Cielito lindo

Con sombrero de mariachi, Laura posa en una típica cantina del DF y dice: “Los mexicanos me adoran, me piden autógrafos.”.
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No hay nada preparado con las jurados. Lo único que pasa es que ellas –Emma Pulido, de México, y Rosanna Lignarolo, de Colombia– me odian

Amor a la mexicana

Laura dice que va a pelear el concurso hasta el final: “Quiero que el público diga si soy la mejor bailarina. Si le dieran la oportunidad de expresarse, te aseguro que soy la ganadora”.
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“Al pobre Lafauci lo quieren echar y a mí me piden que me quede a vivir aquí”

Fue la elegida de Marcelo Tinelli para participar del Primer Campeonato Internacional de Baile que se disputa en México. Allí no todo fue color de rosa: sus dos soñadores se intoxicaron y el primero tuvo que desertar; está enfrentada con dos jurados y recibe los coletazos de las críticas que generó Jorge Lafauci cuando dijo: “Los mexicanos son todos feos, salvo los que están en tevé”. Pese a todo, piensa traer el triunfo a la Argentina.
 

Ay! ¡Basta! ¡Que se corte la mala onda!”, dice Laura Fidalgo (nunca dice su edad, señor lector) al llegar al hotel Camino Real del DF, de madrugada, después de una fiesta de la que participaron todos los integrantes del Primer Campeonato de Baile. La vedette y bailarina protesta por lo que entiende una sucesión de hechos desafortunados que la vienen aquejando, a saber: la intoxicación aguda de sus dos soñadores –el primero, Gustavo Rojas, no volvió a la competencia–; sus enfrentamientos a cara de perro con las jurados Emma Pulido, de México, y Rosanna Lignarolo, de Colombia; y el episodio que envolvió a Jorge Lafauci diciendo frente a una cámara que no sabe si fue oculta: “Los mexicanos son todos feos, excepto los que están en la tele”. Sí, no debe ser grato participar de una competencia internacional de danzas y que sucedan tantas cuestiones negativas que puedan afectar el resultado esperado: triunfar. Fidalgo permanecerá allí hasta que se defina todo. Ella dice que se tiene fe, que no cree en brujas, pero… “Y… ¿qué querés que piense? Si desde que llegamos siempre nos pasó algo. Primero se intoxicó Gustavo, mi primer soñador. Después le pasó lo mismo a Maximiliano D’Iorio, que terminó desmayado en su habitación. Lo tuve que despertar a los golpes; fue terrible…”, se queja.

–Después vino la mala onda con algunos miembros del jurado… ¿Es en serio o está preparado?
–No, nada preparado. Si me odian... En realidad, el problema es con dos, Emma Pulido, de México, y Rosanna Lignarolo, de Colombia, sencillamente por un dato objetivo: si se suman todas las notas que nos pusieron ellas dos, estaríamos últimos en el certamen. Algo totalmente injusto observando el nivel de todos los participantes.

–¿Se enojó con ellas? ¿Se los dijo en la cara?
–Les dije que tenían mala vibra.

–Pero la colombiana le contestó: “Así como a ti no te gusta mi cara, a mí no me gusta a veces cómo bailas”. Y la mexicana levantó la apuesta: “Mejor dedícate a bailar”, arremetió. Sabe que las tiene en contra, ¿no?
–No sé. Yo me descargué. No buscaba enfrentarlas, pero me pareció una falta de respeto de parte de ellas el puntaje que nos otorgaban. Lo dije y punto. Si ni siquiera miraban cómo bailábamos... Un papelón

–¿No cree que esa mala vibra –como dice usted– se la pudieron haber hecho llegar desde Buenos Aires? Digo, porque usted tuvo algunos cortocircuitos con determinados miembros de nuestra farándula.
–No creas, no tanto. Aunque en México, de entrada empezamos a pasarla mal. Primero las intoxicaciones…

–Y después las palabras de Lafauci diciendo: “Todos los mexicanos son feos, salvo los que están en televisión”. ¿Esto no terminó perjudicándola junto a su soñador?
–No sé si nos perjudicaron… Lo que sí te digo es que Jorge es un gran profesional, de una carrera intachable, que en este caso se equivocó. Al pobre Lafauci lo quieren echar, y a mí me piden que me quede a vivir aquí.

–¿No cree que la jurado mexicana puede llegar a tomarse revancha con usted por esas palabras?
–Y, sí. Puede ser que hayan incidido en el jurado.

–Algunos dicen que el periodista Angel De Brito le hizo trampa a Lafauci, grabándolo con una cámara oculta y presionándolo para que dijera eso, y otros, que Lafauci estaba al tanto de todo. ¿Usted qué sabe?
–No sé. La verdad es que yo no creo que Lafauci haya sabido que lo estaban grabando. No hubiese dicho una cosa así, me parece… Ahora él está tranquilo. Es una muy buena persona, te repito.

–¿Su relación con los mexicanos es cordial, o también la reprueban como el jurado?
–No, me adoran, me piden autógrafos. ¿No te digo que me piden que me quede a vivir? Es un pueblo bárbaro. Y la relación con mis compañeros también es excelente. Vengo de festejar el cumpleaños del coreógrafo de Ecuador. Es que estamos tanto tiempo juntos que nos extrañamos. Y necesitás estar un poco fuera de las cámaras, porque esto es como un reality: te exponés todo el día con cámaras que te están observando cuando ensayás. Entonces, todo lo que hacés se ve. ¡Todo!

–¿Y por qué cree que el público mexicano la quiere tanto, como usted dice?
–Porque soy auténtica, no finjo. Cuando tengo que decir algo lo digo, sin vueltas.

–¿Y se ve ganadora?
–Y… Faltan dos galas más. Estoy peleando con México, Rumania y Eslovaquia.

–En serio: ¿va a ganar o empieza a despedirse?
–¡No! ¡Qué despedirme! Voy a pelear hasta el final, pese al jurado. Quiero que el público diga si soy la mejor bailarina. Si le dieran oportunidad de expresarse, lo diría.

–¿Hoy es más bailarina que vedette?
–Por esencia, soy vedette más que bailarina. Me destaqué como lo primero.

–¿Y hoy quién es vedette en la Argentina?
–No podría decirlo… Por supuesto, Moria, que es un emblema, pero hoy en día no podría decir quién es vedette. Yo sé que lo soy. Pero estoy harta del tema. Me van a salir a atacar. Y no tengo ganas de pelear. Hoy mi energía está puesta en abrir escuelas de danzas y teatro. Ya tengo una en Recoleta y acabo de abrir otra en Caballito.

–¿Y tiene propuestas para trabajar? Porque las que la critican dice que no...
–Dejá que hablen. Nito me convocó, también Madero Tango, pero decidí venirme para México, aposté a esto. Además, cancelé 27 shows míos en teatros de todo el país por venir acá.

–¿Y Marcelo Tinelli no le ofreció trabajar?
–Claro, si por él estoy acá. Ideas del Sur me eligió para representar a la Argentina. Por eso le agradezco mucho a él, a Federico Hoppe, a Pablo Chato Prada. En Bailando por un sueño me convertí en una artista más popular, todo gracias a la tele. El quiere que en 2008 haga musicales.

–¿Y usted a qué apunta claramente? ¿Lo sabe?
–Mi objetivo es ser una artista completa. Quiero que mis trabajos tengan calidad. No me gusta hacer cualquier cosa.

–¿Le molesta que la ataquen?
–Ya me es indiferente. Aprendí que uno es libre de hacer y decir mientras no moleste al prójimo. Que cada persona haga su carrera. Después veremos, al final, quién llega más lejos.

–Nombre artistas que respete.
–Norma Aleandro, Julio Bocca, Enrique Pinti, Antonio Gasalla… Seguramente me olvido de unos cuantos. Dame tiempo…

–No tengo. Y este Latin Lover, el luchador mexicano que baila, ¿qué tal es como bailarín?
–Baila muy bien, le pone mucha garra, la pelea.

–¿No es un paquete bailando? Sabemos que es un luchador, un patovica hipermusculoso, pero con poco ritmo.
–Nooo... ¡Qué sé yo! Se mueve bien.

–Cuénteme una intimidad: porque acá se está diciendo que él se operó para acrecentar algunas partes del cuerpo. Más precisamente, se habla de la cola. ¿Es cierto?
–¡Ayyy! ¡Pero mirá lo que me preguntás…! No creo, bah. ¡Yo qué sé! Bué... Te puedo averiguar, pero no creo. Ja, ja.

–¿Es cierto que se casa con Juan Durán, su novio?
–No seas chusma…

–¿Tiene enemigos, Fidalgo?
–Por lo menos no los busco. Trato de acercarme a gente que emite buena energía. Busco calidad humana. No quiero perder el tiempo con personas negativas. Para mí el trabajo es felicidad. Por eso vivo para mi carrera.

Asistente: Leonardo Balderas
Arte digital: Pablo Turiansky
Producción: Analía Lorenzo
Agradecemos a Restaurant Bar El Tenampa

Por Miguel Braillard.
Fotos: Roberto Sánchez
 
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