Dulce espera

 
Hace años que Emilia Mazer esperaba ser madre, y después de muchos tratamientos de fertilización asistida logró quedar embarazada.
Recomendá Ésta Nota
Dejá un Comentario
Enviá un Mensaje al Editor
Imprimí Ésta Nota
 

 
Sin querer, fui postergando este momento, hasta que un día, como nos pasa a casi todas las mujeres, descubrí que mi gran deseo era la maternidad”.
 

Unidos por un hijo

 
Emilia y Juan se casaron tres años atrás. Hace muy poco que están separados. Ella habla muy bien de él: “Me acompaña a las ecografías. Intuyo que será muy buen padre”.
Notas Relacionadas
  
"Ahora mi principal proyecto es ser madre, si no ¿qué gracia tiene casarse…?"
A los 39 años, la actriz se casó por Civil con Juan Esteban Leguizamón.
Chapita
 
Emilia Mazer

“Aunque ya no estoy en pareja, no tendré a mi hijo sola”

A los 42 años, la actriz va a ser mamá por primera vez, y pese a estar separada de su marido –el abogado Juan Esteban Leguizamón (32)– dice que “el bebé tendrá su apellido, porque el proyecto de ser padres lo quisimos, buscamos y decidimos los dos”.
 
Ya tengo fecha: entre el 1º y el 5 de marzo voy a ser mamá; ahora estoy de tres meses y una semana, y mi bebé mide 7 centímetros y medio”, explica –con la precisión de toda primeriza– Emilia Mazer. Se toca la panza, sonríe. Su mirada está más dulce. Está feliz. Muy: a los 42, será madre. Por más que la buena noticia haya llegado junto con su separación de Juan Esteban Leguizamón (32, abogado), al que conoció en Paraná, y con quien se casó hace tres años. “Es cierto. Con Juan se nos dividieron las aguas –admite, más seria–. Pero aunque ya no estoy en pareja, no voy a tener a mi hijo sola. El me acompaña a las ecografías, y el bebé tendrá su apellido, porque el proyecto de ser padres lo quisimos, buscamos y decidimos los dos. Estamos súper unidos”.

–Habla como si fuera posible una reconciliación.
–En los últimos tiempos aprendí que no tengo la bola de cristal, y que nada es para siempre, ni tampoco para nunca. Hoy estamos separados, y es muy reciente, así que no quiero hablar mucho del tema, para no lastimar a nadie más. El no es del medio y no tiene nada que ver que lo involucre... Igual, intuyo que va a ser muy buen padre.

–¿Había soñado con ser madre antes de conocer a Juan?
–Te confieso que hace algunos años sentía que no estaba preparada para tener un hijo. Decía que primero quería vivir otras cosas a nivel laboral. Y después fui madre de mi propia madre, porque ella no tuvo un buen estado de salud durante mucho tiempo, y sin querer fui postergando este momento, hasta que un día, como nos pasa a casi todas las mujeres, descubrí que mi gran deseo era la maternidad.

–¿Qué provocó ese clic?
–En realidad, cuando terminé de escribir Frida y yo, hace unos años, me di cuenta de que no podía volver a hacer un proyecto propio si antes no era madre. Tenía que materializar mi creación en lo que para mí comenzaba a tener más sentido. No podía seguir generando cosas creativas si no tenía un hijo. Y la maternidad se venía retrasando.

–¿Entonces?
–Había planeado adoptar un chico, porque no quería tener un bebé de cualquier persona. Además, no estaba en pareja, ni enamorada, y siempre me pareció compulsivo y egoísta tener un hijo sólo porque yo quería ser mamá. Me parecía más valido adoptarlo. Si era con alguien, tenía que ser producto del amor, y saber que mi hijo iba a tener al mejor papá. Y se dio que justo conocí a Juan. El me dijo que dejara los trámites, porque quería tener un hijo conmigo... ¡Y acá estamos!

NUEVE LUNAS. La incipiente pancita no fue el único cambio. La llegada de un hijo se convirtió también en motivo suficiente para que la actriz dejara la obra Mamá –que protagonizaba junto a Fabián Gianola y Andrea Frigerio– y, por momentos, los ensayos finales de Frida y yo, que reestrenó en el Centro Cultural de la Cooperación. “Mirá la coincidencia, ¿no?: hacía Mamá y me enteré de mi embarazo (ríe). El problema es que empecé a tener problemas. Las dos veces que sufrí pérdidas fue arriba del escenario, y me asusté mucho. Era riesgoso seguir actuando y moviéndome, por eso decidí parar. El objetivo principal es cuidar a mi bebé, así que puse un stop. Hice reposo... ¡Ni manejar pude!”.

–De modo que la noticia del embarazo te sorprendió...
–Para mí no fue fácil quedar embarazada. Hice muchos tratamientos de fertilización asistida, y ninguno feliz. Consulté con muchos médicos. Cuando la doctora me convocó para darme la noticia, no lo podía creer. Fue muy fuerte. Me parecía que le estaba pasando a otra persona. Pero enseguida tuve que concentrarme en el bebé. Debo cuidarme mucho, porque todo es muy delicado y frágil. Tuve que hacerme muchos estudios. Aprendí a tomarme la vida con calma, y recién estuve tranquila la semana pasada. Por suerte, todos mis compañeros de trabajo me apoyaron y entendieron.

–¿Ya fantasea qué tipo de madre será? ¿Una idishe mame, quizás?
–(Ríe) No, yo fui siempre medio hippie, y creo que lo voy a seguir siendo. No creo que me preocupe si deja los juguetes tirados por toda la casa. No soy nada obsesiva por el orden. Además, jugará en el jardín con Hanna, mi perra labradora, y con Frido, mi gato. Después veremos cómo me voy a organizar con el trabajo, porque al embarazo me lo estoy tomando como un año medio sabático. Al principio pensé en descansar y criarlo durante un año sin trabajar, pero ahora no sé. No estoy trabajando ahora.... Por el momento todo es teoría. Ya voy a ver. Pero eso sí: seguro que me va a acompañar a los camarines y los sets de filmación.

–¿Empezó a decorar su cuarto?
–Aún no. Por ahora decidí el color y no va a ser celeste ni rosa. Su cuarto lo voy a pintar de un verde clarito, y poco a poco los abuelos, que están felices con la noticia, me van a ayudar a armar la habitación.

–¿Ya pensaron en los nombres?
–Hay muchos, porque aún no sabemos el sexo. Para mí va a ser varón, pero cuando me hice la carta natal me salió que tendría una nena. Si es así, se llamará Uma, y si es varón nos gusta Maku, que significa hijo en mapuche, pero también Manuel y Joaquín. Como verás, ¡ahí no nos pusimos de acuerdo! Lo principal es que seré madre y con Juan sabemos cuánto soñamos con este hijo. A partir de ahora, siento que la vida es más intensa, más importante.

por Pablo Procopio. fotos: Diego García.
 
   
Comentario
Sé el primero en dejar un comentario.
Chapita
 Chapita
Enviar Comentario
Ver Comentarios
Ver Notas Relacionadas
Chapita