Como princesas

 
Dalma Maradona lo festejó en la Bombonera y lució un diseño de Ivana Piccolo, blanco y largo hasta el suelo.
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Dulces 15

 
Sofía Gala, que hizo su fiesta en el Sheraton, eligió un shantung de seda natural color marfil bordado en cristales y perlas.
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Las fiestas de 15

Las fiestas de 15 vuelven con todo

Regresó la moda de celebrar los quince a lo grande. Las hijas de los famosos no están ajenas a esa movida: las de Moria Casán, Diego Maradona y Araceli González la quisieron formal y glamorosa. Las de Marcelo Tinelli y Nicolás Repetto, informal y divertida. Las invitaciones, el lugar, los diseñadores top, el tocado, la música, el cotillón y todo lo que ellas eligieron para tener el cumple con el que siempre soñaron.
 
En el exclusivo y glamoroso Tattersal de Palermo. En la mismísima Bombonera. O, por qué no, en un campo (ya sea propio, alquilado o prestado). Llegada en un descapotable antiguo, helicóptero, a caballo o a pie. Vestido blanco hasta el suelo, bien principesco; o de calzas y mini a todo color. Cualquiera sea el lugar y la forma y el estilo de la cumpleañera, festejar los quince con todo es la última tendencia. Una moda que volvió para cumplir con el primer gran sueño de las hijas y… También el de los padres. Las hijas de los famosos, por supuesto, fueron de las primeras en prenderse a esta movida.

LAS PRINCESAS. "Me emociona ver a Dalma tan grande, tan mujer", dijo Diego Maradona en su momento. Fue la noche en que su hija mayor celebró los quince con una superfiesta que hizo en la mismísima Bombonera. El evento, que fue organizado hasta el más mínimo detalle por su mamá, Claudia Villafañe, lo tuvo todo: carpa gigante sobre el campo de juego para los 300 invitados, recital en vivo de los Auténticos Decadentes y Los Piojos, malabaristas, muñecos gigantes e invitaciones (que se repartieron un mes antes) en color marfil y con la foto de la homenajeada. El look también fue calculado con tiempo: el vestido, diseñado por Ivana Piccolo, debía estar a la altura del acontecimiento. Eligió, entonces, un shantung de seda natural con tul de seda bordado en cristal de roca y piedras. Juan Carlos López la maquilló y el peinado fue de Miguel Romano.

La primera, en verdad, que organizó su cumple a lo grande fue Sofía Gala. El 24 de enero del 2002, la hija de Moria Casán recibió a 260 invitados en el Salón Retiro del Sheraton Hotel. "Desde mis ocho años que soñaba con una fiesta así", confesó la "niña rebelde" que, por aquella vez, se mostró más señorita que nunca. El evento fue de los más clásicos: invitaciones, cintitas en la torta, vals, vestido blanco (de shantung de seda natural color marfil, pollera con miriñaque de tules, corset bordado en cristales y perlas verde agua), peinado con recogido (que estuvo en manos de Miguel Romano), pantalla gigante para que nadie se perdiera los momentos más importantes de la fiesta, cotillón a todo color y baile hasta el amanecer. Ella quiso que estuviera el grupo Los Pirados y el doble cordobés que imita a Rodrigo, por siempre su máximo ídolo.

El último fue el de la hija de Araceli. Florencia Torrente también quiso sentirse una princesa en su noche. Y lo consiguió: la fiesta, para 300 personas, fue en el Tattersal de Palermo. En su caso hubo dos menús: uno para grandes y otro para chicos. La torta fue la sorpresa de la noche: tenía cuatro pisos y una altura tan inalcanzable que Flopi debió trepar a una escalera para soplar las quince velas. El vals con papá, Rubén Torrente, fue bajo una lluvia de pétalos de rosas y al compás de los seis violines de los músicos del Teatro Colón que ejecutaron Danubio Azul. Más tarde, claro, le llegó el turno a la marcha, el pop, la comparsa y los ritmos brasileños. También hubo mariachis y el grupo Serenata tocó en vivo. El toque: a la hora de los postres, entraron al salón diez dibujantes y realizaron caricaturas de todos los presentes, quienes después se las llevaron junto a los souvenirs: brazaletes para las chicas, anteojos oscuros para los chicos.

Todos, los tres, fueron tan glamorosos como formales.

LAS MODERNAS. Ellas odian respetar las tradiciones. Transgresoras por naturaleza, se sumaron a la onda de los grandes festejos, pero con su propio estilo. Juana Repetto, la hija que tuvieron Nicolás y Reina Reech, fue la primera en dar la nota: ni vestido blanco, ni cintas en la torta ni nada. De rastas que se hizo un día antes en la Bond Street, top con graffitis que le diseñó Francisco Ayala con el nombre de sus seres más queridos, pantalón oxford de crêpe fucsia y naranja y vincha al tono, recibió a sus íntimos en el salón Carmela de San Isidro. Abrió la fiesta protagonizando la coreografía Hanky Panky de Madonna y la cerró diez horas después -alrededor de las ocho de la mañana- cuando ella misma se encargó de servir el desayuno (café con leche y medialunas). "Quiero una fiesta con mi sello personal", dijo la niña. Y cumplió.

Otra que les puso a sus quince todo su toque personal fue Micaela Tinelli. La hija de Marcelo y Soledad Aquino no quiso la clásica fiesta. Ciento sesenta invitados tuvieron que viajar hasta el campo que su padre tiene en Baradero para presenciar esa noche inolvidable. No hubo tarjeta, torta con cintas, invitados famosos ni souvenirs. Sí, en cambio, concentró toda su energía en la diversión: desde tatuadores (que imprimían con henna algún motivo sobre la piel de los invitados) hasta pintores (que dibujaban con marquillaje artístico a la gente) dieron el toque distinto a su fiesta. Otra de las atracciones de la noche fue el cotillón: además de guirnaldas y matracas, había gorros insólitos con figuras de flores y caracoles para todos los presentes. Mica, como le dicen, tuvo su vals, sí. También su torta con las quince velitas. Pero prefirió llevar una musculosa, calzas negras, pollera turquesa, zapatillas y pelo al viento. "Quiero un cumpleaños a lo Mica", había pedido. Y lo tuvo. Tan distinto, tan personal como siente su adolescencia.

LOS IMPRESCINDIBLES. Lo que toda fiesta debe tener, más allá de los pedidos de las homenajeadas: personalidad (las invitaciones, el look de la cumpleañera, el lugar y los souvenirs son lo de menos), torta (con cintas o sin ellas, pero la torta y las velitas jamás deben faltar), el vals (con papá o con todos los hombres presentes; en CD o con la orquesta en vivo, el Danubio Azul es un indiscutido), la música divertida (ya toque un DJ o alguna banda en vivo), la comida (choripanes o servicio de catering, pero que ayuden a mantener las energías hasta la primera hora de la mañana). Ya sabe: las fiestas volvieron. Y con todo. De cada chica depende cómo y dónde será. Lo más importante es que puedan cumplir su primer gran sueño.

por Macarena Cañuelas
informe: Federico Fashbender
fotos: Archivo Atlántida y álbum personal de Dalma Maradona, Sofía Gala Castiglione, Florencia Torrente y Micaela Tinelli

 
   
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