Solita

Altura: 1,71. Medidas: 88-90-60. Trabaja desde las 8 de la mañana hasta las 7 de la tarde. “Me gusta estar sola y a la noche salir con mis amigas, como una adolescente”, dice.
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Modelaje

“Sigo modelando, pero ahora, de tanto en tanto. No me bancaría laburar sólo de eso. No me llena. Además, viéndolo de afuera, ese entorno me asusta: es frívolo y demasiado obsesivo”.

¿Divertido?

“Siempre escucho a mis amigas hablar de parcialitos y de finales... Me divertiría subirme a un bondi para ir a estudiar a la UBA, pero por el momento no cambiaría nada de lo que hago”.
María del Cerro

“Soy histérica, orgullosa y vergonzosa... pero así consigo lo que quiero”

Es seductora por el norte, sur, este y oeste: por cada punto cardinal de sus espléndidos 24 años. Frontal y muy elegante, está (su segundo ciclo seguido) en el elenco de Casi Angeles. Empezó en las pasarelas, “pero ser actriz es mi gran felicidad”. Estado civil: soltera, desde que en el 2008 rompió con el ex Erreway Benjamín Rojas, su novio durante cuatro años. Futuro: ¡todo!
 
Es argentina. Vive sola. Le aburre ser modelo. Jura que dice las cosas de frente. Escucha a Coldplay, Brian Adams y Phil Collins. No tiene ídolos. Trabaja once horas por día. Actúa, baila y canta. Practica Yoga Ashtanga. Le gustan los sahumerios. Es insegura. Le encantaría tener su marca de ropa y viajar en bondi a estudiar a la UBA. Sus amigas “tienen los pies sobre la tierra”. Se define como “buena estratega y gran anfitriona”. Si está de mal humor, “no hablo”. Verla es fácil: Casi Angeles (by Cris Morena), Telefe, lunes a viernes, siete de la tarde. La representa la agencia de modelos Chekka Buenos Aires. Bienvenidos al planeta María del Cerro: de modelo finalista en el Súper M (2001) a la tele, y como intérprete.

–Se solía subestimar mucho a las modelos… ¿Ese prejuicio cambió?
–Hoy, ese problema está más que resuelto. Antes, si eras modelo no podías ser actriz. Estaba poco menos que prohibido. Pero ya no. Igual, nunca me proyecté como modelo. ¡Ni siquiera quise serlo! Se me dio, me gustó, y después me aburrí.

–¿Te aburrís fácil y pronto de las cosas?
–Sí, soy muy cambiante. Sigo modelando, pero de tanto en tanto. No me bancaría laburar sólo de eso. No me llena. Además, viéndolo de afuera, ese entorno me asusta. Lo veo frívolo, obsesivo.

–¿Hay algún ídolo en tu vida?
–¿Sabés que no? Nunca entendí ese fanatismo. Ponerse a gritar o a llorar por una persona que no conocés… No lo entiendo, me pone incómoda.

–Pero la gente llora por Casi Angeles…
–(Se ríe) Sí, es cierto. Pero que yo no entienda la idolatría no significa que esté mal.

–¿Cuál es tu mayor virtud, lo que mejor hacés?
–Hummm, a ver… Soy muy buena anfitriona. Me encanta que mis invitados se sientan bárbaro. Cocino, y hasta soy capaz de improvisar un postre. Lo importante es que la pasen bien.

–¿Tus comidas son ricas o las elogian por cortesía?
–Yo diría que sí, que son ricas.

–¿Sos así de exigente con todo?
–Sin duda. Si te compro un regalo, quiero que sea el mejor. Y si no te gusta, me pongo mal.

–¿Tanta exigencia te ayuda o te pesa?
–Todo lo que me propuse en la vida lo fui consiguiendo. No es poco. Y lograrlo no me volvió loca, para nada.

–En Casi Angeles sos la mala de la historia. ¿Cómo te llevás con ese personaje?
–Me llevo muy bien con Melody. Por lo general, las repercusiones las ves en los fans, pero ellos se enojan con el personaje, no con vos. Sería una tontería enojarse porque te insultan. Aunque admito que la maldad me sale muy bien. A lo mejor, secretamente, me parezco a Melody. Digo las cosas de frente… ¡No me guardo nada! Diplomacia cero.

–Sin embargo, te jactás de ser buena estratega.
–Y lo soy, definitivamente. Pero a veces el impulso, la bronca, me juegan en contra.

–¿También con la seducción?
–Sí. No te digo que pienso todo el día en una persona, pero… ¡pienso!

–¿Sos histérica? ¿El histeriqueo es una forma de maldad o de estupidez?
–Soy más o menos histérica. Me sirve para desnudar al otro, y eso puede interpretarse como un dejo de maldad. Pero ojo: es una complicidad, es mutuo. Los dos saben a lo que juegan.

–Pero el hombre propone y la mujer dispone, dicen. ¿Es cierto?
–Cuando sos histérica, ¡sí!

–¿Vos sos?
–Sí, no te lo niego. Soy, y bastante. Pero no voy histeriqueando por la vida, te juro. Me sale solo.

–¿Manejás las situaciones?
–Sí, no me quedo callada, y no me importa lo que te contesto. Si no te gusta, mala suerte.

–¿Qué pasa cuando alguien te gusta en serio?
–Por ahí me gana la timidez. Porque soy histérica, pero también orgullosa y vergonzosa.

–Rara mezcla.
–Rara, es cierto. Pero así consigo lo que quiero.

–¿Siempre? Porque es una fórmula peligrosa…
–A veces se me complica. Ni yo sé lo que quiero.

–¿Cómo se entiende?
–Quiero lo que no quiero, y no quiero lo que quiero.

–¡Ahora se entiende menos, María! Algunos dirían que sos una argentina típica. ¿Tu papel de mala no será más realidad que ficción?
–Es posible. Creo que siempre me tocó ser la mala, por mi carácter. Pero soy sincera, ¡y eso no es maldad!

–Pobres tus novios…
–Mirá, estuve casi cuatro años de novia con Benjamín (Rojas, ex Erreway), hasta el año pasado. Si fuera mala no habría durado tanto, ¿no?

–No me lo preguntes: vos sabrás. ¿Con él quedó todo bien?
–Todo perfecto. Nos seguimos queriendo un montón.

–¿Estás sola?
–Sí, desde hace un año.

–¿Pero sola sola? ¿Ni un histeriqueo?
–¡Sola sola! Solterísima. Estoy hecha una adolescente total. Salgo a bailar, me divierto, pero por ahora, nada de hombres.

–¿Futuro profesional?
–Tengo ganas (algún día…) de estudiar Diseño de Indumentaria. Me encantaría tener mi marca. Además, siempre escucho hablar a mis amigas de parcialitos y de finales... Y me divertiría subirme a un bondi para ir a la UBA. Pero por ahora no cambiaría nada de lo que hago. ¡Nada!

Por Juan Cruz Sánchez Mariño. Fotos: Santiago Turienzo.
 
Comentarios
 
De: soll
Publicación: 30/05/09
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hay me encanta maria del cerro,, me encanta su caracter xqee es igual al mio jaja =)
 
Chapita
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Chapita
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