La chica del jefe

Logró seducir a Dotto, el hombre que más sabe de mujeres perfectas. ¿Cómo? Con su 1.70 de altura, 85-60-90 de curvas, y mucha paciencia. "Sé que para él, el trabajo es lo primero".
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Di-vi-na

"Pancho tiene la energía de un adolescente y el corazón de un nene. Creo que la nuestra no es una pareja en la que se note la diferencia de edad. Al menos, yo no lo siento así"
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Carolina Gimbutas
Tiene 25 años, 1.70 de altura y 85-60-90 de curvas. Di-vi-na.
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Carolina Gimbutas
La novia de Pancho Dotto, en una producción de fotos súper sensual.
Carolina Gimbutas

"Soy la novia de Dotto, pero no su modelo preferida"

Hace dos años, conquistó al manager de las tops argentinas. Sin embargo, sabe que a la hora de trabajar, muchas están antes que ella. Tiene 25 años, medidas casi perfectas y una paciencia a prueba de todo: hasta tolera haberse quedado sin boda porque su novio y jefe alegó "falta de tiempo". Habla de los celos, de la diferencia de edad -Dotto cumplió 48 en diciembre- y revela el mayor de sus secretos: Cómo ser la novia de Pancho y no morir en el intento.
 
Nombre completo, por favor.
-Carolina Valeria Gimbutas.

-En sociedad, ¿cómo la presentan?
-Como "la novia de Pancho", "Carolina Gimbutas", "la chica Honda" o simplemente "Caro", según…

-¿Profesión?
-Modelo. Pero cuando viajo pongo Estudiante.

-¿Recibirse es una asignatura pendiente?
-Algo así. En realidad, empecé a estudiar Psicología, y cuando descubrí que antes de resolverle la vida a los demás tenía que resolver la mía, abandoné.

-¿Edad?
-25 recién cumplidos.

-¿Altura y medidas?
-1.70, y 85-60-90. Con cinco más de busto tendría unas curvas perfectas (ríe).

-Se compran.
-Pero las prefiero al natural.

-¿El color de sus ojos?
-Verdes.

-¿Cabello?
-Castaño. Pero no soy tan rubia. Me hago mechitas para aclararlo un poco.

-¿De dónde salió la diosa Gimbutas?
-De Lomas de Zamora. Vengo de una familia humilde y trabajadora. Mamá, Lidia, es ama de casa y descendiente de yugoslavos. Papá, Wilson, es lituano y tiene un taller mecánico. Ayudarlos a ellos es lo que hoy me hace más feliz.

-¿Su frase favorita?
-Si no tenés nada más importante que decir, permanecé con la boca cerrada. La aplico siempre... Y tengo otra más personal…

-Escucho.
-"Muchas pueden soportar las exigencias del modelaje, pero no todas aguantan el ritmo Dotto días y noches, el año entero...".

-Si usted lo dice…
-(Ríe). Tengo algo de autoridad, ¿no?

-Según se sabe, es la única modelo de la agencia que convive con su jefe los 365 días del año.
-Y desde hace dos años y medio, aclará.

-También se puede agregar que estuvo a punto de casarse en este 2004.
-Y que Pancho lo suspendió por lluvia... Una lluvia de trabajo.

-¿La ofendió?
-Para nada. No muero por casarme, lo que más me importa es estar bien con él. Y hoy lo estamos.

-¿No será mucho compartir el trabajo y la cama con alguien tan obsesivo como su novio?
-Con él nada es mucho.

-No es un hombre fácil de llevar…
-No. No lo es pero cuando elegí estar a su lado ya lo conocía.

-Digamos, mejor, que sabía en la que se metía.
-Tal cual. No hubo engaños entre nosotros. Siempre estuvo muy claro que para él, el trabajo es lo primero... Siempre lo será.

-Pasemos a los celos, ¿no la torturan?
-Ya no... Yo sabía con quién me estaba poniendo de novia y que era ridículo celar a Pancho, que vive rodeado de las chicas más lindas… Y, la verdad, cada tanto me rayaba. Ahora, si tengo dudas, me aparto para mirar desde afuera y pienso: si está conmigo, no me tengo que enroscar.

-¿Siempre emplea esa filosofía?
-Siempre. Sé que él no tiene mucho tiempo para mí. Pero cuando lo tiene, me lo brinda con el mayor de los cariños. En estos años aprendí a respetar sus tiempos, que son muy distintos a los míos, claro.

-¿Y cómo hace para seguirle los pasos sin morir en el intento?
-Amándolo mucho. Lo adoro, ¿se nota? Cuando empezamos a salir, en el invierno del 2001, todos decían que lo nuestro era un amor de verano. Miranos ahora…

-¿Cómo se los ve?
-Juntos. Con ganas de que llegue febrero para instalarnos en la chacrita que nos compramos en Entre Ríos.

-¿Otros sueños que la desvelen?
-En lo profesional, conducir un programa de autos en televisión. En lo personal, sueño con poder seguir acompañando a mi hombre como hasta ahora.

-¿En qué momentos nota que él le lleva 23 años?
-En ninguno. Pancho tiene la energía de un adolescente y el corazón de un nene. Y yo, para tener 25 años, soy bastante madura. Creo que la nuestra no es una pareja en la que se note la diferencia de edad. Por lo menos yo no lo siento así.

-A usted, al menos, se la nota tranquila.
-Soy muy tranquila. Eso es lo mejor de nuestra relación. Como él es una pólvora, juntos logramos el equilibrio. Nosotros nos elegimos todo el tiempo.

-¿Como modelo también se siente su preferida?
-(Ríe). ¡Nooo! Para nada. Está muy claro que soy la novia de Dotto, pero no su modelo preferida. Cuando empezamos a salir le aclaré dos cosas…

-Cuente la primera.
-"Yo no estoy para perder el tiempo. Si querés jugar, jugá con otra".

-¿Y la segunda?
-"Yo no pretendo llegar a top por ser tu novia, jamás mezcles lo laboral con lo nuestro".

-¿Y él qué le dijo?
-Nada. Pero se quedó muy sorprendido.

-Me imagino.
-Imaginate, nunca le habían hablado así.

por Mariana Montini
fotos: Santiago Turienzo
producción: Fini Bencardini
(agradecemos a Class Life y Tutti's)

 
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