Amigos íntimos

 
Tijera y secado para Luis, rezo para Eber. “Además de currar en todos los medios, ¿ahora cortás mechas y tegobis”, pregunta el personaje. “Sí”, responde a secas su mentor.
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De la cabeza

 
Ludueña, en plena sesión estética y luciendo los míticos botines Sacachispas. Abajo: Luis con sus socios de Rooms, Ramiro y Sebastián Hernández.
 

 
–¡Admití que te hacías las uñas! (Luis) –Reconozco. Aparte, gracias al cuidado de mis dedos de arriba, me llamaron para grabar una publicidad de jabón Polaina. Lamentablemente no pude hacerme famoso ahí… Sólo enfocaron mis manos. (Eber)
 
Luis Rubio & Eber Ludueña

“Los jugadores de antes sí eran de verdad metrosexuales”

Distintos pero parecidos, el humorista y su criatura se encontraron en la peluquería del primero para pelearse, de entrada, y generar una especie de reportaje-charla, después. Tema central: el cuidado masculino en los futbolistas antiguos y actuales. Un contrapunto para reír... ¿o llorar?
 
Y agradecé que te dé bolilla. Donde te sentaste vos se atienden tipos del nivel deportivo de Danilo Gerlo y Radamel Falcao (ambos de River), el Malevo Ferreyra (San Lorenzo) y Gustavo Campagnuolo (Racing)”. “Hubiese preferido que me nombres a un Blas Giunta, a un Tano Pernía, a un Gringo Artico –retrucará Eber–. ¡Qué voy a esperar de vos, chantapufi! Si lo que buscás es más participación en la nota, mejor preguntá. Aunque curres en Ran 15 (sábados a las 20 y domingos a las 21, por América), en Clarín Deportivo (sábados y lunes), en Paladar Rubio (lunes a las 23 por Fox Sports) y en tu productora (Tres dedos de frente), acá la estrella soy yo”, desafiará encolerizado Eber.
Rubio: Okay. Me banco el papel de segundón. Ya vamos a hablar en casa.
Eber: –Frente al espejo.

Rubio: ¡Qué gracioso!… El mismísimo Martín Palermo comentó tiempo atrás que en la actualidad abundan los jugadores metrosexuales. ¿Qué costado de coquetería reconocés respecto de vos y tus colegas de generación?
Eber: Ufff, los jugadores de antes sí que eran de verdad metrosexuales. ¿Coincidís? En versito.

Rubio: Lógico, pero sólo porque me parece un buen título para la nota.
Eber: Más metrosexuales que a la fecha, te aseguro. Ninguno bajaba de su auto en los entrenamientos sin el pasamagazine. Los jueves jamás faltabas a la disco Zodíaco. ¿Quién de nosotros no se mataba con la colonia Crandall (los mililitros justos), el atado de 43/70 en el dobladillo y la camisa arremangada? Mario Killer nos quiso copiar. Claro, no fumaba y optó por colocarse una caja de Sugus confitados. Terminó enganchando una maestra jardinera.

Rubio: Contá que te hacías las uñas, porque me parece que olvidaste el dato. ¡Admitílo! Nadie te conoce de la manera que te conoce tu arrepentido inventor.
Eber: Y también les sacaba filo a los tapones de cada botín, reconozco. Aparte, gracias al cuidado de mis dedos de arriba, me llamaron para grabar una publicidad de jabón Polaina. Un bajón. No me pude hacer famoso. Sólo enfocaron mis manos.

Rubio: ¿Cuál fue el corte de pelo más osado al que te animaste, si es que no considerás ridículamente osado el estilo con el que salís a la calle?
Eber: Una vez me atreví al Africa look, e ingresé así, de visitante, en la cancha de Godoy Cruz. Me gritaban que parecía un globetrotter velado. A la noche regresé al planchado.

Rubio: ¿Te arriesgaste a algo pudoroso que ahora, superado, te animes a contar? En lo personal, se sabe, me arriesgué a inventarte a vos, lo que no resulta poco.
Eber: Sobreponiéndome a la vergüenza, confesaré now que me depilé el pecho. Soy medio lampiño y tenía un único pelo, y muy largo. Una noche de concentración durante el Nacional 78 le pedí al DT Regenhardt que me lo sacara, que me depilara el pecho. ¡¡¡El grito que pegué del dolor!!!

Rubio: La actividad que vos desarrollabas goza hoy de mayor levante que cualquier otra profesión, aun la de humorista y conductor, a la que pertenezco. Basta observar a las chicas que rodean los Porsche, BMW, Ferrari, cuando nuestros famosos muchachos del balompié salen de practicar sin darles bolilla.
Eber: Perdón. Yo tampoco bajaba la ventanilla. Las de mi Opel K 180 no funcionaban. Las trabé cruzándoles un destornillador; si lo sacaba, se me caía fiero el vidrio y necesitaba desarmar el panel para subirlo de nuevo.

Rubio: Volvamos a lo de las conquistas. En tu época, ¿cómo era la cosa?
Eber: Además de mis affaires inventados con Silvia Peyrou, Conni Vera y Elena Sedova, transité un romance recontra pasional con Gachi Ferrari. Recuerdo que ella conducía, junto a Fito Casini, Show fantástico, por Argentina Televisora Color. Apenas iniciada la relación, me reveló que lo nuestro carecía de futuro porque, dedicada a programas infantiles, no deseaba quedar pegada con mi imagen de tipo recio. Y mirá que la decisión de Gachi en nada se relaciona a la plancha que le enchufé sin anestesia al pibito Marcelo Marcote en el Estudio 1, eh.

Rubio: ¿Atesorás alguna frase del estilo de mi preferida, la del Turco García: “Si no fuera futbolista, hubiera muerto virgen”?
Eber: Sí, una que significó el motor de mi carrera deportiva… “La vida pasa una vez: hay que aprovechar e ir directo a los tobillos”.
Rubio: Obvio, lo suponía.

por Leonardo Ibáñez. fotos: Maximiliano Vernazza.
 
   
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