Juntos por el arte

 
Edgardo Rinaldi, Leandro Maldonado, Marina Kuhn, Leandro Gras, Gabriel Villalba, Giselle Guarnaccia, Cecilia Arripe, Ruben Lesgart, Marisa Blanco y Cristian Sánchez, los integrantes de CO.DA.I. en las playas del centro. Mar del Plata ya es como su segundo hogar.
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El escenario de la vida

 
Gigi, que padeció meningitis a las 48 horas de vida y camina con dificultad, interpreta a la Reina Armonía, quien baila, actúa y está feliz con su hijo Corazón, Gabriel Villalba.
 
Teatro ejemplar

Teatro ejemplar

Unos son actores, los otros, actores con capacidades diferenciales. CO.DA.I. Argentina (Compañía de Artistas Integrados) los juntó. Y este verano, cada fin de semana, suben al escenario del Teatro Enrique Carreras para interpretar Corazón en búsqueda de ilusión, un musical infantil. Un ejemplo de cómo hacer una sociedad con oportunidades para todos.
 
Gigi Guarnaccia tiene 28 años, arrastra las secuelas de haber tenido meningitis a las 48 horas de vida, y no camina del todo bien, aunque ha aprendido a que eso no la detenga. Cristian Sánchez, de 18, sufre retraso emocional y no quiere ni le gusta maquillarse para salir a escena, aunque de a poco ha ido desarrollando eso que todos llaman sentido de la responsabilidad, y se maquilla nomás. Leandro Gras, de 13, padece síndrome de down: deambula Leandro entre bambalinas esperando que se haga la hora. Entre los tres cambian sonrisas y ayuda. Son parte del elenco estable de la Compañía de Artistas Integrados, CO.DA.I., un grupo teatral que integra artistas con artistas de capacidades especiales, y que los viernes, sábados y domingos por la tarde, en el Teatro Enrique Carreras, sale a escena con Corazón en búsqueda de ilusión, el musical infantil que Cecilia Arripe, fundadora de CO.DA.I, soñó, y Rubén Lesgart, desde la dirección y el guión, terminó cumpliendo.

-¿Cómo surgió la idea de armar una compañía donde los artistas discapacitados y convencionales puedan compartir un mismo espacio?
Cecilia:
-La vida sin darme cuenta me llevó a armar CO.DA.I. Yo tenía 12 años cuando conocí a Emilce, que tenía discapacidad motriz, y me hice muy amiga de ella. Después mis padres trajeron a Cristian, como hermanito de tránsito, que sufre un atraso emocional, y me encariñé. Cuando me inicié con las clases de teatro para chicos discapacitados empecé a disfrutar la falta de inhibiciones, y descubrí que entre un artista y otro no hay tanta diferencia.

-¿Fue un camino duro?
Cecilia:
-Hubo que trabajar. Empezamos en enero de 2000 y hoy contamos, orgullosos, con el padrinazgo de Alejandro Lerner y Alicia Zanca.

-¿Alguna vez sufrieron discriminación por el público?
Cecilia:
-El público que entra ya sabe lo que va a ver, porque nosotros lo aclaramos en los volantes y afiches, no queremos que nadie reaccione mal. Hasta que no te toca de cerca, a nadie le cuesta tomar la decisión de integrarse al mundo de los discapacitados, por eso nuestra compañía quiere demostrar, a través de los hechos, que es posible trabajar y crear arte en forma integrada.

-¿Cómo hicieron el casting de los actores?
Rubén:
-Cuando comenzamos con el proyecto pusimos cartelitos en la Asociación Argentina de Actores y por Internet. Pero no hubo muchas respuestas. Pusimos: artistas con capacidades diferentes, y algunos no entendían. Hasta que una profesora de chicos discapacitados nos dijo que pusiéramos directamente "actores discapacitados". Entonces sólo vino una persona al casting. El resto del elenco ya conocía a Cecilia. Gigi y Edgardo eran sus alumnos. A Cristian, su hermano, y a Leandro, los descubrimos actuando en un pesebre viviente, y convocamos también a Marisa para que con su lenguaje de señas, y desde el proscenio, los chicos sordos también puedan comprender esta obra.

-Rubén, cuando vos escribiste esta obra, ¿pensaste en estos actores?
Rubén:
-No, nunca pensé en este elenco, pero cada día, cuando los veo en escena, me doy cuenta de que son los que mejor la pueden representar. Ellos son muy profesionales, buenos compañeros, solidarios, y disfrutan del teatro, todos somos capacitados para algunas cosas y discapacitados para otras.

Se hace de tarde y las peatonales de Mar del Plata son un tumulto de gente que camina como quien vaga, mirando sin mirar mucho algo, sueltos en esa nada agradable que supone el tiempo suspendido de las vacaciones. Los artistas de CO.DA.I., tengan las capacidades que tengan, se juntan entonces para salir a volantear sobre las calles que los turistas colman. Si hasta página web tienen: www.codaiargentina.com.ar. Tiran todos juntos y tiran parejo. Porque lo que construyen es para ellos, como esta obra que es más que una obra: es una posición frente a la vida, una declaración de principios.

Ya subieron a los escenarios porteños y, como si eso no fuera suficiente, a dos de la calle Corrientes: estrenaron en el complejo La Plaza y en la sala Liberarte. Alicia Zanca tiene proyectado dirigirlos en una versión de La Bella y la Bestia, y también está en carpeta la posibilidad de rodar en 35 milímetros el primer largometraje con artistas integrados.

-Por lo visto van por más…
Cecilia y Rubén coinciden: "No podríamos dejar de hacerlo luego de haber descubierto que hay mucha gente que quiere construir una sociedad para todos".

Pablo Procopio
fotos: Christian Beliera

 
   
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Chapita
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