Como una diva

 
Así, dicen, la trata Jorge Rodríguez. Para conquistarla no necesitó rosas amarillas, joyas ni excéntricos viajes. Con una tarjeta alcanzó para que Sol Bunge cayera a sus pies.
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Las frases de Rodríguez

 
"Para mí, todas las mujeres que están a mi lado son divas".
 
Chau Su, hola Sol

"Cómo no voy a estar enamorada de Corcho si antes nadie me había tratado así"

Se llama Sol Bunge, tiene 30 años, trabaja en una empresa internacional y vive sola en el barrio de Palermo. En noviembre lo conoció y nunca más se separaron. En enero, estuvo instaladísima en Yellow Rose, la chacra esteña que el empresario solía compartir con la diva. Hoy, lo acompaña en su momento más difícil. Toda la intimidad de la chica que hoy reemplaza a Susana.
 

Ese no es el Corcho? Está mucho mejor que en las fotos. Es bárbaro. Miralo, es un bombón…" Sol Bunge había quedado impresionada. Y ese comentario, el que le hizo a una amiga en un bar de Avenida del Libertador, fue sin querer el comienzo de todo. Ahí mismo empezaron las miradas de mesa a mesa. Ella, intentando escuchar los problemas de su íntima. El, tratando de seguir una conversación de negocios. El juego de seducción pareció terminar cuarenta minutos después, cuando Jorge Rodríguez llamó al mozo, pagó su cuenta, se levantó de la mesa y se fue.

Ella creyó que no lo volvería a ver. Pero al minuto, recibió la primera sorpresa: un hombre vestido de traje se presentó como el chofer del señor Jorge Rodríguez para entregarle un papel que decía: "Sos impresionante. Me encantaría que me llames". Abajo, claro, figuraba el número de su teléfono celular.

Era un miércoles de noviembre de 2003 y Susana Giménez ya había confesado públicamente que su relación de tres años con Jorge Rodríguez estaba "casi" terminada. Eran las cuatro de la tarde de ese mismo miércoles cuando Sol se atrevió a llamarlo, por primera vez, presentándose como "la chica impresionante del bar".

¿Quien reemplazo a Susana? Sol Bunge: 30 años, curvas infartantes. La novia de Jorge Rodríguez nació en Las Lomas de San Isidro el 12 de febrero de 1973. Su padres, Hernán José Cirilo Bunge (médico, ex dueño de la distinguida y extinta Clínica del Sol y de la empresa de medicina prepaga Tim) y Mónica Menéndez, se casaron el 4 de septiembre de 1969 para tener, ocho meses más tarde, a Xavier (24), su único hermano. La separación de sus padres, todos recuerdan, fue uno de los golpes más duros que recibió de chica. Y, aunque hoy mantiene una buena relación con Rossana Gherardi (la nueva pareja de su papá) y con sus hermanastros Flavia y Santiago, todavía trata, en sus charlas de terapia, aquel episodio.

Se sabe también que es sobrina de Wenceslao Bunge (ex vocero de Alfredo Yabrán), que es amiga íntima de los tres hijos del ex presidente Fernando de La Rúa, que hizo toda la escuela primaria y secundaria en el colegio Saint Mary of the Hills, que acostumbra a veranear en Punta del Este, que además del castellano, habla a la perfección inglés e italiano, que practica yoga, que trabaja en una empresa internacional y que desde los 24 años vive sola en el barrio de Palermo.

Su nombre se hizo público en octubre del año 2000, cuando todos la señalaban como la novia de Aíto, el hijo menor del todavía Presidente de los argentinos. "No soy la novia de Aíto, nos conocemos desde hace años y somos muy amigos", confesó Sol a GENTE en aquel entonces. Hoy, la misma pregunta gira entorno a su relación con otro hombre: el ex de Susana.

El primer encuentro. Sucedió aquel mismo miércoles de noviembre. A la hora del llamado de Sol, un auto con chofer enviado por Rodríguez la pasó a buscar por la puerta de su casa (ubicada al 3.300 de la calle República Arabe Siria) para llevarla hasta las oficinas que su amor tiene en la calle Dardo Rocha al 2200, en Martínez. "Te cambiaste", observó él. "No, sólo me puse el reloj", le aclaró ella. "Algo más también", dedujo Rodríguez mirando fijo sus pechos. Sol se ruborizó: esa tarde llevaba corpiño y él había notado la diferencia. Los poquísimos que siguieron la intimidad de la pareja aseguran que después de ese encuentro nunca más se separaron. Ella comenzó a pasar las noches en el loft que Rodríguez tiene en la zona de San Martín, remodelado por el reconocido decorador Juan Ricci. Y él no dudó en quedarse a dormir algunos días en el departamento de su nueva chica. Hasta compartieron románticos fines de semana en Yellow Rose, la misma chacra en la que Rodríguez y Susana disfrutaron de sus aventuras y desventuras esteñas durante los últimos seis años.

Aquí, un testimonio cercano de esos días: "En diciembre venían los fines de semana, en plan romántico, casi de luna de miel. Pero en enero, mientras el padre de Rodríguez estuvo secuestrado y Susana estaba en Miami, Jorge envió a Sol y a sus hijos a vivir a Yellow Rose con custodia incluida. El decía que quería protegerlos y que por seguridad prefería que estuvieran en Uruguay y no en la Argentina. Es más, en esos tiempos, era ella quien manejaba al personal de la chacra, se encargaba de las compras y de entretener a los nenes".

Amor secreto. Dicen que por respeto a La rubia, como Rodríguez apodaba cariñosamente a la diva, le pidió a Bunge absoluta discreción. Y ella respetó el pacto a morir. Nadie, ni siquiera Xavier -su hermano y mayor compinche- supo de la relación entre ella y el Corcho hasta el último sábado, cuando la vieron llegar a Punta del Este de un vuelo privado en el que también viajaba el ex de Su. A cambio del silencio, Rodríguez recompensó la relación con otras pruebas de amor: a la semana de conocerla le presentó a sus hijos, Iara, de 15 años, y Juan Manuel, de 14, fruto de su matrimonio con la contadora Ana Vilardebó. Con una sola frase, "Sol, la novia de papá", consiguió que Bunge se sintiera única.

Con ella no necesitó de 720 rosas amarillas, ni de exóticos safaris por el Africa, ni de solitarios de brillantes de 25 mil dólares. Para conquistar a su nueva chica, a Rodríguez le alcanzó un mensaje escrito de su puño y letra que le dejó sobre la almohada después de pasar juntos la primera noche: "No me equivoqué: sos impresionante".

Los sic de Rodriguez. Las frases fueron el arma de seducción en esta nueva relación. Aquí, algunas de ellas:
- "No le puse Yellow Rose a la chacra por Susana. La bauticé así porque cuando la compré encontré un rosal seco con una única rosa amarilla abierta, espléndida".

- "Hace ocho meses que estoy separado de Susana. Si la acompaño a algunos eventos es porque ella me lo pide como un favor de amigo, y por las cosas que viví a su lado siento que no la puedo defraudar".

- "Para mí, todas las mujeres que están a mi lado son divas. Si fueras verdulera, me levantaría a la mañana para lustrarte las manzanas".

Mientras tanto, en la intimidad de su departamento de Palermo, Sol Bunge le confiesa a un íntimo: "Cómo no voy a estar enamorada de Corcho si antes nadie me había tratado así".

Mientras tanto, en Yellow Rose, Susana Giménez sigue presente. En el vestidor del cuarto principal están sus ropas y sus zapatos. En el baño, sus cremas. En los portarretratos, sus fotos. Por fuera, nada ha cambiado todavía…

Mariana Montini
fotos: Alejandro Carra, Julio Ruiz y archivo Atlántida

 
   
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