“A los 40 me reconcilio o me separo con amor” – GENTE Online
 

“A los 40 me reconcilio o me separo con amor”

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Hace entre diez y doce segundos que dejó la cama. Lamentablemente uno no pudo ser testigo de su despertar, pero tiene diez pruebas contundentes de que ello acaba de ocurrir: llega veintitrés minutos después de lo pactado, sin maquillaje de ninguna clase (mujeres argentinas, latinas, del mundo, en serio, envidien su tez), arrastra las ojotas hawaianas blancas en que finalizan sus largas piernas, mira con ojos entrecerrados, está despeinada, luce una minifalda de jean medio planchada y una musculosa medio arrugada, lleva el platito y una taza de té endulzado en miel atenazada a la mano izquierda, pronuncia lento el “hooooola” del saludo, no huele a perfume y, como corolario de confirmación, ensaya una sonrisa cuando de manera metafórica le rogamos que la próxima vez no nos reciba con la almohada pendiendo de su oreja izquierda. “Recién me levanto”, aclara en el living de La Fontana, la chacra marítima que acostumbra alquilar Pancho Dotto durante los veranos en Punta del Este. Y, tras las evidencias que acabamos de observar, optamos por evitar el mentiroso “¿En serio?” protocolar y arrancar preguntándole otra cosa.

–Perdón, ¿Araceli Edith González duerme en formol?
–No. ¡¿Por?!

–Pocas damas de su edad se atreverían a enfrentar al cuarto poder apenas levantadas…
–Gracias. Igual recién sumo 39, che. Aparte, el otro día descubrí en una revista americana una nota que nombraba a varias famosas de mi edad y concluía en que, por cómo se cuidan, las de casi 40, las de 40 y las de 40 y pico de ahora son las de 30 de antes. Mirá Cate Blanchett, Nicole Kidman, Teri Hatcher...

–¿Usted se siente de 30 o de 40?
–Difícil contestarlo. Me siento cómoda. A mi edad, las mujeres luchamos por la cola, el abdomen, las piernas. Yo la peleo a diario onda Madonna. Visito el centro de estética Iobella, donde me someto a ejercicios en forma horizontal, dentro de una cápsula calefaccionada. Voy a un especialista en medicina china y en rejuvenecimiento de los órganos, el doctor Ernesto Pietro, que me da los aminoácidos y las vitaminas que el cuerpo y los músculos necesitan a nuestra edad. Y como sano. Vianditas en época laboral, y dieta proteica siempre. La lechuguita no adelgaza y te debilita.

–¿Le aparecieron canas?
–Desde los 18 años. Mamá es canosa y mi hija y yo lo somos. Una cuestión genética. Surgieron un par nuevas. No me provocan nada. Y arrugas. Se marcaron un poquito al costado de los labios. Más allá de las lolas que me puse tras dos amamantamientos, por ahora no me interesan la cirugía ni el botox. Te van quitando facciones. Prefiero un par de arrugas extra pero conservar mi mismo rostro. Además, el exterior no dura eternamente. Hay que alimentar otras cosas. Y en eso ando.

–¿Qué le dejó cada una de las cuatro décadas que ya transitó?
–¿Vas a escribir un libro? Guardo la infancia, de 0 a 10 años, tatuada en mi corazón. Momentos felices, una niñez increíble. Hasta el cimbronazo, a los 8, cuando se separaron mis viejos. De golpe te encontrás con que no podés contar tanto con el que se va. Hablo de papá, Ernesto, con quien a partir de aquello no hubo una relación cotidiana. Ahora vive en la ciudad bonaerense de 9 de Julio, y trabaja en una radio. Lo vi hace dos meses. Por suerte mi madre (Rosa) nos cuidó a mi hermano Adrián y a mí como una leona. Empezó a trabajar en lo que fuera. Se iba a las cinco de la mañana y retornaba a las nueve de la noche. Crecí con mis abuelos, Adolfo y Delfina. Y cerca de la nona María, la mamá de papá, que acaba de apagar 94 velitas. Su marido, Pepe (Francisco), falleció en 1969. A los 9 dejé Villa Lugano y me mudé a Haedo. Por esos tiempos, casting mediante, filmé la publicidad de una granadina para Ecuador. Ahí quedó. Mi sabia madre no dejó que me incorporara a la televisión desde tan chica.

–¿Recuerdos de la segunda década? ¿Besos, adolescencia?
–Primer novio a los 13. Primer beso a los 14. A los 15 me comprometí con otro chico. Intercambiamos alianzas de plata. Lloré dos días de emoción. Me encanta que mi hija se haya comprometido con Nicolás (Cabré). Se cuidan, se aman. Y pensar que era mi hermanito en Carola Casini… Tendría que haber dado marcha atrás con el auto y pisarlo… Poné que es un chiste, por favor. Lo cierto es que a los 17 terminé la secundaria y comencé a trabajar duro. Pronto protagonicé un comercial de Sprite a las órdenes de Luis Puenzo. Soñaba con estudiar Arquitectura. Pasa que necesitaba dignificar a mi madre mediante el trabajo. Murieron los abuelos que me criaron, con enfermedades feas y desgastantes. Como contrapartida, inicié una etapa de seguridad profesional. Proveniente de una clase media baja, lo agradecía. Sin embargo, seguía sintiendo que me faltaba una guía masculina.

–Aunque no pretendemos restarle seriedad al relato, antes de avanzar nos parece fundamental saber: ¿su debut extralaboral llegó en la siguiente década o en la que está relatando?
–Casi al finalizar ésta. Otras épocas (se muerde el labio inferior). En la de los 20 a los 30 me casé con Rubén Torrente y nació Florencia. Viajamos a España con ella de cinco meses. Pensaban que era mi hermanita. Extrañé horrores. Regresé. Me separé. Nos fuimos con Flor con un colchón, una pecera y un pez naranja. Me corté el pelo… ¡antes que Demi Moore rodara Ghost! y exploté en el aspecto laboral. Compré una casa, en cuotas. Nos mudamos a Ramos Mejía, frente a la vía. Conocí a Adrián. Transitamos una época hermosa. Después llegó la última década, la que terminará el 19 de junio… (respira profundamente). No tan alegre, tampoco mala. En lo profesional, genial. En lo personal, recibí impactos fuertes. Antes, volví a casarme con Adri, nació Tomás, un ángel. Hasta me curó el panic attack. Luego me distancié del Chueco… Ahora ingreso en una etapa importante, en la otra mitad de mi existencia, y sé que no resulta casual que la Biblia descanse en mi mesita de luz. Cuando me invade la angustia, la abro en cualquier página y me sorprende con soluciones. La Biblia me habla, y no estoy loca. La considero una gran aliada.

–Inmerso en ese replanteo, suponemos, entra el tema pareja. Tanto suenan los rumores. Que vacaciones juntos en Europa, que él suele quedarse a dormir en su casa de Pilar, que visitan departamentos para compartir… ¿Se reconcilió con Suar o no? La verdad.
–Okay, la verdad, es difícil hablar de esta relación. Termine separándome o no, quiero reconciliarme, lograr paz con la persona que amé.

–¿Habla de intentar reconciliarse desde la amistad para después intentar hacerlo desde el amor?
–Algo así. Esta relación en su momento cambió mi vida y también me hizo sufrir. Nació mientras ambos éramos jóvenes y crecíamos en un medio donde abundan la crueldad y la presión. Quizá nos faltó fortaleza para armar nuestro bunker y tolerar tamaños retos. Entonces, cortamos. Pero como no deseamos transformarnos en dos parias, ahora resolvimos acercarnos de nuevo para expulsar rencores. Si vas a perdonar, perdoná en serio. Puede pasar que funcione y estemos juntos desde un lugar más evolucionado, o puede pasar que desde ese lugar nos separemos definitivamente. A los 40 me reconcilio o me separo con amor. Ese es mi objetivo.

–¿Y en qué situación y condición se encuentra esta etapa de noviazgo, o de amistad un poco más desarrollada?
–Lo de Adrián y yo no es noviazgo, es una búsqueda. Y fluctúa en altibajos. No importa. Había que animarse. Por mis hijos, por nosotros, por mí. A los 40 quiero empezar una nueva vida. Lo que sí, necesitamos protegernos entre los dos. No de la prensa, eh. Lo que digo es que cuando un hombre goza de poder, las odaliscas no dejan de danzar a su alrededor y se manejan cosas tan bajas, tan oscuras… Abundan las estrategias. Yo no sabía de estrategias. Tuve que aprender algunas para cuidarme. Y si va a ser así, yo a ese submundo prefiero no pertenecer.

–También debe haber lobos hambrientos aullando y bailando a su alrededor, Araceli.
–Ni me entero, y en todo caso, no me movilizan. Yo elijo a quién acercarme. Me torné súper intuitiva y súper desconfiada. De la misma manera que ahora estoy más selectiva y exquisita cuando tomo un vino y como un plato, lo estoy cuando pienso en una relación. Quiero que me… ¡llene! No me interesan las relaciones cortas y vacías, ni imitar a esas mujeres que, tocando los 40, se ufanan de salir con ochenta tipos a la vez. Prefiero estar sola que mal acompañada. Me quedo con mi inocencia de siempre. Y punto final con el tema.

–Déjeme el punto seguido, nomás. Porque se refirió a la inocencia y nos sirve de disparador. En la intimidad…
–Disculpá: ¿a qué te referís con intimidad?

–Ida y vuelta entre una mujer y un hombre, contacto carnal, sexo.
–Entendí. Igual, según el proceso que vengo experimentando, sabés que no puedo abundar demasiado sobre la intimidad. ¿Me comprendés, no? (bromea y se ríe).

–Seguro. Entonces acuda a su memoria y a sus instintos. Con un pie en los 40, ¿prevalece en sus preferencias la calidad o la cantidad?
–Reconozcamos que la calidad se da cuando amás a alguien, y ahí no importa la cantidad. Obvio, sé que existe la piel. Ahora, cuando se unen la piel y el amor, ¡pum! ¡Fuegos artificiales!

–¿Y disfraces?
–(Larga una carcajada) El de Eva es el que mejor me queda… Nombrabas la palabra inocencia y me viene a la mente una charla que mantuve ayer con chicas a las que casi doblo en edad. Me daban detalles sobre sus juegos íntimos mientras yo, helada, sin poder creer lo que escuchaba, pensaba: “¡Esta parte mi madre no me la enseñó!”. Al margen de la anécdota, con lo que me cuesta esa entrega tan íntima, cuando yo me animo, acepto ponerle distintos condimentos.

–Amplíenos la información.
–Bueno, me encanta lucir manos, pies y depilado perfectos. Me fijo un montón en la estética. Por lo pronto, nunca repito la ropa interior. ¿No te mata una mujer con ropa interior impecable? Ah, y me encantan los portaligas para el invierno.

–¿Vio que un poquito se disfraza?
–Ocurre que odio las medias largas, las medibachas. Demasiado antiguas. De yapa, acabo de comentarle al país qué me puede regalar para el día de mi cumpleaños. Ah, y agreguen carteras y zapatos, mis otras debilidades.

–¿Organizará alguna fiesta?
–¡Imagináte! A full. No sé dónde. Sí, voy a hacer un video. Todo lo que te conté de mis 40 estará en él. Personas, afectos, todo… y a todo trapo. Como un final y como un inicio.

–Torta, baile, llanto… ¿Y después? ¿Se irá a dormir sola o con Suar?
–Dentro de cuatro meses y medio lo hablamos. Entonces puedo tener más definida mi vida.

“<i>Hoy estoy sumergida en un replanteo general. ¿Seré actriz en 2008? Pretendo escribir, limitar la tele, quizás abocarme al cine</i>”, lanza Ara desde el Este, donde por primera vez acaba de pasar unas vacaciones, de cuatro días, sola, sin familia.

Hoy estoy sumergida en un replanteo general. ¿Seré actriz en 2008? Pretendo escribir, limitar la tele, quizás abocarme al cine”, lanza Ara desde el Este, donde por primera vez acaba de pasar unas vacaciones, de cuatro días, sola, sin familia.

“Lo de Adrián y yo no es noviazgo, es una búsqueda. Como no deseamos transformarnos en dos parias, resolvimos acercarnos de nuevo para expulsar rencores. Si vas a perdonar, perdoná en serio”

“Lo de Adrián y yo no es noviazgo, es una búsqueda. Como no deseamos transformarnos en dos parias, resolvimos acercarnos de nuevo para expulsar rencores. Si vas a perdonar, perdoná en serio”

“Me emociona que mi hija se haya  comprometido con Nicolás (Cabré). Y pensar  que era mi hermanito en Carola Casini…  Tendría que haber dado marcha atrás con el auto y pisarlo… Poné que es un chiste, por favor”

“Me emociona que mi hija se haya comprometido con Nicolás (Cabré). Y pensar que era mi hermanito en Carola Casini… Tendría que haber dado marcha atrás con el auto y pisarlo… Poné que es un chiste, por favor”

“De la misma manera que ahora estoy más selectiva y exquisita cuando tomo un vino y como un plato, lo estoy cuando pienso en una relación. Quiero que me… ¡llene! Si no, prefiero estar sola que mal acompañada”

“De la misma manera que ahora estoy más selectiva y exquisita cuando tomo un vino y como un plato, lo estoy cuando pienso en una relación. Quiero que me… ¡llene! Si no, prefiero estar sola que mal acompañada”

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