Personajes
SABRINA & LUCIANO

“Estamos más enamorados que nunca”

Mientras circulan versiones que insisten con su separación –y a pesar del clima–, los actores disfrutaron de un fin de semana familiar en la casa que no sólo comparten, sino que también redecoran. La filosofía de pareja, los rituales íntimos y los planes futuros de una dupla “de novela”.
Lo que más temía. Levantó el teléfono, y del otro lado de la línea escuchó, luego de un silencio dramático, la voz de su madre decir: “¡Vos ocultás para no preocuparme!”. Una explicación tal vez más tediosa que la exigida por la prensa. Hace diecisiete meses que oficializaron su noviazgo, ocho que conviven pero “dos años que se empecinan con la separación”, dice Sabrina Rojas (31) ante los rumores que aseguraban el fin de su romance con Luciano Castro (36). Desde la casa de Olivos que no sólo comparten sino que además redecoran, la actriz despeja dudas. “Nada me intriga más que saber cómo se originan estas versiones noveleras”, comenta. “No nos cambia el día, aunque a veces nos indigne. Luciano es temperamental, se enoja más que yo, pero terminamos riéndonos de lo absurdo. Hace poco se hablaba de una relación entre él y Romina Gaetani, su compañera en Herederos. Pero se ve que como el chisme se desvaneció por este lado, se lo adjudicaron a otro actor de la tira. No tengo motivos para dudar de mi novio. Sé muy bien cómo es el hombre con quien duermo”, remata.

FILOSOFIA DE PAREJA. “Luciano y yo tenemos claro que nada de esto condiciona nuestra relación. Sabemos tomar distancia y tener una vida más allá de lo mediático. En eso somos parecidos: nos divierte estar en casa, reunirnos con amigos y disfrutar de lo cotidiano”, revela Sabrina. “La gente tal vez crea que nos ocultamos, pero la verdad es que no vamos a comer al restaurante de moda o al evento del momento. Hacemos vida familiar, y ningún chimento ni fotógrafo escondido van a condicionarla. A mí me da vergüenza tener que salir a contar estas cosas para que nos crean de una vez”, asegura Rojas. “No somos la parejita que posa para las fotos. Si Luciano tiene compromisos, yo prefiero esperarlo en casa. Nuestra historia está acá. De más jóvenes vivimos mucho: ahora nos seduce la paz del hogar”, dice, algo reacia a salir en un día gris, para cumplir su cita con el personal trainer.

LOS CASTRO DE CASA. El fin de semana pasado, Sabrina y Luciano fueron los anfitriones de un almuerzo “valiente”. Los invitados: Gonzalo Heredia, Brenda Gandini y el pequeño Eloy, del que Rojas sólo suelta: “Más precioso no puede ser; con sólo ver a los padres es imaginable”. Y revela: “Fue un lindo reencuentro”. Cocinar juntos, mientras escuchan música de lo más ecléctica, es casi un ritual para la pareja. “Luciano es un diez como asador. Y no lo digo porque sea mi amor: soy una comensal objetiva. Esa es su especialidad, pero sabe hacer más. A los dos nos gusta comer la comida que hacemos con nuestras propias manos”. Una de las versiones de la supuesta crisis indicaba como motivo la negativa del actor a acompañar a su novia a Godoy Cruz, Mendoza, su ciudad natal. “En mayo viajamos para celebrar mi cumpleaños, y nos alojamos en casa de mi hermano. Mi familia adora a Luciano”, retruca Sabrina. “Nos acompañamos mucho. De hecho, de no resolver mi situación laboral –recibió varias ofertas–, durante la temporada voy a instalarme con él en Mar del Plata”, adelanta la mujer del protagonista de Camino negro junto a Romina Ricci, con debut estipulado para el 11 de diciembre en el Roxy.

DE PLANES FUTUROS. La boda. “Jamás se habló del tema, y creo que nunca nos casaremos”, suelta entre risas. “No necesito firmar un papel... ¡y Luciano mucho menos! No es un plan para nosotros”. Herederos: “Tener hijos no es un tema en el que pensemos, pero serían muy bienvenidos”. Lo cierto e inmediato. “En algunos días me voy a Miami. Armamos un grupo de amigas casadas; necesitamos algo de playa y distensión”, cuenta la actriz de la obra Taxi, hasta hace poco de gira por el interior del país. Fiel a su discreción, se despide con una salvedad: “¡Que conste que invité a mi novio, que no puede ir y que me espera como siempre!”.

Fotos: Enrique García Medina.

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