El efecto es inevitable, y tiene doble faz: por un lado, la sensación, feliz,
de haberlo hecho. De haber formado parte, durante dos temporadas, del programa
que le sacudió su carrera. Por el otro, el gusto acre de las despedidas, de
saber que ya no será, probablemente no volverá a ser nunca, Brigitte. Carla
Peterson, a los 29, se prepara para la última etapa de
Son amores.
"Siempre es igual: la primera parte del año es para ver cómo se hace, cómo viene
la mano. Después, sí, disfrutás. Y es ahí cuando todo termina". Peterson,
sentada en el camarín del primer piso que comparte con Florencia Bertotti y
Gabriela Toscano, rodeada de cajas de zapatos vacías y zapatos que no están en
sus cajas esparcidos por el piso, habla de su paso por Pol-ka que, espera, siga
adelante.
-¿Y ahora…?
-No sé, el resto de la vida, supongo. Me encantaría seguir haciendo lo que hago,
no salirme del registro de la comedia. No soy de las que piensan:
"Ahora, un
buen drama", no. Por otro lado, hacer reír es igual o más difícil que cualquier
papel dramático.
-¿Por dónde creés que le llegás a la gente?
-Es raro. No firmo muchos autógrafos porque, no sé… No quiero confundir a nadie:
esto es un trabajo y me molesta un poco esa cosa de ¡ahhhh! Entonces aprovecho
mi personaje de mala, pongo cara de antipática y salgo. Algunos me encaran igual
y me dicen: "¡
Ay, no sos como en la tele".
-¿Cómo es la vida cuando la vida no es Pol-ka?
-Bueno, hay una vida fuera de Son amores. A veces sabés que al día siguiente
tenés que grabar a las siete de la mañana y a las once hay que empezar a guardar
los juguetes, pero igual hago mis cosas.
-Que son…
-Bueno, voy al gimnasio para hacer un movimiento (uno, eh) y correr, incluso
contra mis articulaciones, que me piden parar a cada rato. Tengo mi grupo de
teatro, mi terapia…
-¿Y novio?
-Sí, tengo.
-Un anónimo afortunado.
-Afortunado, no sé, pero prefiero que siga siendo anónimo. Digamos que tengo
novio bien, con el que me siento bárbara. Nadie que la gente reconozca, y está
bien así.
Tiempo libre: todos los viernes, Carla sube al escenario del Chacarerean Theatre
para protagonizar ¿Quién es Janet?, la obra que dirige su amiga, Claudia Fontán.
Eso afuera. Adentro, en Pol-ka, le pasan cosas como esta: fueron dos escenas y
cinco páginas de guión. Llegó a las 14:20 del miércoles 1º y, luego de un rato
en la oficina de Adrián Suar, bajó al set. "
Carla, Chayanne. Chayanne, ella es
Carla Peterson", dijo alguien. Grabaron, ella bailó, cantó, cortaron, esperaron
que Chayanne dejara de tentarse ante las muecas de ella, volvieron a grabar,
terminaron y él se fue.
"Hubo buena onda para trabajar -recuerda Peterson-,
pero
lo que más me pegó, lo que me queda de verdad, es que en Pol-ka hayan confiado
en mí para darme las escenas con Chayanne, que es un artista internacional".
Carla no tiene problemas en admitirlo: "
Quedé un poco paranoica". Durante las
fotos, se cuidó, Carla, de qué plano de su cuerpo regalar y cuál no. Tuvo
problemas, no hace mucho, con las fotos que hizo para una revista. Y, para
decirlo sin vueltas, cuesta hacerla confiar cuando está frente a la lente.
"
Hice una producción, que encima me la hicieron repetir. Después aparecieron las
fotos que habían salido mal, las que se me veía un poco más de lo que habíamos
acordado, en el site de esa revista, donde decía para 'clientes'.
En una
producción pueden salir fotos donde se vea de más, pero por error, lo que pasa
es que a veces hay una estafa, de buena fe, de mala fe, del fotógrafo, del
editor… no sé, pero hay", dice algo resentida, Carla.
-¿Qué hay o qué te gustaría que hubiera allá adelante para vos?
-En lo profesional, me encantaría, alguna vez, abrir una escuela de teatro en
Salta, un lugar de la Argentina que amo profundamente.
-¿Y en la vida?
-Es más difícil. Sé que no me voy a casar de blanco para después tener una casa
con perro. No, definitivamente. Tengo el sueño de ser madre, sí, pero no es este
el tiempo.
-¿De qué es, entonces?
-Ahora es el tiempo de seguir actuando.
por Alejandro Seselovsky
fotos: Christian Beliera
producción: Sergio Bárbaro
peinó: Impagliazzo & Lamensa con productos Alfaparf
agradecemos a: Melissa, Kosiuko, Lupe y
Mercado de Pulgas de Buenos Aires