La elegida

 
Después de un lustro de idas y vueltas con Celasco, Victoria, la melliza más famosa de Mar del Plata, está feliz. Este verano blanquearon su amor y ya no tienen que jugar a las escondidas.
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“Estoy feliz: esta vez la relación va muy en serio. Eduardo es el amor de mi vida y ya no quiero esconder lo que siento”
 

Un amor que perdura

 
Paparazzi publicó las primeras fotos de Eduardo y Vito caminando juntos por Las Cañitas en noviembre de 2009, que desataron la ira de la hija de Susana.
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Chapita
 
VITO RODRIGUEZ

“Eduardo es el amor de mi vida”

Andrés Calamaro escribió un tema para ella y su hermana melliza, Soledad. Pero la fama de la marplatense –y el mote de “Petardo”, del que reniega– llegaría tras su explosivo romance con Diego Torres, en 2003, cuando el cantante aún estaba de novio con la colombiana Angie Cepeda. Ahora, Victoria vuelve a ser noticia, al hacerse pública su secreta historia de amor con Eduardo Celasco, el yerno de Susana Giménez. Con casi cinco años de relación ya planean vivir juntos.
 
Pudo haber sido una marplatense más. Pero el destino tenía otros planes para María Victoria Vito Rodríguez (29). De curvas perfectas, la mujer que el 15 de febrero festejará sus 30 años no llegó sola al mundo: tiene una hermana melliza, llamada Soledad, de similares atributos. Tan atractivas como rebeldes, y habitués en los VIPs de los boliches más top de La Feliz, las mellizas se convirtieron en la fantasía de más de un turista. Incluido Andrés Calamaro, que les dedicó el tema Victoria y Soledad, de su álbum Honestidad brutal (1999). Una combinación casi tan explosiva como su historia con Eduardo Celasco (47) –quien fuera durante 27 años la pareja de Mercedes Sarrabayrouse (49)– que, si bien recién ahora sale a la luz de manera oficial, comenzó hace cinco años, cuando el ex yerno de Susana Giménez aún estaba en pareja con Mecha.

AMOR DE A TRES. Las mellizas Victoria y Soledad siempre soñaron con trabajar en televisión y hacerse famosas. En Mar del Plata, las hijas menores de Alberto y Mirta Rodríguez eran conocidas como dos chicas bien, lindas y divertidas, a las que los RRPP de la ciudad siempre querían en sus fiestas. Pero el golpe de fama llegó una noche en el verano del ’97, cuando fueron a ver un recital de Andrés Calamaro en la disco GAP. “Con mi hermana no éramos de esas que persiguen a los artistas, pero al terminar el concierto nos quedamos, a ver si lo podíamos conocer. Uno de su equipo nos vio y pasamos al backstage. El encuentro duró un minuto, pero aquel momento loco, aquel flashazo, a Andrés lo inspiró. Nos abrazó, nos besó y nos dijo lo lindas que éramos”, contó la propia Vito a la revista española Interviú.

“Un mes después, en otro concierto, pude ir al camarín para charlar un rato con él. Había más gente con nosotros y me dijo: ‘Les escribí un tema. Si encuentro pronto la melodía, la incluiré en mi próximo trabajo’. Yo le pregunté cómo me daría cuenta de cuál sería la canción; y él me respondió: ‘No te preocupes; será fácil saberlo’. La verdad es que nunca existió una historia de amor entre los tres: sólo fue una fantasía”, explicó entonces quien es hoy la mujer de Celasco.

Pero, claro, la fantasía ya tenía su canción: “Casi las tuve en un abrazo/ a las dos/ pero no hubo lugar/ para amor de a tres/ pero te digo la verdad/ las mellizas eran lo mejor/ de la ciudad”. Calamaro había escrito la historia de un triángulo amoroso y sexual. “Parecería que Andrés se quedó con las ganas. ¿Que si le hubiera gustado un trío? No lo sabemos. No me veo en la cama con mi hermana, pero está claro que es el morbo, la fantasía de cualquier hombre, y encima dos hermanas mellizas. De ahí a decirlo tan explícito en la canción... Aquí, en la Argentina, se decía que habíamos estado los tres, pero no fue así”, remató una insinuante Victoria ante la célebre publicación madrileña.

VERANO EXPLOSIVO. Fue otro estío, el de 2003, el que puso de vuelta a Vito en las tapas de las revistas de actualidad. Su aparición fue, otra vez, explosiva. Corría febrero y la más díscola de las mellizas era fotografiada por un paparazzo cuando entraba en auto junto a Diego Torres a la casa del cantante en Punta Chica, San Fernando. Por entonces, el hijo de Lolita aún estaba de novio con la actriz colombiana Angie Cepeda. Las fotos fueron el detonante de su separación y, para las mellizas, de un apodo del que Victoria siempre renegaría: “las Petardo”.

Su affaire con el cantautor había hecho que los medios la buscaran insistentemente. Todos querían saber quién era la joven marplatense que había deslumbrado a Torres y ser los primeros en contar la historia de las mellizas. Victoria y Soledad ya vivían en Buenos Aires, donde repartían su tiempo entre sus estudios en la Universidad Católica Argentina y los castings para campañas publicitarias. Antes del fin de aquel verano recibieron la propuesta de Gerardo Sofovich para sumarse al staff de La peluquería de Don Mateo. Como las sobrinas de Rolo Puente, y bajo el seudónimo de “las mellizas Petardo” –oficializado por el propio Sofovich– seducían a los televidentes vestidas de colegialas. El verano siguiente las tuvo de regreso en su ciudad natal, ahora en la marquesina de una comedia teatral. Siguieron más participaciones en teatro, desfiles, presentaciones en discos, teatro infantil a beneficio y apariciones en televisión, conduciendo o actuando sin más armas que su desparpajo y sus esculturales figuras.

Después, para Vito llegó el amor: noviazgo y tres años de convivencia en un lujoso piso de Puerto Madero con Federico Fernández Prieto. Cuando rompieron, Victoria volvió a vivir junto a Soledad y a trabajar en las franquicias de Ossira que tiene su familia en Mar del Plata y en el shopping Paseo Alcorta porteño.

TE AMARE EN SILENCIO. Hace cinco años, casi de un día para el otro, Victoria decidió alejarse de los medios. Muchos no comprendieron entonces los verdaderos motivos de su repentino cambio de actitud. Sólo sus íntimos sabían que detrás de su repentina búsqueda de perfil bajo estaba su nuevo amor. Vito ya había conocido a Eduardo Celasco (47) en una fiesta celebrada en casa del empresario Jorge Brito (h), y el flechazo fue inmediato. El ex yerno de Susana la impactó y la enamoró de tal forma que Victoria decidió dejar a un lado su carrera. Sentía que exponerse era arriesgar ese amor nacido casi en secreto, en una de las tantas crisis que tuvo Celasco con Mecha Sarrabayrouse, madre de sus hijos Lucía (18) y Manuel (16).

Leé la nota completa en la revista GENTE de esta semana.
Por Pablo Procopio. Fotos: Christian Beliera y archivo Atlántida.
 
   
Comentario
De: ali
Publicación: 07/07/12
petardo
si la vivia engañando a mecha era obvio que se iba a ir con cualquiera. mas q petardo rompehogares yo diria celasco flor de hdp
Chapita
 Chapita
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Chapita