sola deuda: salir campeón con la Argentina. Como jugador ya no lo puedo hacer… así que sacá tus conclusiones. Igual ahora estoy a full con Diego. Feliz por su debut en los mimbres, a los 40 años, Batistuta sonríe de la misma manera que sonrió las 56 veces que convirtió para la Argentina.

Feliz por su debut en los mimbres, a los 40 años, Batistuta sonríe de la misma manera que sonrió las 56 veces que convirtió para la Argentina.

Día a día los  carismáticos jugadores de Loro Piana afianzan su relación deportiva. “Adolfito necesitaba un ‘cero gol’ muy talentoso y me llamó a mí”, bromeó Gabriel sobre el origen del equipo que armó Cambiaso y lo tuvo a Bati como novedad.

Día a día los carismáticos jugadores de Loro Piana afianzan su relación deportiva. “Adolfito necesitaba un ‘cero gol’ muy talentoso y me llamó a mí”, bromeó Gabriel sobre el origen del equipo que armó Cambiaso y lo tuvo a Bati como novedad.

“Aunque me recontra divierte jugar al polo y acabo de hacerlo en su templo, lucir la camiseta número 9 de la selección en el Monumental de River no tiene punto de  comparación”.

“Aunque me recontra divierte jugar al polo y acabo de hacerlo en su templo, lucir la camiseta número 9 de la selección en el Monumental de River no tiene punto de comparación”.

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