Personajes
Roberto Pettinato

“No existe edad para ser padre... ¡Pero sí hay un límite para dejar de ser hijo!”

El conductor de Duro de domar y su mujer, la artista Karina El Azem esperan ansiosos la llegada en julio de su cuarto hijo. Mientras tanto, en plena mudanza a un nuevo hogar en Palermo, definió su cruce mediático con Mario Pergolini como “una pelea de rockers, cosas que pasan de Wanda en Wanda”. Dice que ya superaron el conflicto, aunque asegura irónico: “Tengo un bebé por delante... no puedo andar cambiando tantos pañales”.
Fuera de cámara poco tiene en común con el personaje de peluca plástica y trajes coloridos de la pantalla. En la intimidad, Roberto Pettinato (53) sólo reconoce tres preocupaciones: su familia, la música y los libros. Ahora está en pleno proceso de mudanza a un nuevo departamento en Palermo, donde vive con su esposa, Karina El Azem (38). Sin embargo, el centro de su vida es hoy el nacimiento de su cuarto hijo (se sumará a Tamara, de 24, Homero, de 20 y Felipe, de 14), previsto para julio. ¿El nombre? Un misterio.

Su semana es un caos de trabajo. Demasiado tiempo fuera de casa, entre la radio (El show de la noticia, por la 100) y la televisión (Duro de domar, Canal 13). Por eso, espera ansioso todos los sábados y domingos. “Es un momento sagrado”, define. De la mano de su mujer, Petti responde las preguntas de GENTE:

–¿Cómo se prepara para la llegada del bebé?
–Es un nene. Estuvimos a punto de seguir pensando que era una nena, pero no. Dios quiso que el país tenga otro argentino más acopiando alimentos para el futuro.

–¿Existen los mismos miedos que al nacer Tamara?
–¡Obviamente! Lo que pasa es que en aquellos tiempos también tenía miedo de que se me muriera Luca... (N. de la R.: Luca Prodan, su compañero en Sumo).

–El embarazo, ¿de qué forma sensibilizó a la pareja?
–Hay muchas series tiernas en donde mueren bebés o son acuchilladas familias enteras que ahora, con la próxima llegada de nuestro hijo, elegimos no ver (ríe). Hemos perdido más del 50 por ciento de la sangre y la violencia que normalmente consume y disfruta una pareja de clase media durante el fin de semana.

–¿Qué errores cometió con sus hijos que no volvería a cometer?
–En caso de que no cumpla los estrictos reglamentos del hogar, pienso meterlo en un colegio como pupilo. La máxima locurita que se le permitirá será lanzar la mema a distancia.

–¿Cómo recibieron la noticia en la familia? ¿En los más grandes hubo celos o alegría?
–Todo el mundo es feliz en su vida hasta que se mete un periodista… ¡Es un chiste! (ríe). La verdad, todos en la familia lo han tomado bien, están felices con la próxima llegada del bebé. Pero la vida no es como se la pinta en las historias, donde los hermanos mayores dicen: “¡Oh, qué bien! ¡Un hermanito para que vaya al arco!”. ¡Por Dios! ¡Eso sólo pasa en las películas! Por lo general, te dicen algo así como: “Bueno, ¡suerte! Nos encanta... ¿Tenés algo de plata encima para prestarme?”.

–¿Hay un límite de edad para ser padre?
–No existe edad para ser padre… ¡Pero sí hay un limite para dejar de ser hijo!

LA GUERRA Y LA PAZ. No todo es color de rosa en la vida de Pettinato. Hace días, sostuvo un duelo televisivo con Mario Pergolini (44). Como una guerra de vedettes: con pocas sutilezas, cero metáforas y muchos golpes bajos, cosas que los pusieron en el ojo del huracán mediático. Hasta que cruzaron llamados telefónicos, se pidieron disculpas y acordaron una tregua.

–El programa Zapping, de la productora Cuatro Cabezas, salió a pegarle duro a raíz del enfrentamiento mediático que tuvo con Mario Pergolini. A pesar de la disculpa pública y privada que le dio Pergolini, ¿piensa continuar la pelea?
–(...)

–¿Dónde nace el conflicto?
–(...)

–¿Cuál es la solución?

–De Pergolini sólo tengo para decir que me pidió disculpas. Punto. Eso habla muy bien de él. Después, el resto de las peleas no creo que tengan que ver conmigo, que no soy dueño de ninguna productora. Lo mío está saldado y punto final. Hagan lo que hagan, digan lo que digan, no quiero más problemas por este año. Tengo un bebé por delante y no puedo andar cambiando tantos pañales. Somos un par de rockers que amenizamos tu tarde televisiva entre Naza y Naza... Somos algo que sucede de “Wanda en Wanda”, ¿no? ¡Y no pasa todos los días!

–¿Cuál era su opinión de Pergolini antes del conflicto?
–(…)

MULTIFACETICO. Está claro: Pettinato ya no quiere hablar de Pergolini. ¿La tregua será definitiva? Antes de volver a su “momento sagrado”, el conductor de Duro de domar acepta hablar de trabajo.

–Está al frente del programa desde el 2005. ¿Cómo hace para no aburrirse?

–Siempre pienso que es el último año.

–¿A quiénes escucha más: a sus productores o a la voz de la calle?
–Sólo escucho la opinión de la gente en la calle. Aunque todos nos griten “¡genios!”. Ese es el gran error de muchos que dicen: “A mí la gente me adora”. Y sí, a mí también me adoran. Todos creemos eso, como todos los artistas cuando ven una obra de teatro o de cine dicen: “¡Por Dios, yo hubiese hecho un mejor Nerón!”.

–Entiendo que tiene pensado publicar un nuevo libro…
–No sé si este año. Tengo algunos títulos, como mi Manual para el perfecto adolescente... Pero, en realidad, estoy abocado a una historia seria: la vida de mi madre en Buenos Aires, desde los años 50’ hasta nuestros días. Se llamará La isla flotante, que es el último postre que me pidió comer en el hospital. Ese día me dijo: “Dámelo ahora, que después no lo voy a poder probar”.

Por Romina Redl
Fotos: Alejandro Carra y Movilpress

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