Camino al cielo

Antes de explotar en las tardes televisivas, cuenta que de nena contemplaba Chiquititas y Verano del 98, y que hoy sus 56 kilos, su 1,70 y su silueta de 95-60-92 apuntan a “que el público me observe y lo invadan las ganas de salir a bailar”.
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“Siento que, convocándome, Cris me regaló un billete de lotería ganador: sólo falta que salga, y dependerá de nosotros, los actores. Yo me vengo matando para cubrir las expectativas”

“No me considero envidiosa. Jamás pegué codazos en un desfile. Y soy muy espontánea. A veces me mando alguna susaneada. Sí, me salen frases de la boca antes de que me pasen por la mente”.
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“Soy una chica sexy con un costado angelical”

Desde que fue tapa de GENTE hace dos años, nunca paró. Sorprendió haciendo teatro en Mar del Plata, grabó un video con Ricardo Arjona y se consagró en Bailando por un sueño. Ahora Cris Morena la contrató para protagonizar Casi ángeles, la nueva comedia romántico-juvenil de Telefe. “No termino de asombrarme”, opina la diosa de 19 años antes de hablar sobre su nueva etapa de menor exposición física, el noviazgo con el Turco Naim Sibara (40) y los dos meses ensayando acrobacia, danza y actuación.
 

Muero de frío! ¿No me sostenés el celular, así me pongo la campera que acabás de prestarme”, le pide María Emilia Attias al periodista en la puerta de Editorial Atlántida, en Azopardo 565. Lo del frío resulta real. Se le nota en su piel de gallina. Lógico: luce musculosa, pantalón pescador liviano y chinelas rojas tipo Havaianas. Llueve, se inundó la calle y bajó la temperatura a catorce grados. Por fortuna, pronto estaciona su asistente, Lucía Maidana, de la agencia García Navarro Models, en el flamante Volkswagen New Beetle de la porteña en cuestión. “¿Vamos?”, pregunta. “A las dos menos cuarto grabás”. “¡¿13:45!? ¡Faltan veinticinco minutos!...”, enfatiza Emilia. “Vos entrá primero, ¿dale?”, le apunta al redactor. “¿Hacemos la entrevista en el coche?”, arriesga la nueva chica Cris Morena. Chica Cris, lindo tema para arrancar: el auto y el reportaje.

–¿Tomó consciencia de que le regalaron un billete ganador?
–Claro. Ser chica Cris Morena te anticipa formar parte de un producto cuidado, con maravillosos libretos, de calidad, un notable despliegue de marketing, cien por ciento cinco estrellas. Siento que, convocándome, Cris me regaló un billete de lotería ganador. No termino de asombrarme. Sólo falta que salga, y dependerá de nosotros, los actores. La mesa está servida, y según los capítulos y las promos que ya chusmeé, me parece que el billete va a salir. Yo me vengo matando para cubrir las expectativas.

–Un beneficio “cinco estrellas” debe exigir una responsabilidad equivalente. Conociendo el target de los programas de Cris Morena, seguro que le exigirán que use más ropa en las producciones y que dé menos notas…
–Admito que cambió la modalidad. A Cris la rodea mucho personal, cada cual comprometido en su área. Antes yo me encargaba solita hasta de los mínimos detalles. Ahora sólo debo prepararme y actuar. Por un lado es genial, por otro, limitante. Hay cuestiones que se te cortan, pero sólo parece. Cuidándote, crecen otras. Como un árbol que podás: luego crece con mayor fuerza.

–Mire que como chica hot venía pisando fuerte: formar parte del top five entre las mujeres favoritas de los argentinos, no parece poco. ¿Se siente preparada para virar el recorrido?
–Me defino como artista. Prefiero ampliar la visión. La sensualidad seguirá brotando, incluso porque el programa lo requiere, pero se transformó: la bajamos, la modificamos a un aspecto algo inocente. Sigo siendo la misma Emilia, una mujer de belleza natural que a veces juega a ser sexy y ahora, también, a ser cándida. Ocurre que los objetivos van cambiando con los proyectos. En este momento el mío no es únicamente mostrarme linda.

–¿En Casi ángeles va a mostrarse con una máscara?
–De por sí, yo soy una mujer coqueta (señala esto mientras pide por teléfono que le preparen un caldo calentito y un zapallito relleno y le separen una botellita de agua). Sin embargo, mi objetivo inmediato es transmitir energía, una fuerza, que el público me observe y lo invadan las ganas de salir a bailar. Eso es Cielo Mágico, mi personaje, mi huérfana adoptada por unos viejitos dueños de un circo. Me parezco a Cielo: las dos somos chispitas, alegres, pícaras, dulces, adoramos la danza, la acrobacia… ¡Esto hace meses que lo practico, y no uso dobles! Y también somos iguales en lo impulsivas, traviesas, profundas, en la sensibilidad, que nos permite percibir cosas del mundo que deseamos transformar, relacionadas con la paz, el trato humano, la justicia, el compromiso... Me encantaría votar en octubre y entusiasmarme por votar. Lamentablemente no sabría por quién.

–Reveló su costado angelical. ¿Y en qué se siente una diablita?
–En la terquedad al intentar conseguir equis meta. Me enferma, me obsesiona y… ¡ahhhhhhhh! (grita). No me considero vengativa, competitiva ni envidiosa. Jamás pegué codazos en un desfile. Me rayo cuando se pretende crecer pisando cabezas. No obstante, sé bajar un cambio y criticarme. Y soy muy espontánea... A veces me mando alguna susaneada. Sí, me salen frases de la boca antes de que me pasen por la mente (saluda al empleado que expide los tickets en el peaje de la autopista 25 de Mayo). Otro flanco que me parece fuerte es mi carácter. Cuando exploto, exploto... Cuando te canto lo que me pasa, te hiero. Si bien en la tira voy a cantar más que lo que me pasa.

–Perdón… ¿Usted no cantaba sólo bajo la ducha, como nos comentó en una ocasión?
–Bajo la ducha, en casa, canto. Y en Casi ángeles canto.

–Quién pudiera verla cantar…
–Ahora van a poder.

–…bajo la ducha, decía.
–Calláte. Ya tenemos un disco listo y unos clips. Canto como diez temas. Quizá en un futuro álbum aparezcan letras mías.

–Seis meses atrás uno podía imaginar que tomaría el camino de Madonna. Hoy, cualquier premonición apuntaría a una gira por el planeta interpretando ritmos pegadizos onda “Co-co-co, corazones contentos/ Co-co-co, corazones al viento/co-co-co, corazones sin miedo…”, como la Floricienta Florencia Bertotti. ¿Es consciente del cambio?
–¡Ojalá! ¡Qué lindo! Aunque la comedia apunta a adolescentes. Tiene instantes guarros, instantes entretenidos e instantes intensos. En cuanto a Madonna, reconozco que me atrapa su versatilidad. Me siento identificada en lo transgresora, en el apostar desde diferentes flancos. De cruzármela, tampoco me quedaría sin aire por los nervios. Creo en la igualdad. Yo hablaría de la misma manera con el presidente Kirchner que con el barrendero de la esquina.

–Sencilla y directa. Explíquenos, entonces, qué le vio al Turco Naim Sibara, al ex muchachito de ShowMatch, actual hombre orquesta en La revista de Sofovich. Se lo preguntan, resentidos, millones de compatriotas, desde el Atlántico hasta los Andes y desde La Quiaca hasta Ushuaia.
–Consultáselo a él. ¿Por qué no le hacen una nota? (enfatiza extendiendo sus pies descalzos número 40 sobre la guantera y girando la perilla del aire acondicionado) ¡Qué talento! ¡Qué potencia! Objetivamente, eh. Escribe, dirige, tiene su banda, es actor dramático, cómico, compone. Un tipo preparadísimo, culto. Maneja bárbaro motos y autos. Una persona increíble, a quien amo y admiro.

–Una persona que le lleva una vida de ventaja: 40 a 19 pirulos, ¿verdad?
–Cierto. Pero descreo de las edades. Y lo digo ahora, que estoy apenas por las dos décadas (cumple los veinte el 20 de marzo), no cuando llegue la hora de sacarme años. Me divierto con las experiencias que él me cuenta, y no me siento disminuida, porque yo tengo las mías. Me da gracia lo que se piensa: que por su edad y la mía, me enseña, me lleva de la manito, es mi maestrito ciruela. Nuestra pareja es muy pareja. Cuando los dos gozan de una personalidad formada, el rompecabezas coincide perfecto. Espiritualmente nos identificamos a la par. Perseguimos causas parecidas. Cuando yo te digo causas, ¿vos me comprendés? El además me roba carcajadas. No sabés lo que es. Me hace llorar.

–¿Llorar?
–Con sus chistes y gracias. Los dos somos enérgicos y filosóficos. Nos peleamos poco. Naim es tranqui… hasta que se raya. Va de cero a cien. Cero, cero, cero, cien. Al final estoy hablando demasiado.

–Evóquenos que manifestó su padre, ex militar, al enterarse de la identidad y la edad del futuro yerno? ¿Se enojó o lo invitó a jugar a las cartas?
–Lo supo desde el principio. Mis padres aceptan mis decisiones. Saben que todos somos hijos de la vida y que tenemos que elegir la manera de vivirla.

–¿Cómo piensa vivirla usted? ¿Casada, rodeada de hijos?
–Todavía no sueño con el casamiento. Los chicos ya nacerán. De adoptar no me iría a Vietnam a buscar uno, como Angelina Jolie. Buscaría acá, en mi país.

–¿Y no fantaséa con la convivencia, entonces?
–Dejo fluir. No soy de proyectar. Ahora opto por vivir sola. Los tiempos de soledad son piolas para reflexionar, para crear, para descansar. En realidad necesitaría 36 horas diarias, no 24. Quisiera estudiar teatro, danza, guitarra, composición, inglés, leer, escribir, viajar. Prefiero encarar disciplinas que ir al gimnasio. Me aburre.

–¿Harían falta dos Emilias para cumplir tantos objetivos?
–Gloriosa idea. Que se dividan a la mañana y se encuentren a la noche.

–¿Soportarían la jornada completa juntas?
–Apuesto a que se bancarían. Aprendí a reírme de mí. Si no me riera de lo que soy, me odiaría, y me gritaría: “¡Hiperkinética!” o “¡Movéte!”, “¡No seas tan inocente!” o “¡Sé inocente!”. ¡Qué sé yo! (divisa la barrera blanca y roja de la entrada a los Estudios Pampa, de Martínez, y acelera la respuesta). Me considero una contradicción con patas. Y me encanta.

por Leonardo Ibáñez
foto de tapa: Christian Beliera
fotos: Christian Beliera y Adrián Díaz (Cris Morena Group)
asistente: Nicolás Mellino
producción: Sofía Delger y Angie Ugarte
maquillaje: Paola Dessaner; peinado: Alvaro Rivas, para Cool Cuts; asesora de vestuario: Susana Pérez Amigo; agradecemos a 47 Street
 
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