Personajes
Juanita Viale

La doble vida de Juanita

Reniega de la exposición y del show mediático, pero eligió trabajar en tevé, siguiendo el camino de su abuela, Mirtha Legrand, y de su mamá, Marcela Tinayre. No quiere que hablen de ella, pero se animó a posar desnuda para varias campañas gráficas y a coquetear con famosos y desconocidos. Es madre soltera, tiene 23 años, genes de estrella y mucha personalidad. Ahora protagoniza Doble vida, la nueva apuesta hot de América, que dará que hablar. La más audaz. La más rebelde. La más terrible.

Veintitrés abriles. De belleza, misterio, rebeldías sin causa, coqueteos, contradicciones… Así es. Así es Juanita. Capaz de gritar que no se metan en su vida. Capaz, también, de posar desnuda y hasta de reconocer que desde chiquita le agrada masturbarse. "Es como el dulce de leche, cuando lo probás no lo dejás nunca más", lanzó en radio, al aire, frente a miles de oídos argentinos, con Matías Martin en el programa Basta de todo.

REBELDE ¿CON CAUSA? La nieta de Mirtha Legrand e hija de Marcela Tinayre, heredó el encanto y el carácter de su mamá y de su abuela. Le rindió culto al bajo perfil hasta que el showbizz y la fama la hechizaron. A los 18, posó semidesnuda para la campaña gráfica de Ona Sáez. En el año 2003, Marcelo Tinelli la convenció para que trabajara en Costumbres argentinas. Un año antes, le dio la primera gran sorpresa a su familia: sería madre soltera. En 2002 quedó embarazada de Juan De Benedictis, hijo de Piero. Después del nacimiento de Ambar, su hija, coqueteó con una docena de famosos y no tanto, sin importarle el qué dirán.

Que así es Juanita, decíamos. La chica bien, criada en Palermo Chico, en un colegio bilingüe, que esconde a la más rebelde, a la más transgresora. Ella se animó, y se anima a todo.

Dicen quienes mejor la conocen, que ni su madre puede con ella. Que ama profundamente a su abuela, pero tampoco Chiquita consigue hacerla entrar en razón. Que su hermano Nacho renunció como su manager tras varios encontronazos. Y que apenas escucha a Ignacio Viale del Carril, su papá, cuando algún sábado y con la excusa de almorzar juntos, prueba encarrilarla a través de larguísimas charlas a solas. El y ella.

Sus desplantes, muchos. De muestra, basta el del jueves pasado: cuando una cronista de radio La Red, la tanteó con un micrófono para que saliera al aire con su abuela, la diva de los almuerzos. Y ella, la nieta, huyó al grito de "no, no, estoy apurada". Sus enfados, diarios. Nadie puede olvidar los gritos desaforados que lanzó frente a cámaras cuando la descubrieron tratando de sacar de su casa a Marcos Gastaldi, el marido de su madre, entonces prófugo. "Por amor a mi familia te lo pido", decía entre insultos y palabrotas. Su malhumor, casi una constante. Y ella misma lo reconoce así: "Si no me cae bien alguien no tengo porqué sonreírle".

AMELA O DEJELA. Decíamos que la campaña de Ona Sáez la empujó a la fama. Y desde entonces comenzó la escalada artística en la que Juana se posicionó como una celebrity. Después de eso, llovieron las ofertas: Lux la contrató para que fuera su Eva, Vitamina la eligió como imagen y Sandra Mihanovich la quiso para su video clip Sin tu amor. El fotógrafo Diego Ortiz Mujica le quitó toda la ropa para un calendario, Gabriel Rocca hizo lo suyo para una exposición del Malba y un programa de Telefe titulados Divas en exceso. En cuanto a la tele, Marcelo Tinelli la sedujo para que incursionara en la actuación, primero en Costumbres argentinas y después en Sangre fría. Ahora, le llegó el turno a Doble vida, la tira hot de Endemol que saldrá por América de martes a viernes a las 22.15.

Ella asegura que no le interesa estudiar teatro. Tampoco le importa ni la avergüenza que la hayan nominado al premio Don Segundo Sombra a lo peor de la televisión. Es que Juana, parece que no se mueve de su casa por menos de diez mil pesos. ¿La excusa? "Dejar a Ambar, tiene su precio". Y en lo profesional, todos coinciden en algo: a la hora de trabajar, Juanita es muy responsable. Por eso, no pudo estar el 2 de abril para el segundo cumpleaños de su hija: como la grabación de Doble vida se extendió más de lo previsto, dejó la fiesta en manos de mamá Marcela, la abuela Mirtha y un muñecote de Barney.

DE NOVIOS Y AFINES. Que coqueteó con famosos y desconocidos, afirmábamos. La lista de galanes comenzó a sus quince años. El primero en seducirla fue el modelo internacional Iván de Pineda. Tanto le gustaba a su madre, que hasta se lo llevó a Francia con la nena. El amor nació y terminó en 1998. En enero del 99 empacó rumbo a José Ignacio, como todos los veranos, y ahí desembarcó el menos virginal Alé de Basseville, ex marido de María Inés Rivero, veraneante nudista. En aquella oportunidad, su madre no paró de condenar la relación y Mirtha se deprimió sin remedio mientras miraba las fotos de la nena en las revistas, sentada sobre la falda del transgresor francés. Ese mismo verano, también se dejó fotografiar junto al hijo de Gra Borges, Juan Cruz Bordeu. Abrazados en la playa, estaban los dos ("Somos amigos desde chicos", aseguró Juana). Después, se puso de novia con Agustín Teully, un publicista, al que la familia Tinayre le había dado el visto bueno. Pero en el verano de 2000 la sorprendieron a los besos en las playas de Punta con un amor tan anónimo como fugaz. La temporada siguiente, se mostró con Giuseppe Vianini. En 2002 le llegó el turno a Juan de Benedictis, el padre de su hija Ambar. Dicen que esa fue su gran historia de amor. Tan fuerte sonaba la pasión en aquel entonces, que Juana se mudó al departamento del músico en la calle Reconquista. Todos creyeron que Juana iba a descansar del torbellino amoroso, que "sentaría cabeza". Pero no. Las salas de ensayo y la vida bohemia terminaron por opacar el ensueño. Mirtha intentó apoyarlos y reunió a la familia -Piero incluido-, pero no pudo ser. Juanita se cansó y -con Ambar a cuestas- se retiró a la vida cómoda en Barrio Parque junto a mamá Marcela.
En 2003 se enamoró de Tomás Fonzi en la ficción de Costumbres argentinas y en la vida. Pero el amor duró hasta el último libreto, pocas líneas más, pocas menos. En 2004 volvía a estar sola. Instalada en Villa La Angostura para filmar Sangre fría, un instructor de snowboard llamado Rodrigo fue el encargado de hacerle compañía. En el último verano esteño hizo playa junto a Pablo, un señor separado y con hijos. Y ahora nomás, no bien comenzó a grabar Doble vida, tuvo tres salidas con Gonzalo Manguera Valenzuela, el actor chileno que puso en jaque el matrimonio de Pampita. Primero, la invitó a comer sushi por Palermo Hollywood y la llevó en ciclomotor hasta su casa. La segunda, se encontraron a caminar por el Soho de Baires. Programa que incluía a Ambar. La última, tras la presentación de la nueva tira, él la esperó en la puerta del pub The Roxy y entraron juntos de la mano.

De la larga lista, ella reconoce como "novios" sólo a cuatro: Iván de Pineda, Agustín Teully, Juan de Benedictis y Tomás Fonzi. Respecto a Manguera, asegura que con él tampoco pasa nada. "Es una excelente persona, un buen pibe. Y nada. Por ahí nos quedamos charlando o vamos a comer", contó.

De su estilo y su look hippie chic, que tanto gusta a los hombres, ella acota poco y nada: "Me gusta el cuerpo al natural. Nunca hice gimnasia y no pienso operarme las lolas. De hecho, tengo estrías porque amamanté a Ambar". Sus íntimas dicen que odia las peluquerías y también la ropa de marca.

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Bella, misteriosa, rebelde, osada, contradictoria. Así es Juanita, con sus veintitrés abriles. La más audaz, la más rebelde, la más terrible.

Florencia Canale y Pablo Procopio

fotos: Maximiliano Vernazza, Fabián Uset y Archivo Atlántida

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