Ya tenía su propio
reality, su programa por la pantalla de América, su
obra teatral (probablemente estrenada al salir esta edición), ¡incluso una marca
familiar que lo sigue a cada paso! Pues bien: a Ricardo Fort (41) tan sólo le
faltaba organizar una fiesta con su sello personal para saberse una verdadera
celebridad. Y... “
one, two, three...”... ¡lo hizo! El lunes 18 desplegó
su excéntrico glamour en una celebración diferente, que contó con 350 invitados.
Entre ellos muchos son amigos recientes, relaciones surgidas a partir del
estallido de su fama.
En su primera Fortfest, a modo de inauguración de la casona de dos
plantas que alquiló para pasar su verano en Mar del Plata, el millonario midió
su poder de atracción popular. Esa noche la calle Alsina (tranquila hasta la
ebullición del mundo Fort), en el selecto barrio Los Troncos, contuvo entre
vallas a cerca de 700 curiosos, que se acercaron a espiar más de cerca el
enigmático mundo del hombre del momento. La sala de juegos con mesa de pool, el
living comedor de casi cien metros cuadrados, todo el parque y hasta la piscina
fueron copados por el bullicio de la reunión. La única zona “No admittance”
fue la planta alta de la propiedad, donde se ubican las once habitaciones en
suite que desde diciembre disfruta (además de los mellizos del anfitrión) su
comité de compañía permanente, formado por amigos y empleados de seguridad. Cada
cuarto tiene su vestidor exclusivo y fue equipado especialmente con plasma,
equipo de dvd y música.
En la entrada al evento, performers vestidos de época (pelucas blancas
y abanicos incluidos) fueron los encargados de recibir a las celebridades
invitadas. Sobre la alfombra roja desfilaron Reina Reech, Daniela Cardone,
Aníbal Pachano, Adabel Guerrero y María Eugenia Ritó. Además, integrantes del
elenco de Fortuna (la comedia donde Fort actúa, amén de dirigir y
producir), entre ellos Carolina Papaleo, quien festejó su cumpleaños acompañada
por su madre, Irma Roy, y su hijo, Matías, Claudia Fernández junto a su esposo,
Leonel Delménico, Anabel Cherubito, Adriana Salgueiro y Adrián Caballero. Pero
la verdadera reina de la fiesta hizo su ingreso triunfal cerca de la medianoche.
Graciela Alfano llegó especialmente desde Buenos Aires, sabiendo desde antes de
su embarque en el avión privado de Fort que ni su ex, Matías Alé, ni la nueva y
joven novia de éste, Silvina Escudero, estaban en la lista de los bienvenidos al
festejo.
A modo de venganza frente a la notoriedad que sumó últimamente la morocha
–una de las más nombradas en lo que va del verano en Mardel–, Grace aseguró
presencia y comportamiento como para atraer todas las miradas de los presentes y
también de algunos de los ausentes. Aunque se dedicó a captar una en
particular... A la hora del brindis, Alfano ya estaba entre los brazos de
Gabriel Del Grosso, un modelo de 27 años que el verano pasado tuvo entre sus
affaires a Celina Rucci. Sin ningún reparo, exhibieron entre fogosos besos
el inicio del romance. Sorprendidos por la apasionada situación, los
concurrentes no duraron en tomar sus propias fotos con sus celulares, puerta de
salida asegurada para propagar la noticia hasta el mismísimo Alé & Cía.
A las cuatro de la mañana, cada vez más hot, los besos pasaron a más en la
piscina. Siguiendo la ocurrencia de Richard, quien en compañía de Claudia
Fernández (Virginia Gallardo, su novia, prefirió no mojarse el vestido) inauguró
la zambullida. Pronto, batallando contra el calor de la noche y apaciguando el
alcohol de las venas, la fiesta siguió en el agua. Alfano, con cambio de
vestuario pensado con anterioridad, apareció de pronto en bikini e improvisó un
acqua dance, con su reciente conquista como partenaire de una coreografía
cada vez más subida de tono, al son del famoso hit que popularizó el millonario,
I know you want me. Todo terminó con las primeras luces del día,
creemos... Y con el sol, Richard adelantó: “¡Se vienen muchas fiestas más! Y
todas al estilo Hollywood”. Esta historia continuará.