La bomba estalló hace poco más de un mes en el estudio de Ideas del Sur. “
Algunas
chicas discriminan: hicieron una división de grupos que puede armar terrible lío”,
tiró sin anestesia Belén Francese después de ser eliminada de
Bailando por un
sueño. Más tarde, alguien del jurado acentuó las diferencias, al deslizar
que las modelos transmitían una imagen fría en aquellos bailes que exigen
erotismo extremo. Así nacieron en el certamen de ShowMatch varios grupos, que
partieron las aguas entre “
finas y grasas”, primero, hasta arribar a una
definición menos hiriente: “
divinas y populares”. Para debatir la
cuestión, aquí están, éstas son, dos exponentes de cada bando (aunque ellas se
esfuercen en explicar que no pertenecen a ninguno de los dos): Carolina Pampita
Ardohain (26 años, 89-60-90), Sofía Zámolo (25, 88-59-88), Evangelina Anderson
(24, 90-58-90) y Marianela Mirra (24, 90-62-95).
–Evangelina y Marianela: ¿les gusta estar del lado de las
populares?
Evangelina: En un programa de chimentos hicieron una lista entre finas y
grasas y a mí me ubicaron del lado de las finas. Debe ser por el aspecto de cada
una. O tal vez sea porque vengo de una familia que siempre ha tenido una buena
posición. Ojo: también hay chicas que salieron de familias más humildes, y sin
embargo no las calificaron de grasas. Según tu educación y tu manera de hablar
te van a ubicar de un lado o del otro.
Marianela: Para mí ser divina o popular es algo lindo. La gente me puso
del lado de lo popular y yo lo acepto con gusto. Me compraron por cómo soy,
porque siempre me muestro sincera. Yo hago una especie de catarsis con la
cámara. Me gusta tomar el micrófono y contar lo que me pasa. Ser popular no es
ser grasa.
–El jurado del programa sostiene que las modelos sienten tanto miedo de
ser consideradas grasas que terminan no transmitiendo sensualidad en las
coreografías…
Pampita: Esas son pavadas. Acá no hay ni finas ni grasas. En el escenario
somos todas iguales. No tiene que ver con una cuestión de lolas o volumen: las
chicas que mejor transmiten son las que saben bailar. En tres días hay que
incorporarles al cuerpo los movimientos. Te la regalo...
Sofía: El jurado viene muy zarpado y pide mucho más que el año pasado. Yo
no estoy acostumbrada a hacer determinado tipo de coreos. Hemos hecho cosas
jugadísimas. Pero hay un límite: el programa está a las diez de la noche y toda
la familia está delante del televisor.
–¿Qué las frena? ¿Una cuestión de buen gusto?
Pampita: Más que por buen gusto, una formación que tiene cada una. Las
chicas más exuberantes transmiten más sexo. No tengo prejuicios con los demás,
pero yo sé lo que puedo dar.
Sofía: Al lado de una modelo que pesa 50 kilos, las chicas de más lolas y
más cola, las más exuberantes, la cosa se diferencia. No obstante, no sé si
ellas son más sexy que nosotras. Yo prefiero insinuar antes que hacer algo
explícito.
–Evangelina y Marianela se animaron al desnudo. ¿Las populares son más
jugadas?
Sofía: No me veo en Playboy. No llegaría a un topless ni me animaría a
nada erótico. No va con mi perfil ni con lo que yo pretendo mostrar. Vengo de
una familia conservadora y católica y no me gustaría que mañana mis hijos vieran
algo así. Además, con distinto estilo, podemos calentar la pantalla mostrando o
insinuando.
Evangelina: Cuidado, que yo no volvería a hacerlo. Ya tengo un nombre y
no necesito incursionar en ese tipo de producciones. En su momento lo negociamos
muy bien y cobramos buena plata por el porcentaje de las ventas de Playboy. Pero
ya fue.
Pampita: Yo nunca me animé. Me daría vergüenza. Me llamaron de Playboy,
pero no lo haría ni siquiera delante de un fotógrafo. Imagináte que después me
vea todo el mundo desnuda.
Marianela: Yo lo hice y no me gustó, porque lo que en principio sería
sutil, quedó bastante lejos de eso. No me arrepiento, porque tampoco tengo
problemas con mi cuerpo, y si hay que ir al frente lo hago, pero la próxima vez
va a ser más cuidado.
¿QUE LAS HACE DISTINTAS? Si de gustos hablamos, según Sofía Zámolo “en
Buenos Aires es muy difícil conseguir un lugar íntimo para disfrutar una cena
romántica con tu pareja: los paparazzi complican todo”, afirma. Y agrega: “Si
es por elegir, París es súper romántico. Es decir, si pudiera pasear en una
canoa por el Sena sería ideal. Pero también me seduce una cena con un camino de
velas. Es algo sencillo, pero íntimo”. Para Marianela Mirra “lo ideal a
la hora de una cena romántica es una buena picada, con un buen vino tinto. Si
tengo que conocer a un chico, hago más hincapié en la bebida”. Aunque en
seguida la ganadora de Gran Hermano eleva su índice de popularidad al tope con
otra propuesta: “Ojo, que a veces ir a comer un choripán a la Costanera puede
convertirse en el plan más romántico y divertido del mundo”.
En cuanto al tema “viajes”, el lugar en el mundo que Pampita siempre elige
para ir de vacaciones es Punta del Este. “Por su clima ideal, nada
traicionero. Además, allá encontrás todas las opciones: tenés playa, varios
eventos por la noche y muchos lugares para cenar. Claro que si me preguntás por
los lugares que más me impactaron elegiría Corea, Sudáfrica y Tahití. Son los
sitios más exóticos que conocí”. Evangelina Anderson, por su parte, cuenta
que su lugar de vacaciones siempre fue Pinamar; eso, hasta que conoció a su
chico, Martín Demichelis, el futbolista del Bayern Munich. “Ahora viajo a
Alemania cada dos meses…”.
¿CUAL ES TU TIPO? Alguna vez Sofía Zámolo dejó en claro que odia su
fama de cazafortunas. El problema es que, hasta ahora, no encontró al clase
media que le llegue al corazón. En su diario íntimo ya tiene anotados a varios
ricos y famosos: el tenista David Nalbandian; el hijo polista del millonario Tim
Gannon; y Jorge Brito junior, su novio actual, hijo del propietario del Banco
Macro. Pampita también tiene su pasado y su presente cercano a los caballos de
buen tranco. Su ex marido, Martín Barrantes, es modelo y discreto polista de
bajo handicap; y su actual pareja, Benjamín Vicuña, hijastro de Osama Abugazale,
millonario propietario de equipos de polo. Después de esas referencias,
podríamos decir que las divinas pertenecen a la alta sociedad. En cuanto a las
populares, antes de convertirse en botinera, Evangelina Anderson tuvo, según
jura, tres o cuatro hombres. Entre ellos dos compañeros de la secundaria y un
empresario del rubro del durlock. De Marianela Mirra no conocemos ninguna
relación, si bien sus dos ex novios pertenecen a su provincia, Tucumán.
–Chicas, ustedes nunca se fijan en un carnicero, un empleado público…
Sofía: Yo me puedo enamorar de cualquier persona. No creo en esas
divisiones sociales. Además, un carnicero gana bien… Si hace lo que le gusta y
es feliz, está todo bárbaro.
Evangelina: A mí me gusta que la persona que está a mi lado sea exitosa
en lo suyo y cumpla bien con su trabajo, más allá de que sea empresario o
futbolista. Martín es muy grosso en Alemania, muy top. Cuando llegué, todos los
diarios y revistas levantaron mis fotos de Playboy. Al partido siguiente, la
tribuna coreaba su nombre. ¡Se quería morir!
Marianela: Mis novios han sido chicos normales. Hoy estoy sola. Si me
preguntás, no tengo un hombre ideal. Preferentemente me gustan los morochos.
Hasta me banco un hombre con pancita: no necesito una tabla en los abdominales.
Nunca me fijé en el hombre de físico marcado.
Pampita: Jamás me interesó la posición social. Me importa el sentido del
humor en el hombre. Y lo ideal es que sea lo más natural posible, nada demasiado
producido. Prefiero que la relación se entable naturalmente, que no sea nada
incómodo. Me encanta que Benjamín me regale flores.
–Según la definición del jurado, las populares serían más audaces y las
divinas más frías. ¿Les ocurre lo mismo en la intimidad?
Sofía: Hay cosas de las que no hablo. Ese tipo de temas me ha traído
problemas.
Pampita: Sólo te digo que mi marido me transmite mucha paz. Estoy
viviendo un momento increíble, de gran serenidad.
–Las populares son más audaces…
Evangelina: Yo me considero una mujer pasional en todos los sentidos de mi
vida. ¿En la intimidad? Mi novio no me deja contar demasiado, pero digamos que
soy pasional en la pista y en la cama: mamá nos echó de casa porque rompimos una
cama.
Marianela: Las coreografías me cuestan, pero la intimidad es otra cosa.
Ahí ya no tengo que aprender tanto. Cuando conozco a mi pareja, me gusta
concretar fantasías y experimentar en distintos lugares. Ahí no me tengo que
fijar en las manos, ¡los pies, el empeine…! Mis mejores coreos las hago teniendo
sexo.