“A los 20 me siento muy segura de mí y de mi cuerpo” – GENTE Online
 

“A los 20 me siento muy segura de mí y de mi cuerpo”

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Venía acelerada meditando el lugar, los invitados, qué servir y ¡pum!, el 19 de agosto caí enferma de un virus: no pude festejar mi cambio de década. “Me desquitaré pronto...”, resopla Florencia Torrente en un descanso de la campaña que precede al lanzamiento de la temporada primavera-verano de la línea de maquillaje de Mabby Autino.

“A pesar de transcurrir mi especial día en pijama, conseguí muchos desayunos de regalo, disfruté de la compañía de mis afectos, apagué las velas de la torta y me mandaron un montón de regalos”. Le da un sorbo a “mi lipolítico”, la botella de agua mineral en la que volcó el jugo de un limón y un pomelo y un sobrecito de edulcorante. “Ideal para no retener líquidos”, afirma la hija de Araceli González y Rubén Torrente antes de ganarle de mano al periodista. “Y anticipándome a que me preguntes si me discriminaron por sumar tres kilos extra en el Buenos Aires Fashion Week de La Rural, permitíme confesarte que sí. Me negaron intervenir en un desfile, pero no hablo de discriminación: fue la decisión de una productora de modas que no me interesa nombrar. En el BAF me habían confirmado otras pasadas, que no concreté por culpa de esta gripe que me dejó en cama”, relata.

–¿Le sorprendió que su madre sacara a la luz el tema?
–Mamá tiene derecho a contarlo, a defenderme y, además, la experiencia para tocar con inteligencia y seriedad un tema tan grave. No mencionó lo mío por casualidad... Apuntó a las nenas y adolescentes que arrancan en el medio. No todos tomamos conciencia de la gravedad que encierran la bulimia y la anorexia. A mí me contienen puertas adentro, en mi intimidad. El problema surge si la contención no existe y las pibas se convencen de que para andar una pasarela deben perder peso, pese a poner en riesgo su salud.

–Pasarela y no pasarela. ¿Leyó que un estudio reciente delata que el promedio de edad en que atacan a las mujeres la anorexia y la bulimia descendió de los 13 a los 9 años?
–Mirá… Y es verdad. A la cantidad de casos de desórdenes alimenticios que las modelos observamos en nuestro ámbito, agreguémosle los que se generan por presión social. De ahí mi convencimiento de que resulta imprescindible debatir la cuestión.

–Araceli recordó un ejemplo clave: su reflexión, Florencia, al enterarse de que la dejaban de lado. “En un momento de bajón, que perdí peso, entonces yo me encontraba bárbara para desfilar, má –le señaló–. Sin embargo, ahora que me siento feliz, libre y madura como nunca, me separa una mujer. Algo raro ocurre, ¿no?”. ¿Algo raro ocurre, no? Doblamos la inquietud.
–Lógico. Si peso 48, 49 kilos y mido 1,70... Y sí, te afirmo que a los 20 me siento muy segura de mí y de mi cuerpo y que, por mí y mi organismo, no voy a subirme a semejantes exigencias.

–¿Sabe que, sea por cholulismo general o por preocupación individual, la denuncia encabezó los blogs del fin de semana en la internet nacional?
–Si lo que sostuvo mi madre y hoy yo admito sirve para comenzar a discutir seriamente sobre la bulimia y la anorexia, bienvenido. ¿Cerramos el capítulo?

–¿Se refiere al de la supuesta discriminación o al de su cumpleaños?
–¿Qué pretendés sondear de mi cumple?

–¿Nos equivocamos si intuimos que el suyo no se trató apenas de un aniversario?
–Pisé chocha los 20. ¿Se me nota en la cara? Aunque me faltan 12 meses para los 21, manejo, estoy emancipada, me considero independiente. Okay, no me dejan firmar los boletines.

–Sin boletín de calificaciones, no obstante, entendemos que anduvo estudiando afuera, en Nueva York. ¿Verdad?
–Verdad. Del 28 de junio al 22, 23 de julio. Volví por mamá. Quería ver su estreno de Closer en teatro... Me fascinó probarme. Alquilé un dos ambientes en Greenwich Village, al lado del Soho. Tomé clases a seis cuadras, en el Spring Studio. ¡Me maté dibujando! A damas y caballeros que posaban vestidos, desnudos, disfrazados. Aprendía de diversos maestros, estilos y técnicas. Compartí momentos (mantengo el contacto vía mail, chat y Facebook) con tres rusas, un brasileño, italianos… Recorrí museos de arte. Me fascinó una muestra de Salvador Dalí en el Museo de Arte Moderno (MoMA). Andaba la ciudad. Me vi en Broadway los musicales El fantasma de la Opera y Sirenita. Salí a bailar, a comer, andaba en subte, sacaba fotos. O retornaba tranqui a las dos de la mañana. Te juro que me da peor temor permanecer con mi familia adentro de nuestra casa de Pilar que caminando de madrugada sin compañía por la Gran Manzana.

–Disculpe la interrupción frente a su notable entusiasmo. Sucede que asombra. Abandonar el Paraíso para apoyar a Araceli González en el debut del Liceo merece una medalla olímpica.
–Ella lo merece... Lo que no significa que pronto no me tome de nuevo un avión hacia los Estados Unidos.

–Ajá. Preguntémoselo mejor en forma puntual. Uno, ¿por qué viajó? Dos, ¿por qué retornaría?
–Resolví emprender el viaje porque me atraía la posibilidad de abrir la cabeza, relacionarme con gente alejada de mi entorno cotidiano. ¡Y cómo lo disfruté…! ¿Miedos? Ninguno. ¿Extrañar? Lo normal. ¿Qué descubrí? Que puedo convivir tranquilamente conmigo.

–¿Necesitaba demostrárselo?
–Quizá. Me prepararé para mudarme.

–¿Empezó a rastrear departamento una vez que aterrizó?
–Mediante amigos, internet, diario. Aspiro a un departamentito que me guste, de precio accesible...

–¿Precio accesible?
–¿Quién pensás que pagó mi vuelo, hospedaje y gastos en Manhattan? ¿Quién pensás que pagó el auto que uso? ¿Quién pensás que va a pagar el departamento que me compre?

–¿Contesta Flor o llamamos a su madre?
–Yo, yo, yo y yo. Una persona crece y se desarrolla creciendo y desarrollándose. No vale independizarte si planeás acudir al dinero de tus padres para lograrlo. A mí me suena raro y facilista.

–¿Jura que pisó los 20? Nos acerca un planteo bastante desarrollado, reflexivo y serio...
–Juro que sí. Evolucioné. No sé, desde afuera, antes, saltar al mundo fashion me olía a meterme dentro de la boca de un monstruo. Me animé en 2003. Adentro aprendí que para no padecerlo hay que avanzar despacito, cuidarte, resistir, tomarte el trabajo en serio y con respeto y guardarte cosas. No sirve exponerte por completo.

–La convocaron de Bailando por un sueño… ¿Igual que a Araceli?
–(Risas) ¿Cómo averiguaste?

–Imaginamos que un productor despierto la ubicaría en la lista de prioridades...
–Recibí el llamado y preferí agradecer, saludar y seguir.

–¿Seguirlo sola?
–Ehhh… ¿Sola de sin pareja?

–Exacto.
–Okay, poné que no busco novio, que aparecerá cuando aparezca. Tampoco revelaré mis armas de seducción. En mis dos décadas de edad casi anduve más de novia que solterita. Dejáme relajar un ratito. De los 13 hasta el 2007 salí con cuatro chicos. Bueno, chicos...

–¿Mayores?
–Siempre mayores que yo; jamás ni siquiera de mi edad. Común en mí: varios de mis amigos andan en los 27, 30, 40 pirulos.

–¿Usted de cuánto se siente?
–Ufff, siento que ya hace un tiempito superé los 20.

–Suponemos que le informaron que rondando tal edad su mamá se casaba y esperaba un hijo...
–Claro, a mí. Difícil que la historia se repita. ¡No me apures, che! De entrada me faltaría un padre para encargar la criatura, formalizar.

–Formalizar. A propósito, ¿qué le parece Fabián Mazzei?
–Fabi, un divino. Me encanta que mi madre vuelva a apostar por el amor.

–¿También bendice la relación Adrián Suar-Griselda Siciliani?
–...Obvio, y la de mi papá, que regresó a Ramos Mejía tras radicarse en Mallorca, e inició una relación con Alejandra, una mina bárbara. Fenomenal. Ojalá se agreguen a Tomás (10) muuuuchos hermanitos.

–Mientras llegan, ¿cómo se lleva con su figura?
–Bárbaro.

–¿Zonas gloriosas? ¿Zonas peligrosas?
–Adoro mis piernas y mis manos. No demasiado mi nariz. A los 14 me golpeé jugando al hockey. Desde esa fecha que preciso operarme y no me animo. Temo meterme en un quirófano.

–¿Incluso para pulir ciertas zonas que desearía retocar?
–¿Te referís a mis lolas?

–Ya que las citó...
–Me conforma lo que me tocó y no preveo aumentar su tamaño.

–¿Sobre qué centimetraje discutimos?
–Desconozco mis medidas.

–Stop. ¿Una top en potencia que desconozca sus contornos? No le creemos.
–Creéme. No me obsesiona el físico. Repito: peso 48, 49 kilos, mido 1,70, calzo 38, y se me acaban los datos numéricos.

–Perdone la sinceridad pero, o desborda autoestima o le importa un bledo lo que se opine alrededor... ¿Va al psicólogo?
–Soy mi propia psicoanalista, y exigentísima. Me doy duro y aprendo de mis errores.

–¿Reza?
–Rezo, rezo, al abuelo Nucho (Enrique), el papá de mi viejo. Lo disfruté hasta mis 7 años. No olvidaré sus chocolates, aquellos caramelos y el cariño que me regalaba cada día. Le pido a él.

–¿Y él le concede?
–Cien por ciento. Sé que no desembarqué de casualidad en los 20 tan feliz, libre y madura.

<i>“Siento que la edad que acabo de sumar la superé hace un tiempito”</i>, indica Flor, reforzada por su imagen actual. Entre otras ofertas recientes, se negó a probar suerte en teatro y a participar en <i>Bailando por un sueño</i>.

“Siento que la edad que acabo de sumar la superé hace un tiempito”, indica Flor, reforzada por su imagen actual. Entre otras ofertas recientes, se negó a probar suerte en teatro y a participar en Bailando por un sueño.

<i>“Una persona crece desarrollándose. No vale independizarte si planeás acudir al dinero de tus padres para lograrlo. A mí me suena raro y facilista”</i>

“Una persona crece desarrollándose. No vale independizarte si planeás acudir al dinero de tus padres para lograrlo. A mí me suena raro y facilista”

Flor, divina, en uno de sus últimos desfiles. <i>“Adoro mis piernas y mis manos. No demasiado mi nariz. Le temo al quirófano”</i>, confía.

Flor, divina, en uno de sus últimos desfiles. “Adoro mis piernas y mis manos. No demasiado mi nariz. Le temo al quirófano”, confía.

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