Personajes
La boda de Flor de la V

“Así me preparé para la noche más importante de mi vida”

Con Pablo Goycochea lleva diez años de pareja. El sábado 1º de noviembre, en el Tattersall, concretó un sueño que superó todo lo que había imaginado. GENTE compartió su intimidad desde muy temprano, y aquí le mostramos todos los detalles y preparativos de un día mágico y perfecto para Florencia y Pablo. Vea lo que nadie vio.
Pellizcáme. Creo que estoy soñando. Nunca me imaginé que este momento sería tan mágico, único. No paré de llorar durante todo el día. Parecía Verónica Castro en esos culebrones que miraba cuando era chica por las tardes en casa. ¡Estoy tan feliz de haber encontrado en Pablo al hombre de mi vida...! Creo que mi vida es como una telenovela, y éste, un gran capítulo”, dirá Florencia minutos después de la ceremonia. Pero las emociones habían comenzado a dispararse desde temprano el sábado 1º de noviembre…

10.30 Florencia arribó al Alvear Palace Hotel con Cayetano, su maltés enano, y García, un pomerania. Objetivo: descansar y prepararse para la gran noche. Lo primero que hizo fue disfrutar un baño de inmersión con sales. Luego intentó dormir la siesta en la suite Royale del hotel, pero no pudo pegar un ojo, porque la ansiedad la devoraba. De paso habló con sus primas y amigos por teléfono. “Los perros comieron pollo cortado por un mayordomo”, contó Flor entre risas.

17.30 Llega Mabby Autino para maquillarla, y Joaquín Persson con Sergio Lamensa para hacerle el gran tocado.

18.00 Jorge Ibáñez entra en la suite con los dos vestidos que le hizo a Florencia. Pero ella se puso sólo el de línea sirena y no se lo sacó durante toda la noche. “Imagináte cómo me siento: los primeros vestidos me los hacía con fundas de almohadas, y hoy tengo esto puesto. Me siento una reina. Máxima Zorreguieta es un poroto al lado mío”, dice entre risas, mientras Ibáñez le acomoda el vestido y cuenta más detalles del vestido de la novia. “Pensé muchos diseños, pero quería que se sienta única, y su vestido es uno de los más emotivos que me tocó diseñar. Es un strapples en tafeta de seda natural nacarado, y tiene grandes pollerines de tules, puntillas y plisados, con un gran escote y moño armado. Y un detalle en plaqueta de brillantes del año ’30, estilo art decó de Collectors. El diseño termina con un velo de cinco centímetros de tul con hilos bordados en seda”, explica el diseñador.

19.20 Cuando se estaba poniendo los zapatos blancos con un broche de brillantes de Manolo Blahnik, llegó María Rosa Catini con el ramo de orquídeas blancas, astromelias y lisanthus verdes con follaje. Lo último que se puso fueron las joyas, dos delicados aros de perlas cultivadas con brillantes, y una pulsera de brillantes de Santino.

19.50 Se terminó de cambiar, se miró al espejo y se quebró de emoción. Hizo algunas fotos.

20.10 Desde la recepción le avisaron que Gerardo Sofovich la esperaba en el Bentley en la puerta del hotel. Cuando se subió, en su Ipod sonaba How deep is your love, su tema preferido de los Bee Gees. “La gente me estaba esperando para saludarme con pañuelos blancos, como yo les había pedido que me recibieran. ¡La cantidad de fotógrafos que había...! ‘Click, click, click’, escuchaba los flashes. Me sentía la protagonista de Conduciendo a Miss Daisy. Y yo posaba, sonriente”.

20.40 Ingresa al Tattersall. “Cuando llegamos con Gerardo, al bajar adelanté el pie derecho, levanté el vestido para que se vieran los zapatos y me mantuve así un par de segundos, para que todos pudieran tomar esa imagen. Con cara de diva, claro. En ese momento estaba cumpliendo el sueño de mi vida, un sueño del que no quiero despertar…”.

Por Pablo Procopio- Fotos: Machado Cicala.

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