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Recién casados

 
Pablo Dreyfus y su esposa, Ana Carolina Rodrigues, muertos en el accidente. Trabajaban en la ONG Viva Rio y volaban hacia París en luna de miel.
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El avión de la muerte

 
El Airbus 330 de Air France habría sufrido una serie de anomalías en sus sistemas de vuelo y en apenas cuatro minutos cayó en lo más profundo del océano.
 

Antes de la tragedia

 
Gabriel Dreyfus en Río, fotografiado por su hijo en diciembre último.
 
Gabriel Dreyfus

“No necesito que lo encuentren: Pablo está en mi corazón”

GABRIEL DREYFUS
El hijo del reconocido publicista y su esposa brasileña, Ana Carolina Rodrigues, viajaban en el fatídico vuelo 447 que iba desde Río de Janeiro hacia París. Un diálogo íntimo, profundo y desgarrador con un padre que intenta hallar una explicación.
 
Esfumarse en el aire, desaparecer. En la mañana del lunes primero de junio, el Airbus 330 de Air France, que volaba desde Río de Janeiro hacia París, desapareció de los radares sin dejar rastro alguno. Se había perdido en algún lugar, había explotado en el aire, lo había alcanzado un rayo o había caído en las profundidades del océano Atlántico, con 228 pasajeros a bordo. A un lado y otro de sus aguas, cientos de familiares peregrinaban por los aeropuertos sin perder la esperanza, buscando alguna respuesta, una explicación, una certeza. El presidente francés Nicolas Sarkozy fue el encargado de dar la peor noticia: “Las posibilidades de encontrar sobrevivientes son ínfimas”, dijo en el aeropuerto parisino Charles de Gaulle.

Lo que siguió fue el esfuerzo de los rescatistas franceses y brasileños por hallar los restos del avión, la caja negra que explique qué pasó realmente, y los cuerpos de las víctimas. “Sabemos lo que significa para una familia recibir el cuerpo de un ser querido desaparecido. Enterrar a un ser querido reconforta a las familias”, declaró el presidente de Brasil, Lula Da Silva.

Aquel fatídico lunes, el reconocido publicista Gabriel Dreyfus estaba metido de lleno en su rol de cerebro de campaña del Acuerdo Cívico y Social que lidera Elisa Carrió, cuando recibió un llamado que le anunció la peor noticia: su hijo mayor, Pablo, de 38 años, y su mujer brasileña, Ana Carolina Rodrigues, de 28, estaban en el vuelo 447 de Air France.

Lo había visto por última vez en marzo de este año, cuando Pablo viajó para acompañarlo en un mal momento anímico. “Solíamos hablar mucho; le contaba mis cosas y él me decía: ‘Papá, soy tu hijo, no tu papá’. Yo le contestaba: ‘No parece…’”.

Acostumbrado a la exposición mediática, hoy Dreyfus hace un gran esfuerzo por hablar sin quebrarse y explicar lo inexplicable. No bien supieron lo sucedido, su primera esposa y madre de Pablo, Ana Piazzetta, y su hija mayor, Camila, viajaron a Río de Janeiro en busca de alguna noticia. El no pudo. “Pasé con ellos la última Navidad en Río de Janeiro. Ahora no quise viajar. No puedo ver su departamento vacío ni caminar solo por los mismos lugares en los que estuve con ellos”, le cuenta a GENTE.

Pablo era un experto en el control de armas reconocido internacionalmente y trabajaba para la organización no gubernamental Viva Rio. Nació en Buenos Aires, pero vivía en Brasil desde el 2002. “Siempre tuvo ofertas para trabajar en el exterior. Nunca había aceptado; no se quería ir de la Argentina. Al final se decidió por Viva Rio, porque el desarme de las poblaciones civiles era un tema que le apasionaba. Era un tipo de consulta en todo el mundo y se había enamorado de Río de Janeiro”, relata su padre.

Había estudiado en el Liceo Naval y, desde muy chico, se interesó por “los temas históricos y las armas”. Terminó la carrera de Ciencias Políticas en la Universidad de Buenos Aires y un doctorado en Relaciones Internacionales en el Institut Universitaire de Hautes Etudes Internationales, de Ginebra, Suiza. Se convirtió en un experto y viajó por todo el mundo dando conferencias. En la Argentina fue asesor del gobierno de Fernando de la Rúa.

“Su especialidad era el desarme de las poblaciones civiles y la búsqueda de armas en países que estuvieron en guerra. Se la pasó años yendo a los lugares más insólitos: Mozambique, Haití, Islandia, Chipre. Debe haber viajado en los aviones más destartalados… y ahora pasa esto cuando vuela a París en un avión de primera. Es como una ironía del destino…”, reflexiona su padre.

En la ciudad carioca, mientras daba una conferencia, Pablo conoció a Ana Carolina, socióloga y también experta en temas de violencia armada. Se enamoraron y se casaron un año después, a mediados de 2007. “Todos los días iban juntos al trabajo caminando; compartían todo. Ahora habían decidido tomarse unos días para irse de luna de miel a París… Pablo y Ana Carolina marcaron nuestras vidas para siempre. Eran de una honestidad más allá de los límites de lo razonable. Viva Rio es lo que es gracias a ustedes”, escribió el director ejecutivo de la ONG, Ruben Fernandes.

Al cierre de esta edición, la Armada brasileña había encontrado en alta mar diecisiete cuerpos y algunos restos del avión. Con el dolor más profundo, Dreyfus concluye: “Tal vez para su madre sea más importante que encuentren el cuerpo. Para mí, Pablo está en mi corazón. Mi hija Camila me contó que alguna vez él le dijo que si se moría, quería que lo tiraran al mar. Y así pasó”.

Por Gabriela Pepe. Fotos: AFP y álbum familia Dreyfus.
 
   
Comentario
De: rafael
Publicación: 15/06/09
accidente aereo
dios te va a ayudar a que te acostumbres a vivir con ese dolor y te va a dar la resignacion para vos y toda tu flia. pensa en todos los momentos buenos que compartiste junto a el y la vida es asi , muy injusta a veces, pero aferrate a los seres queridos que te hacen bien y te quieren. te mando un abrazo desde Laboulaye, cordoba.
Chapita
 Chapita
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EDICION 2349 I 2010
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