María del Cerro nunca fantaseó con ser modelo. Sólo tiene vagos recuerdos de
su infancia, la más tierna, cuando jugaba frente al espejo imitando a las
grandes actrices argentinas. Su carrera se disparó una tarde de 2002, cuando
acompañó a una amiga hasta un megacasting televisado llamado SúperM.
Entonces la descubrió un booker de Ricardo Piñeiro. Recuerda María: "Me
miró un rato, tomó algunas medidas y me pidió el teléfono".
-Casi un levante, podría decirse.
-Para nada, todo fue súper correcto. ¿Qué más? Nada más, me despedí y me fui
a mi casa.
Aquel primer capítulo en la historia de María del Cerro y el fashion tuvo
final feliz, por supuesto. Una semana después llamaron a su casa. Atendió papá y
tomó nota: "Entrevista con María en la agencia RP". El resto es historia
conocida: tres años de desfiles, gráficas, una incipiente carrera en el exterior
y un feliz romance con Benjamín Rojas, el ex Rebelde Way y hoy galán de
Floricienta.
-Comencemos por el principio, María. ¿Cómo cayó en casa la noticia de que
la nena, con tan sólo 17 años, se largaba a trabajar de modelo?
-Y... al principio mucho no gustó. Mis padres son muy conservadores… Pero yo
los convencí; soy una persona muy independiente y siempre me las arreglé muy
bien sola. Lo más difícil fueron los tiempos del reality, por la
exposición. Pero ellos siempre confiaron en mí. No les gustaba que la gente me
reconociera como la chica de la tele, pero hoy estoy estudiando comedia musical
y mi viejo me re-apoya para que siga creciendo en todo esto.
-¿Entonces usted también piensa hacer de esta carrera el trampolín hacia
la actuación?
-Creo que si una está preparada puede hacer cualquier cosa. Yo siempre soñé
con ser actriz y hoy estoy entrenándome en una escuela de comedia musical para
poder cantar, bailar y actuar. Son ocho horas semanales.
-¿Fantasea con compartir alguna vez el escenario con su novio, Benjamín
Rojas?
-El me apoya para que estudie, pero preferimos no mezclar las cosas. Aunque
yo valoro mucho los trabajos que hace Cris Morena, incluso cuando era chiquita
fantaseaba con estar en Chiquititas.
-¿Cómo empezó la historia de amor entre ustedes?
-Nos presentaron hace siete meses unos amigos comunes en Asia de Cuba,
pero estamos de novios hace cinco. Los dos tenemos veinte años y disfrutamos
mucho los momentos que compartimos juntos. Somos como cualquier persona de
nuestra edad.
-¿No le da celos cuando las fans de Benjamín lo acosan a la salida
del teatro?
-Es un poco chocante, porque nunca me pasó de estar con alguien que tenga la
exposición de Benja. Pero creo que lo que más me enamoró de él es que es un
chico humilde, tranquilo, amigo de sus amigos y, aunque tenga ochenta mil
chiquitas gritando a su alrededor, él se sabe ubicar y nunca histeriquea con las
provocaciones de sus fans. Benja es un caballero, tiene buen carácter y
siempre me sorprende.
-¿Y a usted le gusta provocar?
-No, prefiero verme sexy antes que provocar. Como toda mujer, me encanta que
me vean linda. Pero siempre intento mantener los pies sobre la tierra.
-¿Qué es lo que más le piropean los hombres?
-Mi mirada y mi boca, aunque nunca faltan los que me piropean las curvas.
Aunque yo nunca me preocupé por ellas… ¡Ni siquiera conozco mis medidas!
-A propósito, algunos dicen que le falta altura...
-Sé que nunca voy a estar en un desfile de alta costura. Pero tengo un campo
grande para poder trabajar. Igual, me gustaría proyectar mi carrera en el
exterior… pero mi familia y mi novio me atan a Buenos Aires. Ahora estoy
pensando si quiero ser modelo o actuar en la televisión el año que viene. Aunque
ahora me preparo para ser actriz, estoy con Benja y sigo trabajando como modelo,
que no es poco.
-¿Qué es lo difícil de ser modelo?
-Lo difícil es hacerle entender a la gente que ser modelo no es sólo ponerse
enfrente de una cámara y ya está. Son muchas cosas más. Yo ahora volví a
entrenar con Pablo Benadiva, practico jazz para estirar más el cuerpo y, aunque
no me cuido en las comidas, no soy una descontrolada en mi dieta. Este trabajo a
muchas modelos las transforma en nenas caprichosas y obsesivas; yo lucho para
que no me pase. Por eso, mientras el cuerpo aguante, no pienso hacerme ninguna
cirugía.
por Pablo Procopio
fotos Christian Beliera (enviados especiales a Villa La Angostura)
Agradecemos a Héctor Vidal Rivas, Bahía Manzano y accesorios Gustavo Carfi.