“Somos dos locos que se la juegan por un gran amor”

Silvina y El Polaco dan rienda suelta a su felicidad

Completamente enamorados, el popular músico y la modelo, actriz y DJ dan rienda suelta a su felicidad y revelan las intimidades de la que ya es una de las parejas del momento. La convivencia, la futura boda, las acusaciones contra él de parte de su ex, y el deseo ferviente de ambos de la llegada de un hijo.

04/05/2017

Actualidad

Así como tantos amores de verano no llegan a conocer el otoño, la relación entre Silvina Luna (36) y el Polaco Ezequiel Iván Cwirkaluk (29) se abre camino a paso firme desde que en la madrugada del 23 de enero de este año, al pie del cerro Uritorco, en Córdoba, uno de ellos tomó la iniciativa con su típica espontaneidad y convicción. “Eran las 3 de la mañana y yo salía de un show, cuando quedamos en encontrarnos los dos solos. Nos tomamos una cervecita y no lo dudé: ‘Silvi, ¿querés ser mi novia?’, revela el músico que le propuso a la actriz, modelo y DJ –una de las mujeres más sexy de la Argentina–, quien rápidamente le contestó que sí, mirándolo fijo con sus cautivantes ojos verdes, tal cual lo hace ahora, sentada en un antiguo salón del hotel Bolívar, en pleno corazón del barrio de San Telmo.

–¿Ya había pasado algo entre ustedes antes del 23 de enero?
Silvina: A fines de noviembre del año pasado yo había ido a trabajar como DJ a un boliche de Recoleta, y Eze fue con sus amigos. Hicieron un bardo bárbaro, y de paso, me dijo que le parecía hermosa. Pero bueno, quedó en eso...
Polaco: Un mes después, con los dos trabajando en Carlos Paz con Abracadabra (la exitosa obra teatral que produce DaBoPe, que ambos siguen protagonizando en gira), mi amigo y abogado Fernando Burlando organizó una fiesta de Fin de Año en su casa. Silvi fue con sus amigas y yo con los míos. Cada uno tenía su mundo, y la verdad es que no pensaba meterme con nadie. La idea era hacer vida de soltero (hace un guiño pícaro). Pero cuando la vi de nuevo esa noche, caí rendido a sus pies.

La rosarina, por su parte, venía de dejar atrás una relación con algunas idas y vueltas con el DJ Manuel Desrets. “Ahí nomás ya nos dimos el primer besito. ¿Te acordás, Silvi?”, recuerda con felicidad el Polaco. Ella no lo confirma, pero sonríe y no duda al decir: “Simplemente encontré en Ezequiel a la persona que estaba buscando para mi vida. Pensé que era algo que no iba a volver a pasarme esto de enamorarme con tanta intensidad. Pero él lo hizo posible”.

P: ¿Y te acordás, mi amor, lo que te dije esa noche en el Uritorco?
S: ¡Sí! Que te habías enamorado de mí.

–¿Es cierto que el Polaco te visitaba a bordo de una moto de agua?
S: ¡Pero no...! A veces nos encontrábamos para ir a pasear, porque los dos vivíamos frente al lago San Roque.
P: Además, a diez días de empezar a salir, nos fuimos a vivir juntos a casa. ¡Je!

–¿Qué pensaba uno del otro hasta ese momento?
P: A mí siempre me gustó Silvi, pero como a cualquier pibe... ¡de “jeropa”!
S: Yo no tenía mucha idea de él. Sabía que había estado con Karina (la Princesita), pero como en 2016 casi no viví en Buenos Aires, no podía conocer las repercusiones del Bailando (el Polaco llegó a la final del certamen cayendo ante Pedro Alfonso). Vi el último tramo y me di cuenta de que tenía muy buena onda.

–¿Qué es lo mejor que fueron descubriendo uno del otro en este tiempo?
P: Conocí a una persona con un corazón gigante, que me enamoró por completo de un día para el otro. Gracias a ella estoy pasando un momento maravilloso
en mi vida.
S: Los dos somos bastante locos y nos la jugamos por lo que sentimos, por este gran amor. Al ser tan pasionales, le dimos para adelante. Además, Eze
me hace reír mucho y tiene una energía arrolladora.

AMOR A PRUEBA. A pesar de este luminoso presente, Silvina y el Polaco debieron –y aún deben– afrontar una serie de embates. Primero fue la operación de urgencia a la que ella debió someterse tras sufrir un cólico renal, con viaje relámpago incluido desde Miami, donde la pareja descansaba. Más cerca en el tiempo llegaron las duras acusaciones de Valeria Aquino, madre de la segunda hija del Polaco, Alma (3), quien lo acusó de haberle pegado y lo relacionó con las drogas y el alcohol. “Lo que estoy viviendo con mi nena menor me da mucha tristeza. Meter a nuestra hija en el medio de nuestros quilombos... Eso es no pensar en ella. Yo trato de hacer todo lo posible para que esto no se transforme en un reality, pero a ella parece no importarle”, relata Ezequiel, perturbado por primera vez en la charla, mientras Sol (9), su hija mayor, revolotea alrededor del salón entre prendas de vestir, maquillajes y equipos fotográficos.

–Se te endilgan cosas graves: que no te ocupás de Alma y que sos violento.
–Cumplo con todo. Mis hijas reciben el mejor ejemplo de mí. Fui yo quien tuvo que estar un mes y medio sin poder verla. Todo lo que denuncié es la verdad pura. Y quiero dejar en claro que jamás le levanté la mano a una mujer.

–¿Qué contestás respecto a tu supuesto apego al alcohol?
–A lo sumo tomo cerveza para divertirme con mis amigos y mi gente. Estoy esperando que se haga justicia por todas las barbaridades que viene diciendo. Lo hace por despecho y celos.

Silvina toma de la mano a su novio y acota: “Uno se puede sentar frente a las cámaras y decir lo que quiera, pero después se deben presentar las pruebas ante la Justicia. Ezequiel está resguardando a su hija y tiene mucho por decir, pero lo hace donde corresponde. A esta chica habría que preguntarle por qué expone todo en televisión. ¿Qué es lo que quiere?”.

–¿Polaco, te preocupa quedar marcado como violento?
P: No, porque tengo la conciencia limpia. Sé lo que soy como padre y lo que fui como pareja. No soy ningún violento.

PROYECTOS. Lejos de deprimirse, Silvina y el Polaco siguen adelante con sus sueños. Y hasta ponen fecha para concretarlos. “Dijimos que el 23 de marzo del año próximo íbamos a casarnos, aunque es un día tentativo. Lo elegimos porque representa, hasta ahora, nuestro aniversario, y por eso llevamos puestos los anillos de compromiso”, cuenta Silvina. “Pero ojo, que podemos adelantar la fecha, eh”, acota el Polaco antes de agregar: “Yo nunca me casé y ésta es la primera vez que lo deseo con todo el corazón”.

–¿Qué los impulsa a dar ese paso?
P: Nos unen el amor, el corazón que tenemos, la paz que nos regalamos. Ella tiene todo lo que necesito de una mujer. Y es muy sincera. En sus ojos no hay mentiras. Me inspira para todo, desde hacer un asado hasta crear una canción.
S: Nos cruzamos con la persona justa en el momento indicado. Flasheamos con las mismas cosas. Quiero todo con él. Por eso vivimos un amor a todo o nada.

–¿Cómo funciona la convivencia?
P: Perfecto. La pasamos bomba juntos; hasta nos gusta escuchar la misma música en nuestra casa de City Bell. Ya tenemos un perrito de raza Córdoba (de esa provincia lo trajeron) que se llama Panchito.

–¿Está en los planes ser padres?
S: ¡Sí! Un poco más adelante. Ya está hablado, pero queremos disfrutarnos nosotros. Cuando llegue el momento deseo estar tranquila: es algo que esperé toda mi vida.

–Si tuvieran que definirse como pareja en la intimidad, ¿qué palabra usarían?
P: “¡Quentes!” (“calientes” en portugués). ¡Silvina se saca un diez como amante, y en todos los aspectos.

Por Germán Heidel. Fotos: Fabián Uset y Yanina Aguirre.

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