“A las argentinas nos encanta ser rubias, llamativas y sexys” – GENTE Online
 

“A las argentinas nos encanta ser rubias, llamativas y sexys”

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Según un estudio de la Universidad de California, publicado por la National Academy of Science, las rubias son más agresivas que las morochas, porque atraen más la atención masculina y están acostumbradas a obtener lo que quieren. Además, evalúan los expertos, las mujeres con pelo dorado son más emprendedoras y seguras de sí mismas que aquellas cuya cabellera es de otro color, lo que les permite alcanzar sus objetivos en tiempo record.

Como dato extra, e importantísimo en estas pampas, el informe concluye con una aseveración que es música para los oídos de las argentinas: todas esas cualidades se transmiten a las que se tiñen el pelo de rubio (¿?). Lejos de la ciencia, Carolina Ardohain (32) probó en su cabeza la suerte de todas: fue morocha, castaña, rubia y rojiza. Ahora, blonda nuevamente, de regreso de Chile –donde estará instalada junto a Benjamín Vicuña (31) y sus hijos Blanca (4) y Bautista (2) hasta el próximo año–, y mientras protagoniza la campaña de Getien, Pampita se anima a hablar de todas y de todo.

–Hay muchos mitos sobre las mujeres rubias. ¿Usted se siente encasillada en alguno?
–No. En mí no cambia mi forma de ser, pero a las argentinas nos gusta ser rubias.

–Un artículo del The New York Times dice que en doscientos años va a nacer en Finlandia la última rubia natural del planeta, citando un estudio de la Organización Mundial de la Salud. ¿Cómo harán las mujeres del 2210?
–¿Por qué van a desaparecer...? ¡Qué gracioso! Quedate tranquilo: en la Argentina siempre va a haber rubias, porque acá a las mujeres les encanta ser llamativas y sexys. A mí me gustan todos los colores. Cada tono tiene su gracia, pero la verdad es que las rubias somos más miradas. Los hombres, como decía el título de la película de Marylin, nos prefieren así. Ja, ja, ja.

–¿Recibe más piropos que cuando era morocha?
–¡Noooooo! Ya no me dicen piropos: me demuestran su cariño y admiración. Pero en la calle, ahora dan vuelta la cabeza más rápido. Creo que el pelo dorado es un gran accesorio: me pongo un vestidito negro y ya estoy lista para salir a trabajar.

–Hablando de trabajo, ¿por qué recibió tantas críticas como conductora de Primer Plano Non Stop, su programa en la tevé chilena?
–No sé, pero no me importaron, y no dio para que me detuviera mucho a pensar: ganamos con el rating, tuvimos grandes invitados para entrevistar y aprendí todo el tiempo. A mí me gustan los desafíos, y la conducción fue uno muy grande.

–Ahí usted asumió el rol de periodista. ¿Cuál fue la pregunta más atrevida que formuló?
–Yo no pregunto cosas atrevidas, porque soy muy respetuosa y quiero que la pasen bien y deseen volver al programa.

–¿Y lo más osado que le preguntaron a usted?
–¡Uy, de todo! Pero yo siempre me reservo el derecho a responder o no. Fijate que nunca contestaría preguntas que se refieran a mi intimidad ni a lo sexual, porque me moriría de vergüenza.

–¿Y no siente ni un poquito de pudor cuando debe hacer poses sexys para una producción?
–No hago poses sexys, sino sensuales. Además, cuando me sacan fotos todo es muy natural y nada provocativo; la clave está en sugerir.

–Pero ahora usted es “una madre”, diría mi tía...
–Ja, ja, ja. La maternidad no me condicionó en nada a la hora de posar. Las mamás seguimos siendo, primero que nada, mujeres, aunque algunos prefieran corrernos de ese lugar.

–¿Cómo es usted como mamá?
–Soy una mamá remise: voy de un lado para otro con mis hijos. A los dos los llevo al jardín, después busco a Blanca y la alcanzo hasta su clase de ballet, y llevo a Bautista a la casa de un amiguito. Vamos al pediatra, hacemos las compras, y los tres nunca paramos.

–¿Y cómo vienen con la planificación del tercer heredero?
–Bien, aunque estamos tranquilos porque ya tenemos la parejita. Con Benja nos gustaría tener otro hijo el año que viene. Queremos armar una gran familia. Blanca me pide una hermanita más grande para poder jugar, pero sabe que eso no se lo puedo conseguir...

–¿Qué condimentos se necesitan para que cinco años de amor se mantengan intactos?
–No creo en fórmulas, porque con Benjamín estamos igual de enamorados que al principio, y todos los días que nos encontramos juntos son mágicos. Somos muy compañeros y nos gusta vivir en pareja, ser padres y fantasear el mejor futuro para nuestra familia.

–¿Tiene alguna autocrítica para hacerse?
–Soy muy exigente y crítica conmigo misma, porque soy apasionada y perfeccionista con las cosas que hago. Por suerte, Benja es igual y me puede entender.

–¿Y con los chicos?
–No, con ellos estoy embobada y hacen lo que quieren conmigo. Me despiertan a cualquier hora, y con su dulzura me llevan al límite de mi cansancio. Igual, los educo para que sean respetuosos, humildes y valoren lo que tienen. Quiero que puedan disfrutar con poco, y traten a todos por igual.

–¿Por qué cosas no quiere pasar más?
–Por viajar muchos días sola, lejos de mi familia. Ahora sólo salgo de mi casa por tres días, y en ese tiempo duermo cinco horas para hacer todo. Si me queda algo pendiente no me importa, lo dejo para otro viaje. No me estreso más: ahora priorizo estar con mi familia.

–¿A la hora del placer se siente una geisha?
–No, no me siento así. Soy mucho más completa que eso, porque me ocupo de mi marido, de mis hijos y además trabajo. Irradio buena energía en mi casa. Me considero una mujer muy plena, porque todo lo que me rodea me hace feliz.

–¿Cree que la felicidad puede ser para siempre?
–No sé, pero yo hago el esfuerzo y pongo el corazón para que todo funcione bien.

–¿Su marido la prefiere rubia?
–El me elige a mí, no importa el color de pelo que tenga. Ja, ja, ja.

“Frente a la cámara no hago poses sexys: soy sensual, que es muy diferente –asegura–. La maternidad no me condicionó para nada. Todas las mamás somos primero mujeres, aunque algunos pretendan corrernos de ese lugar”.

“Frente a la cámara no hago poses sexys: soy sensual, que es muy diferente –asegura–. La maternidad no me condicionó para nada. Todas las mamás somos primero mujeres, aunque algunos pretendan corrernos de ese lugar”.

“No creo en fórmulas ni condimentos porque con Benjamín estamos igual de enamorados que al principio, y todos los días que nos encontramos juntos son mágicos”.

“No creo en fórmulas ni condimentos porque con Benjamín estamos igual de enamorados que al principio, y todos los días que nos encontramos juntos son mágicos”.

“Los hombres ya no me dicen piropos: me demuestran su cariño y admiración. Pero cuando estoy rubia, lo admito, dan vuelta la cabeza más rápido”.

“Los hombres ya no me dicen piropos: me demuestran su cariño y admiración. Pero cuando estoy rubia, lo admito, dan vuelta la cabeza más rápido”.

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