“A los hombres los matamos con la indiferencia y la manipulación” – GENTE Online
 

“A los hombres los matamos con la indiferencia y la manipulación”

Van a actuar. A seguir actuando, mejor dicho. Matarán con el taco de un zapato, una cuchilla, una tijera o algún veneno. El juego comenzará a la una del mediodía en el 1455 de la calle Cerrito. Ahí, en la mansión francesa que ayer se hizo construir la familia Alzaga Unzué y que hoy forma parte del glamoroso hotel Four Seasons. Puertas adentro y sin libreto, cinco de las mujeres más lindas de la Argentina se dejarán llevar por la lente del fotógrafo para recrear las situaciones más extremas. Por algo fueron elegidas: todas protagonizarán algún capítulo de los tantos que este año, y por tercera vez consecutiva, producirá Pol-ka para Canal 13. Ellas serán parte de Mujeres asesinas, el unitario que ganó el Martín Fierro de Oro –y otros cuatro Fierro más– en el 2006. Y aunque en la vida juren ser incapaces de enfrentarse a un insecto, se entregarán a un reportaje a sangre fría. Antes, claro, se las presentamos:

Araceli González: Nació como modelo y se moldeó actriz. Tiene 39 años y dos hijos, Florencia Torrente (18) y Tomás Kirzner (8). El rumor: que volvió junto a su ex, Adrián Suar. Ella dirá que prefiere no calificar la relación.

Florencia Raggi: También conoció la popularidad gracias a sus curvas y, más tarde, se dejó tentar por las tablas. Hizo teatro bajo la dirección de Norma Aleandro y ahora tiene sed de cine (estrenará dos films argentinos este año). Tiene 34 años y dos hijos (Renata, de 8, y Francisco, de 6) con Nicolás Repetto, su pareja desde hace 12. El rumor: que no todo en su vida es color de rosa. Pero Raggi asegura que la suya es muy parecida a lo que se ve…

Julieta Ortega: Le costó despegar de su familia. Su papá es Ramón Palito y su mamá, la angelical Evangelina Salazar. Insistió con eso de actuar y acá está. Con sus 34 años, su hijo Benito (de uno) y casada con el músico Iván Noble. El rumor: que está en crisis de pareja. Ella lo niega…

Dolores Fonzi: Tiene un hermano, Tomás, tan famoso como ella, y fue cuñada de Ortega cuando salía con su hermano Luis. Tiene 28 años, ningún hijo ni pareja oficial. El rumor: que tuvo un romance con el mexicano Gael García Bernal. Su respuesta: “Ja, ja, ja…”.

Juana Viale: La más rebelde. O la más misteriosa de todas. La nieta de Mirtha Legrand, hija de Marcela Tinayre, se muestra mucho más sencilla y accesible de lo que parece. Renegó de la fama y la popularidad hasta que decidió, finalmente, que se sumaría a la televisión. Tiene 24 años, una hija (Ambar Benedictis, de 4) y está en pareja con el actor chileno Gonzalo Manguera Valenzuela. El rumor: que se va a casar en Chile, donde está instalada desde el año pasado, porque sueña con formar una familia. Juanita dice que quizás sí, que no descarta nada de eso …

Doce personas –un equipo de productores, maquilladoras, peinadores y asistentes– vienen y van. Ellas se prueban vestidos, refuerzan el make up e intentan peinados nuevos frente al espejo. Quieren verse tal cual son, dicen, aunque no les molestará lucir su lado más oscuro frente a la cámara, tanto en estas fotos como en la ficción. Ahora sí, reunidas en el salón principal de La Mansión, confiarán que conocen a la perfección el punto débil del sexo fuerte. Y de eso hablarán.

Nadie está exento de cometer un crimen. Sólo falta que se nos presente la situación… Porque ninguna de nosotras sería capaz de matar por placer, creo. Digo, ¿no?”, arranca Fonzi y busca cómplices con la mirada.
Araceli: No, por placer no… Pero a veces la fantasía está.
Florencia: En defensa propia, ¿quién no?
Julieta: Bueno, en ese caso extremo, nadie lo piensa dos veces.
Dolores: Yo fantaseaba mucho con liquidar a una profesora de Cívica que tenía en el secundario. Me obsesionaba su mala onda. Igual, ¡yo soy más buena…!
Araceli: Chicas, esta charla es una apología del delito. Yo me retiro…

–Sólo estamos sacando lo peor del ser humano.
Araceli: Todos tenemos nuestro porcentaje de bondad y de maldad, pero de ahí a andar ostentando nuestro lado más temible... ¡me da escalofrío!
Julieta: Pero en la vida pasa. Pasa que te cruzás gente que saca lo peor de vos. Si tocan a mi familia soy capaz de cualquier cosa… Por suerte, nunca me maltrataron. Igual, te reconozco que cuando leo los diarios me atrae tanto la sección de Policiales como la de Espectáculos…

–Bien. Ya apareció el morbo…
Julieta: Es que me llama la atención la cantidad de crímenes pasionales que hay y me los leo de principio a fin, tratando de entender la psicología de esas personas. Porque muchos victimarios han sido víctimas.
Dolores: ¡Y hay tanta gente mala y oscura! Yo misma tengo días blancos, grises, negros… Igual, detesto la violencia. Cuando me enfrento a una situación brutal, me voy, me escapo, me retiro. No me va ni un poco.
Florencia: Es lo más sano. Porque cuando sacás tu peor parte, el que peor la pasa sos vos. En realidad, el otro nunca nos hace algo, sino que lo proyectamos. La pregunta es qué me pasa a mí, no echarle la culpa a los demás. Y te pasa todos los días, en la calle por darte un ejemplo, cuando vas manejando y el auto de al lado te encierra. Ahí tenés dos opciones: buscar el insulto y la venganza o relajarte y decir: “¡Pobre, qué mal está!”.
Julieta: Tampoco podés andar por la vida justificando a todo el mundo…
Florencia: No, pero mirálo desde el punto egoísta y hacélo para no quedarte vos con la porquería. Que se la lleve él en su coche. Suspirá y chau. Igual, eso no quiere decir que lo logre siempre, pero doy el ejemplo ideal para no entrar en la locura del ataque y la defensa.

–Y en la vida, ¿con qué matan?
Juana: Yo con la palabra. Confieso que algunas veces, para defenderme, herí y lastimé mucho con la palabra. Y a las personas que más me conocen o más me quieren, como mi familia o mis amigos. Igual, nunca lo hice a conciencia ni con el fin de liquidarlos. Es que soy muy pasional.
Dolores: Prefiero la indiferencia: “No existís. No sos nada”. ¿Algo puede doler más que eso?
Julieta: Nada. Coincido.
Florencia: Yo creo que el arma más peligrosa que tenemos las mujeres es la manipulación. Somos expertas en enroscar al hombre como bichas, verdaderas serpientes... El hombre es violento o no, pero no es retorcido, es mucho más básico. Sí, para ellos la manipulación puede resultar un arma verdaderamente letal.
Araceli: Que a los hombres los matamos con la indiferencia y la manipulación es bien cierto, pero si jugamos a matar, juguemos de verdad: yo nunca le deseé el mal a nadie, porque mi religión no me lo permite. Soy muy creyente, pero si tuviera que matar, como no me gusta ver sangre, lo haría de una manera mucho más sutil: lo envenenaría. Prepararía una torta, unas masitas.
Julieta: Como Yiya Murano, la envenenadora de Montserrat…
Araceli: Claro, tal cual. Esa onda…
Juana: Y, sí, no es mala idea: yo tampoco soporto la sangre.

–Cuéntenme sus crímenes de ficción.
Dolores
: Yo estoy limpia. La criminal fue mi vieja (Gabriela Toscano), que termina matando a su pareja (Adrián Suar), porque abusaba de mí. Voy a hacer otro capítulo donde sí, me convertiré en asesina. Pero ése no te lo voy a contar.
Julieta: Yo soy Marga, una chica que viene del interior con su pareja. Llegan juntos a la Capital para buscar trabajo. Una vez acá, empiezan los maltratos: golpes, insultos, más y más golpes de parte de él a ella. Cansada, termina matándolo de un tiro. Y metida en ese personaje, te digo: comprendo la reacción de esa mujer. No la justifico, pero la entiendo.
Florencia: Yo soy Laura y estoy en pareja con una mujer a la que amo mucho. Está todo bien hasta que un hombre la viola. A partir de ese momento, mi personaje se pone muy posesiva. Está celosa. Hostiga a su pareja hasta que, en defensa propia, ella me mata. En realidad, termino siendo la muerta. Lo loco del caso es que el amor lleva al crimen. Mal entendido y con acciones equivocadas, claro. Pero no deja de ser el amor el disparador de todo… Lo fuerte de esto es que las historias, todas, son reales.
Juana: Yo estoy grabando ahora, en este momento: soy Marta, una manipuladora. Eso es todo lo que te puedo contar…
Araceli: Me sorprenden ensayando, pero seré una maestra esquizofrénica. Voy a escuchar voces y terminaré matando a mi marido…

–Son personajes fuertes los que se llevan después a sus casas, ¿no?
Julieta: Sí. Para mí resultó agotador: estar una semana soportando malos tratos, golpes… Ese estado de angustia constante es fuerte. Aunque sepas que estás actuando y que todo terminará en una semana, hay que llevarla. Cuando abro la puerta de mi casa y veo a mi marido, a mi hijo, ya no soy más esa persona. Pero admito que te queda cierta angustia en el pecho.
Dolores: No hay nada más divertido que actuar. Para mí lo fue.
Florencia: Sí, como actuar es jugar, recuerdo que el primer día me sentí liviana… Estaba como exorcizada. El segundo, también. Ya el cuarto llegaba a casa y me pasaba media hora bajo la ducha, como para limpiarme toda esa mala onda que había soportado durante las doce horas de grabación. Porque resultan muy intensas…

–Ahora, en la vida, ¿cómo andan de amores?
Julieta: Muy bien. Con Iván estamos disfrutando mucho de Benito. ¡Es un sol ese nene! Además, en un momento importante de nuestras carreras. Creciendo juntos los tres, que es la idea…

–¿Vos, Florencia?
–Hace unos días estuvimos en nuestra casita de Punta del Este, nuestro paraíso. Y pese a que llevamos doce años juntos, con Nico estamos en una etapa muy buena, porque los chicos ya están más grandes, menos dependientes, y podemos dedicarnos más a nosotros. Durante el día, por ejemplo, mientras están en el colegio hago yoga, estudio, leo mucho, voy al teatro, al cine, salgo con mis amigos, trabajo sin esa culpa que sentimos las madres… Y en lo profesional siento que estoy yendo por el camino que más deseo; eso está muy bueno.

–¿Juana…?
–Con Gonzalo estamos tan bien que queremos compartir un montón de proyectos personales y laborales: entre los dos evaluamos lo que queremos como actores, y juntos elegimos hacia dónde queremos ir. Ahora estamos trabajando en el Centro Cultural Mori, allá en Chile, y soñamos con abrir una sucursal en Buenos Aires, porque estamos con muchas ganas de producir un unitario acá. En este momento de mi vida creo en la familia, en estar acompañada. ¿Casarme? Puede ser… Claro que me gustaría. Pasa que eso no se da de la noche a la mañana. Hay que combinar muchas cosas, y en este momento estamos los dos con mucho trabajo.

–Dolores, ¿dormís con alguien?
–Sí, con Rosales, mi perro y custodio personal. Pero no te puedo contar nada más sobre él, porque detesta que se metan en su vida privada (carcajadas).
Julieta: Varios deberíamos seguir su ejemplo.
Araceli: Para nosotras ya es medio tarde...

–Y vos Ara, ¿te animás a confesar en qué andás…?
–(Carcajadas)… Sólo te puedo contar que estoy más cerca del amor que del odio. Hoy priorizo mi corazón y mi familia. Sólo eso.

Dolores Fonzi, Araceli González, Juana Viale, Florencia Raggi y Julieta Ortega. Son argentinas, actrices y prefieren el misterio a la franqueza extrema.

Dolores Fonzi, Araceli González, Juana Viale, Florencia Raggi y Julieta Ortega. Son argentinas, actrices y prefieren el misterio a la franqueza extrema.

“<i>Sólo te puedo contar que estoy más cerca del amor que del odio. Hoy  priorizo mi corazón y mi familia, sólo eso</i>”. (Araceli González)

Sólo te puedo contar que estoy más cerca del amor que del odio. Hoy priorizo mi corazón y mi familia, sólo eso”. (Araceli González)

“<i>Hiero y lastimo con la palabra. Y generalmente lo hago con las  personas que más me quieren. Es que soy muy pasional…</i>”. (Juana Viale)

Hiero y lastimo con la palabra. Y generalmente lo hago con las personas que más me quieren. Es que soy muy pasional…”. (Juana Viale)

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