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Analía Brugnoli, una de las organizadoras, trabaja apilando y empacando los productos que repartirán en Nochebuena.
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Récord.

 
"La ayuda de la gente es fundamental. Hasta quien nos acerca un pan dulce sobre la hora es importante. Así, este año, pasamos los mil", cuenta María Sara Brugnoli.
 
Para que todos tengan su Navidad

Para que todos tengan su Navidad

Desde hace cuatro años, un grupo de amigos sale a repartir pan dulce a las personas que están solas en la Nochebuena. Buscan acercarse, acompañarlos y escuchar sus historias.
 
Esta Nochebuena, cuando todos estén chocando las copas, abrazándose y deseando en lo más profundo del corazón que este año que empieza sea mejor, un grupo de jóvenes estará preparándose para salir... pero no a festejar. Como desde hace cuatro años, los integrantes del proyecto Una Navidad para todos saldrán a repartir pan dulce y turrones, y a compartir una charla con las personas que la estén pasando solas.

Los primeros, los de siempre, son los quince amigos que cada año, desde octubre, comienzan a hacer campaña entre los conocidos, los negocios y las empresas para pedir donaciones. El 24 a la noche, cerca de ciento cincuenta voluntarios se sumarán a la recorrida. "Queremos convocar a la mayor cantidad posible de jóvenes para llevar una palabra de esperanza y un abrazo cálido a toda la gente que en la Nochebuena está sola o triste en la calle, hospitales, plazas; o a los que trabajan en guardias, cuarteles de bomberos y destacamentos de policía", cuenta María Sara Brugnoli, una de las coordinadoras.

Integrantes del Grupo Misionero Pura Vida, que tiene el respaldo del Movimiento de Schoenstatt, los organizadores de Una navidad para todos son todos jóvenes de entre veinte y treinta años. Cada uno de ellos les contó a sus amigos, vecinos y conocidos sobre la movida navideña. Mandaron cartas a los negocios de los barrios y a las empresas. De esta forma lograron juntar más de mil paquetes de pan dulce, turrón y otros productos. Ahora descansan apilados en un rincón de la casa de la familia de Analía y María Sara Brugnoli, dos de las integrantes del grupo. En la madrugada del miércoles, todos los voluntarios se dividirán en grupos de 4 o 5 personas y saldrán a repartirlos. "A través de la entrega de un pan dulce logramos que la gente se abra. Y después tratamos de acercarnos a charlar, acompañarlos y conocer sus historias y porqué están solos", dice María Sara.

Las personas que reciben la ayuda pueden ser desde aquellos que duermen en la calle o en una plaza, hasta un colectivero, un guardia de seguridad o un integrante del cuerpo de bomberos. "Cuantos más seamos, a más personas vamos a poder ayudar", agrega María Sara. Los barrios por los que planean pasar son: Recoleta, Palermo, Belgrano, Retiro, Constitución y Once. Irán a los hospitales, plazas, destacamentos de policía, cuarteles de bomberos y a ver a quienes estén solos en la calle.

La jornada de trabajo, ardua y difícil, termina siempre cerca de las 5 de la mañana. En ese momento se vuelven a reunir en el punto de salida para compartir las experiencias y una pequeña celebración. Breve, seguro, porque, según cuentan, terminan absolutamente extenuados. Pero, eso sí, muy satisfechos y felices.

La salida es el 25 de diciembre a las 2 de la madrugada --"después del brindis, porque nuestra intención no es interrumpir la celebración familiar", aclara María Sara-en Confidentia, Riobamba 1050. Todavía hay tiempo para colaborar llevando productos o para anotarse en la lista de voluntarios.

Más información: Navidad para todos

navidadparatodos@yahoo.com.ar

O llamando a los teléfonos 154-400-0641 y 4811-3459.

Marina Daporta. Fotos: gentileza Grupo Pura Vida.
 
   
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EDICION 2349 I 2010
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