«A un año de la pesadilla, celebramos la vida» – GENTE Online
 

"A un año de la pesadilla, celebramos la vida"

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Febrero, 10 del 2003. Malena Vázquez estaba junto a su novio Ramiro cuando
sintió un fuerte dolor en la cabeza, "un pinchazo, cada vez más intenso…",
diría. Para la pesadilla, la tragedia que pudo ser, basta una breve crónica: 6
de la madrugada, ingresa al sanatorio Dupuytrén de la mano de su madre, María
del Carmen Valenzuela. Aún estaba consciente. Primeros estudios. Los médicos
dicen: "malformación arterio-venosa". Deriva en un aneurisma: una vena
había estallado en su cabeza. La sangre invadía su cerebro. Intervención de
urgencia. Coma. Durante quince días, Malena en el ring, entre la vida y la
muerte. María Valenzuela abandona las grabaciones de Costumbres Argentinas
y permanece al lado de su hija. Su dolor, garabateado en un cuaderno. "Si
te vas, me voy con vos
", escribió en una de sus páginas. Pichuqui Mendizábal
-el padre de Malena- se confesaba abatido, aunque con esperanza. "Malena va a
salir de ésta
". Y Malena despertó. A la imagen de su madre, para decir: "Ay,
mami…
". El martes 25 de febrero, en una improvisada conferencia de prensa,
María Valenzuela enfrentó a los periodistas. En sus manos, un rosario y su
cuerpo cansado, con diez kilos menos. "Se produjo el milagro: Malena está
bien. Le sacó la lengua a la muerte
", dijo. Y sonrió. Malena, luego,
abandonaría el sanatorio en una silla de ruedas y, con evidentes problemas de
habla y motrices, se sometería paciente a un intenso tratamiento de
rehabilitación en la clínica Fleni. Fin de crónica. Final conocido, el más
esperado. Ya no es la muerte. Hoy, es la vida misma.

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Un año después, decíamos. Madre e hija, en Mar del Plata, a la orilla del
mar. Las acompañan Ramiro -el novio de Malena, claro- y un grupo de amigas que
llegaron de Buenos Aires para celebrar, el nuevo cumpleaños, el renacer. Y
Malena dice: "Hace una semana que venimos recordando lo que hicimos hace
exactamente un año. Que fuimos a ver la Copa Davis, que a esta hora estábamos en
tal lado, hasta el momento del accidente… Me cuesta dormir, me labura mucho la
cabeza, pero intentamos enfrentar este aniversario con una sonrisa
". Y
continúa su madre: "A un año de la pesadilla, celebramos la vida. Es por eso
que estamos festejando. Pese a todo lo doloroso que nos tocó vivir, celebramos
el que estemos todos juntos. Malena estuvo al borde de la muerte y alguien quiso
que se quedara con nosotros. Agradecemos. Desde el trabajo de los médicos hasta
las cadenas de oración espontáneas que formó la gente a partir del cariño.
Vivimos un año de sentimientos extremos. Pero si tengo que rescatar algo
positivo, esto es que con Malena estamos cada vez más unidas. Hoy no dejamos de
decirnos las palabras que antes dábamos por obvias. Nos besamos, nos abrazamos..
.".

Aun en medio de semejante celebración -que incluyó torta de cumpleaños-,
María reconoce que no ha recorrido todo su calvario. "Todavía no llegamos al
final de este camino: falta un trecho importante que queremos recorrer con una
sonrisa
-insiste-. La malformación de Malena se tiene que curar
definitivamente, y para eso hace falta atención médica y tiempo. En marzo tiene
un primer control y, si los resultados son positivos, la van a tener que operar
para colocarle una plaqueta de titanio que proteja su cerebro
". Y sigue: "Si
resulta que todavía no está curada, tendremos que esperar otros seis meses para
un nuevo control. Pero somos optimistas y vamos a luchar juntas hasta que Malena
esté definitivamente bien
". Eso espera María. Eso esperamos.

María y Malena, en la orilla del Manantiales Club de Mar, donde se hospedan. El accidente que afianzó nuestro vínculo llenándolo de palabras, besos y abrazos", asegura Valenzuela.">

María y Malena, en la orilla del Manantiales Club de Mar, donde se hospedan. "El accidente que afianzó nuestro vínculo llenándolo de palabras, besos y abrazos", asegura Valenzuela.

En Mardel, hubo amigos desde Buenos Aires, torta de cumpleaños y Ramiro, el novio de Malena, que la apoyó a través de todo su dolor.

En Mardel, hubo amigos desde Buenos Aires, torta de cumpleaños y Ramiro, el novio de Malena, que la apoyó a través de todo su dolor.

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