«A más de uno le gustaría tener los 31 campeonatos que consiguió River» – GENTE Online
 

"A más de uno le gustaría tener los 31 campeonatos que consiguió River"

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Los pasillos que rodean el anillo del estadio Monumental están
convulsionados. Decenas de fans, con papeles y biromes en las manos dispuestas a
cazar autógrafos, corren y lloran cuando la puerta del vestuario local abre sus
puertas. No importa si el que sale es jugador de fútbol, integrante del cuerpo
técnico, utilero o dirigente: ante el más mínimo movimiento, ellas gritan hasta
quedar afónicas. A esta multitud se le suman los hinchas que, cámara en mano,
intentan grabar algún saludo para una hija que cumple quince años o para una
abuela fanática millonaria. Y, por supuesto, decenas de periodistas que se
amontonan contra las vallas para obtener alguna palabra de los hombres que hace
más de una semana colocaron en las cargadas vitrinas de River el trofeo número
31.

Entre las "presas" más anheladas están Andrés D`Alessandro (22) y
Fernando Cavenaghi (19), la magia y el gol del flamante campeón. Y cuando las
fans los vieron aparecer les demostraron su amor incondicional. "Es parte del
trabajo"
, dicen con modestia las estrellas, y se toman unos minutos para
estampar su firma en cuanta camiseta se les acerque y un beso en cuanta mejilla
se les ofrece. Después, más tranquilos, sentados en el banco de suplentes,
empiezan la nota con GENTE.

-Con la mano en el corazón, ¿se sufre o se disfruta tanto acoso?
Cavenaghi:
-Si digo que lo sufro, sería un desagradecido. De chico, una vez
le pedí a Francescoli su autógrafo en una foto y todavía la tengo guardada.
D´Alessandro: -Entrar a la cancha y que 50 mil personas coreen tu nombre
es algo que no tiene precio. Y responder a ese cariño es lo menos que podemos
hacer.

-Y este reconocimiento se acrecentó: ganar 31 campeonatos no es cosa de todos
los días...
D´Alessandro:
-Seguro. Pensá que hay miles de jugadores que nunca pudieron
dar una vuelta olímpica y yo ya tengo varias en el lomo.
Cavenaghi: -A mí todavía me queda la euforia de mi primer título, que fue
el año pasado, y ya estoy dando otra vuelta. Por eso el domingo salí a la cancha
con mis hermanitos, Belén, Nicolás y Marcos. Quería que ellos compartieran este
sueño.

Desde muy chicos, Cavenaghi y D'Alessandro apostaron todo por sus carreras
futbolísticas y coinciden en que si hoy no estuvieran jugando en Primera, no
sabrían qué hubiera sido de sus vidas. "Mientras jugaba en las inferiores,
repartía pizza para ayudar a mi viejo. El se mataba arriba de un taxi y muchas
veces la plata en casa no alcanzaba -recuerda Andrés-. Por suerte, ahora les
puedo retribuir parte de todo lo que me dieron".
La historia de Fernando
tampoco fue sencilla. A los 12 años tuvo que armar sus valijas, dejar su casa de
Chacabuco e instalarse en Buenos Aires para jugar en las inferiores de River: "Fue
una apuesta difícil. Vivir solo a esa edad es muy duro -dice El Torito-. Cuando
digo que yo dejé todo por el fútbol no exagero. Todavía estoy terminando quinto
año".

-¿Y qué cosas cambiaron en sus vidas desde que están en Primera?
Cavenaghi:
-Por cuestiones de distancia, tuve que radicarme en Capital
Federal. Pero después mi vida sigue siendo normal: salgo con Soledad, mi novia
de la infancia, y cuando tengo un rato libre me voy a pescar y comer un asado
con mis amigos.
D'Alessandro: -Yo soy el mismo de siempre. Vivo con mis viejos en La
Paternal, sigo yendo al mismo café de la esquina y tengo los mismos amigos. Son
cosas que no quisiera perder nunca.

-Pero la inseguridad muchas veces los obliga a cambiar de hábitos. Mudarse a
barrios privados, tener los vidrios polarizados de los autos y mirar muy bien
por dónde andan. ¿Ustedes piensan en estas cosas?
Cavenaghi:
-Seguro. Yo tengo tres hermanos y muchas veces siento miedo por
ellos. No podés aislarte del mundo cuando los futbolistas y sus familias se han
vuelto el blanco de los secuestradores.
D'Alessandro: -Uno cree que nunca le va a pasar, hasta que el tema le
toca vivirlo de cerca. Primero, el hermanito de Zapata (Víctor), y ahora, el
secuestro del papá de Leo Astrada...

-Que Boca haya salido campeón de América tres días después que ustedes, ¿empañó
un poco el torneo de River?
Cavenaghi:
-Nosotros estamos muy contentos y disfrutando del título. Te
aseguro que a más de uno le gustaría tener los 31 campeonatos que consiguió
River.
D'Alessandro: -No hay que ser hipócritas y decir que ahora no interesan
los títulos en la Argentina. El campeonato local tiene el mismo valor y el mismo
reconocimiento que cualquier copa internacional. Al final, todo te da un gran
prestigio.

-Ese prestigio del que hablan hizo que varios equipos europeos pusieran sus ojos
en ustedes. ¿Las cifras millonarias que se mencionan por sus pases les permiten
seguir viviendo sin perder la tranquilidad?
D'Alessandro:
-Es que no tenés otra alternativa. ¿Sabés a cuántos equipos ya
me vendieron en los pocos años que tengo de carrera? Aprendí que hasta que no
estampe la firma en un contrato no hay que distraerse. Por eso ya estoy pensando
en la pretemporada de River en los Estados Unidos.
Cavenaghi: -En este club nos formamos como jugadores, como personas,
estudiamos e hicimos una vida. Nuestro sueño mayor era llegar a la Primera, y
ahora que lo conseguimos, sólo queremos disfrutar de esto que es hermoso, único,
inigualable y que no hay plata en el mundo que lo pueda comprar.

Agradecemos al programa River TV (Fox Sports, viernes 24 horas) y a Rivermanía,
Av. Figueroa Alcorta 7597)

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El Cabezón y el Torito, de lujo, para la producción con GENTE: "Fernando, tratá de agacharte un poco, así no quedo tan petiso", bromeó Andrés.

 De chico, repartía pizza para ayudar a mi viejo. El se rompía el lomo arriba de un taxi y muchas veces la plata en casa no alcanzaba. Por suerte todo cambio" (D'Alessandro)
"Yo tengo tres hermanos y muchas veces siento miedo por ellos. no podes aislarte del mundo cuando los futbolistas y sus familias se han vuelto el blanco de los secuestradores"(Cavenaghi).">

"De chico, repartía pizza para ayudar a mi viejo. El se rompía el lomo arriba de un taxi y muchas veces la plata en casa no alcanzaba. Por suerte todo cambio" (D'Alessandro)
"Yo tengo tres hermanos y muchas veces siento miedo por ellos. no podes aislarte del mundo cuando los futbolistas y sus familias se han vuelto el blanco de los secuestradores"(Cavenaghi).

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