“A los 20 me reencontré conmigo misma, me cuestiono más y decido segura”

Tini, la última adolescente romántica, se confiesa como nunca antes

Revolucionó diecisiete ciudades europeas con su #GotMeStartedTour, en el que fue ovacionada por más de doscientos mil fanáticos. Mientras prepara su nuevo disco en Los Angeles con los creadores de Despacito, desembarca en el Gran Rex. Intima, la última adolescente romántica, “de poco ego y mucha autoexigencia”, se confiesa como nunca antes.

27/06/2017

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Sube el volumen y baila en pantuflas. Un continuado de los tres temas aún inéditos –que grabó en el Eagle Rock Music Studio de Los Angeles– sacuden a Olga, la pincher que hoy viaja por Europa impresa en las remeras de su colección pri-mavera-verano. Alterna pasos improvisados con un whatsappeo sobre los coros que imaginó; chequea el working progress de su nuevo vestuario Bogani, “otra de las sorpresas que guardé para este #GotMeStarted- Tour por Latinoamérica”, anticipa; y me muestra su mic dorado personalizado por 8th Day Sound, misma compañía que lo hizo para Madonna, Taylor Swift y Beyoncé, entre otras. “

Puedo pasar catorce horas dia- rias preparando estos shows”, dice, tan precoz, muy artesana. Martina Stoessel tiene 20 años, una oficina en su iPhone, grandes decisiones tomadas y otras tan- tas por tomar.

–Y decidir es despedir a Violetta: ¿Contar y cantar a Tini es volver a comenzar?
–A los 15 disfruté sin cuestionamientos. Y al quitarme el traje tan cómodo del personaje que llevé durante cinco años, y que me trajo hasta aquí, me pregunté ¡¿y ahora qué?! Soltar la mano de Violetta no es empe-zar de cero, pero sí una situación ambigua de vértigo y deseo, un tránsito que me hace más segura. Porque indefectiblemente es reencontrarme conmigo misma. Por estos días remueve dos de sus tatuajes, porque, se- gún dice: “ya no tienen que ver conmigo”. Y en tren de redefi niciones, se abre a “nuevos sonidos”, como des- cribe. Hollywood Records –una de las principales dis- cográfi cas de Disney Music Group– la reunió con los colombianos Andrés Torres y Mauricio Rengifo, pro- ductores del hitazo Despacito. “Charlamos mucho, qui- sieron conocerme, saber qué siento y qué quiero contar. Me fascinó hacer canciones de principio a fi n”, dice.

–Decidís acercarte a nuevas infl uencias, incluso a la compañía del colombiano Sebastián Yatrá en el escenario de los próximos Gran Rex (30 de junio y 1 de julio) con el desembarco de tu #GotMeStarted- Tour: ¿te perfi larás “reggaetonera”?
–Algún sonido habrá. El disco que preparo está muy crecido, muy mayor, más yo. Incorporé beats latinos y el pop urbano que siempre canté con mis amigas. Además, también compongo con la australiana Leah Haywood –que ha trabajado con Demi Lovato y Selena Gómez–, quien me ayuda crear en inglés. Como dice Mauricio (Rengifo), si te dedicás a un solo gé- nero, corrés el riesgo de desaparecer. Hoy la gente quiere bailar, sentir el tema: si la canción es buena, no importa qué ritmo la vista.

Giró durante tres meses por nueve países europeos –diecisiete ciudades– en los que ofreció vein- titrés presentaciones del show que traerá al Gran Rex, el que alguna vez llenó setenta y siete veces. Entre tanto, fue elegida una de las mujeres más poderosas de la televisión mundial por The Hollywood Reporter, comió con los reyes de España y ya tiene su propia estrella en las veredas de la
avenida Corrientes. Todo, sin apartarse medio milímetro de su adolescencia.

– Decidís no independizarte: ¿hay signos vitales de rebeldía?
–Nunca tuve necesidad de rebelarme. Lo que quiero o necesito se charla. Mis papás saben escuchar y bancar. El vínculo con ellos creció mucho; si protesto por algo es porque aún no me dejan ir manejando sola o con amigas hasta Cariló (dice con gracia). Y si no me independicé es porque pa- so tanto tiempo viajando, que el tiempo que estoy en casa lo quiero con ellos, en compañía. Por ahora estoy feliz con que hayan separado mi cuarto del resto de la casa en la última reforma (se ríe).

–Decidís no estar al tanto de tu cuenta bancaria: ¿pudor o vértigo? ¿Cómo te relacionás con el dinero?
–Eso sigue en manos de papá. Cada tanto me dice: ‘Flaca, cuando necesites o quieras saber cómo están tus cosas, nos sentamos y te cuento’. Por ahora elijo poner mi atención y energía en lo artístico. Me meto en asuntos contractuales recién al final. Mi primera gran inversión fue un departamentito en el que hoy vive mi abuela (María Luisa, 85 años, amante de los perfumes y heredera de la ro- pa de Tini, “que usa orgullosa”). Soy muy poco consumista: sigo manejando el 500 que me dio Fiat al cumplir dieciocho, no tengo compu y el televisor de mi cuarto fue regalo de mis papás. Mi perdición es la moda. Y aún así soy tan medida que hace poco, caminando por Los Angeles, vi una cartera y pregunté: ‘ma, ¿puedo comprarla?’”.

–Decidís no hacer terapia cuando muchos popstars de tu edad se han perdido en la vorágine del éxito: ¿cómo protegés tu cabeza?
–Con afectos. Después de la euforia de un show, llegar al cuarto de hotel y estar sola puede ser devastador para una adolescente. Por eso es impor- tante que siempre haya alguien que te abra la puerta. En la parte del mundo en donde esté, siempre cuento con una especie de cadena de compañía: viene una amiga, al irse llega Fran (su hermano) o mamá… Soy una chica sana. Y la clave está en mis padres. Ellos siempre me inculcaron que me maneje en y con amor. Profesionalmente, crezco con cuatro de sus premisas: 1. jamás antepongas un “no”; 2. el éxito podría ser sólo un momento en tu carrera: nunca pierdas el foco de lo que querés de vos misma; 3. cada vez que alguien se acerque por un autógrafo, pensá en lo opuesto, que nadie te siguiera, y refl exioná; 4. siempre tendrás más vida de adulta que de niña: ¡Tomala liviana!

–Decidiste que no resignarás a la actriz. Y sé que detrás de ese ámbito hay una fantasía: ¿si pu-dieses autoproducirte, a qué apuntarías directo?
–¡Extraño actuar! Siempre hay propuestas (N. del R.: para protagonizar una serie, una película y hasta un musical), pero lo único seguro es que no voy a dejar de lado la actuación. Y sí, algún día me gustaría montar mi propia compañía productora de música y ficción. Me fascinan esos nove- lones tipo Gran Hotel, y hay personajes históricos que me encantaría interpretar, como Ana Frank. Pero si tuviera que producirme, elegiría contar una trama fuerte, del estilo de 13 Reasons Why, que genere conciencia social sobre algún tema actual con mensaje profundo. Por ahora, quiero seguir aprendiendo todo de todo.

–Decidís llevar un amor a la distancia, que ya lleva un año de Facetime y visitas fugaces en cualquier coordenada: ¿cuál es el secreto?
–Conocer bien al otro antes de asumir una relación, confi anza ciega y diálogo permanente, a pesar de lo tedioso de la tecnología. Y digo esto porque todavía creo en el valor de las cartas manuscritas. Soy muy poco celosa, y Pepe (Barroso Silva, 20), un tanto “cuida”, que muchas veces se estresa: “¡Dale, Tini, celame un poco!” (se ríe).

–Decidís que casarte, de todo lo que soñaste alguna vez, es lo que te queda por alcanzar.
–Papá y mamá se casaron a los 20. Y hoy me aconsejan ir con calma. Pero formar mi familia es el anhelo más grande que puedo tener: un marido, muchos hijos en una casa grande, con perro y to- do. Pepe y yo solemos sacar el tema en varias charlas y hasta fantaseamos con los nombres para nuestros bebés. Por ahí estamos en familia, me llama con cámara y le digo: “¿o no que vamos a casarnos?” Y él se pone tan colorado que me di- vierte. Ya le dije a Gino (Bogani): “Andá pensando en mi vestido”. Y viste cómo es él, enseguida me respondió: “¿Cómo lo querés? Ya sé, vamos a hacer dos, uno de día y uno de noche. ¡Ah! Y otro para la boda en Madrid”. ¡Soy muy ansiosa y me encanta pensar a futuro! Pero no me desvelan los plazos”.

–Decidís no transgredir frente a un mercado de seguidoras que crecieron a tu par, y hoy son mu- jeres que podrían demandar ciertos arquetipos más “hormonales”: ¿hasta donde es rentable la inocencia?
–La música está para decir como se quiere lo que se siente, y no hay nada mejor que tener mucho para elegir. Estoy convencida de que el mejor mar-keting es ser uno mismo. Así soy. No me traicionaría por ser “cool” o “pertenecer”, ni por ninguna de las leyes comerciales que no tienen que ver conmigo. Me mantengo al margen de los rebaños, como lo hago con cualquier vicio. No tengo prejuicios sobre ser sexy en un escenario, e incluso las tapas de GENTE fueron contándome diferente: crezco jugando con mi imagen, pero hasta donde me siento cómoda, priorizando mi esencia. Cuan- do dejás de hallarte, estás perdido. El mejor regalo es que las madres de mis seguidoras se acerquen para decirme: “Tini, no cambies”. ¿Sabés? Antes de exponerme siempre pienso en mis futuros hijos: ¿qué verán de mí el día de mañana?”.

Por Sebastián Soldano. Fotos: Christian Beliera.

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Tini Stoessel

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