Personajes
CARMEN BARBIERI

“Pensaba que Santiago era mi último hombre... Ahora no estoy tan segura”

La cabeza de Barbierísima se encontró en secreto con su novio santafesino en Miramar. Se llama Gustavo Carestía (38), le dicen el Chacarero e hizo 1.800 kilómetros de ruta para verla sólo unas horas. Es el único hombre que se le pudo acercar después de Bal. “Los rencores quedaron atrás; ya armé mi vida sin Santiago”, jura ella. ¿El muchacho en cuestión? “Me seduce, pero por ahora no me tocó un pelo... Va a tener que trabajar para lograrlo...”.
Este fue el último hombre de mi vida”, decía hace poco tiempo, con algo de rabia y bastante despecho. La declaración tiene poco más de tres meses. Todo se rompió allá por septiembre, al descubrir que su marido, el hombre elegido “para toda la vida” veinticinco años atrás –cuando ella apenas contaba 30–, se había enamorado de una joven cincuenta años menor. El nombre de la chica: Ayelén Paleo (22), una bomba que explotó demasiado rápido en las manos de Santiago Bal (76).

¿Bomba de humo? ¿Amor platónico? ¿Llegaron a concretar? Quién sabe... “Al viejo no se le para”, tiró en su monólogo Carmen Barbieri (56), que no le perdonó el arrebato: “No respetó nuestro amor, me dejó muy expuesta. Le hizo el amor en el Obelisco”. Y después lo enterró: “Hubiera preferido llorarlo muerto”. En el medio, aparecieron los mails delatores de la relación. Y desaparecieron –asegura Carmen– unos billetes de su cuenta. ¿Qué más hubo? Un par de pasajes que prometían un weekend romántico entre Bal y Paleo. Un fin de semana de amor, como este que vive ella ahora, alejada de todo en Frontera Sur, una de las playas más exclusivas de la Costa Atlántica, en Miramar. Se mueven como si fueran dos adolescentes y eso parece este amor: “Te juro que el Chacarero no me tocó un pelo... Tendrá que trabajar... Eso sí: me abraza con tanto cariño que me da paz, me transmite algo que no me pasaba hace mucho tiempo”.

PERDIDOS EN LA ARENA. Carmen no hubiera pensado que en los primeros días de febrero de 2012 se iba a dar este cuadro. La cabeza de compañía de Barbierísima pasea en cuatriciclo por Frontera Sur, este exclusivo parador con interminables médanos, al sur de Miramar. Acá nadie los ve. O casi, porque las fotos de GENTE confirman el inicio de este romance y la complicidad que de a poco van encontrando. “Es la primera vez que estuvimos los dos solos”, confirmará la actriz. Ella va atrás, bien aferrada al conductor, que no es otro que Gustavo Carestía (38). Se trata del famoso Chacarero, que se ganó la confianza de la diva y ahora apunta directo a su corazón. “Nunca pensé que me iba a animar a subir a esta moto”, acepta ella. Son 14 kilómetros de montañas de arena, donde la pareja se pierde para conversar y empezar a conocerse más íntimamente. El primer encuentro entre Carmen y Gustavo se produjo en noviembre del año pasado. “Qué increíble que hayas viajado hasta acá para verme apenas un par de horas”, le dice sorprendida Barbieri. Y su nuevo amigo –¿sex toy, novio, amigovio...?– le contesta: “Yo estoy tan sorprendido como vos, pero hubo como una conexión especial. Nunca pensé que podría sentirme hablando en igualdad de condiciones con vos: pensá que sos una megaestrella del espectáculo”.

Leé la nota completa en la revista GENTE de esta semana.
Por Julián Zocchi y Ana van Gelderen. Fotos: Christian Beliera y Matías Campaya.

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