gente en Trancoso

Osvaldo Laport & Viviana Sáez en Brasil

El actor y su esposa estuvieron de vacaciones en Trancoso, un paradisíaco pueblo al sur de Bahía. Es la primera vez en veintiún años –ya llevan 38 juntos– que viajan solos por placer. Y según confió ella con picardía, lo aprovecharon a full: “Abusé los doce días de Osvaldo”.

14/04/2017

Actualidad

Fue una luna de miel casi sin querer”, dicen a dúo Osvaldo Laport (60) y Viviana Sáez (54) sobre los doce fogosos días que pasaron en Trancoso, un idílico rincón bahiano, en Brasil, al que viajaron después de la temporada que el actor hizo con Sálvese quien pueda en Villa Carlos Paz. El plan, cuentan, era ir en familia junto a su hija Jazmín (21), pero ella “con mucha cancha, nos dijo que nos iba a venir bien estar unos días a solas, que nos vayamos tranquilos, y al final se bajó. Hacía un montón que no estábamos solos de vacaciones, desde que fuimos a la Polinesia, con nuestra hija en la panza de Vivi”, ríe Osvaldo.

Así llegaron a Casa Ro –el lugar elegido para el descanso–, una mansión que tiene varias habitaciones “y un servicio cinco estrellas”, añade Laport. “Lo particular de esta casa, que tiene lugar para diez personas, es que en la cocina, el estar y los baños las ventanas no tienen vidrios, sino una reja de troncos, y por ahí se mandaban... monitos. Al principio era con sorpresa, y después jugábamos al truco con ellos”, dice con una carcajada. Viviana completa con picardía: “Con una casa tan grande, teníamos la posibilidad de dormir en habitaciones separadas... pero no sucedió”.

–¿Se pusieron al día?

Viviana: Abusé los doce días de Osvaldo (afirma con un guiño). Igual, no creo que venga un hermanito para Jazmín...

Osvaldo: Estuvo bueno de verdad. Es un lugar sensual, provocativo, donde te incita el cuerpo, el tono de piel, la desnudez. Además, Viviana tomó clases para bailar lambada y samba. Yo no: la miraba y gozaba. Allá todo está como permitido y da para ese morbo de “hagámoslo acá”, estés donde estés... Fueron doce días de plena seducción. Nos disfrutamos mucho los dos.

VUELTA AL RUEDO. La pareja regresó el 30 de marzo, y ya comenzaron a preparar su año. Esta Semana Santa encontrará a Laport en las Termas de Río Hondo, con todo el elenco de Sálvese quien pueda, que produce DaBoPe y tendrá un solo cambio: entra Celeste Muriega por Virginia Gallardo. También parece que hay “una puerta entreabierta” –como desliza– para un esperado regreso a la tele junto a Solita Silveyra, proyecto del que no adelanta demasiado. Además, mientras Viviana está cerrando varios shows de su espectáculo de canto, él ultima los detalles para la segunda temporada de Beatnik, el musical quedirige y ocupará el escenario del Bebop Club, en San Telmo. Pero es inevitable regresar a los días en Trancoso, porque el descanso, cuenta, “coincidió con el Festival Internacional de Música que se hace en el teatro L’Occitaine, un lugar maravilloso que hicieron los millonarios que vacacionan ahí hace seis años, con helipuerto en el medio de la selva. Reúne a muchos músicos prestigiosos de jazz y bossa nova. Estuvimos escuchando a Oscar Peterson, y me vino bárbaro para confirmar ideas para Beatnik”.

Del lugar, dicen, se enamoraron de las playas “casi desérticas y de arena blanca”, de la visita al pueblo vecino de Caraíba, donde no hay electricidad, y de la zona del Cuadrado, el pequeño centro de Trancoso, “con esas casitas de colores que parecen pintadas por Quinquela donde se come riquísimo, y que también seducen a viajeros de todo el mundo. Hay una iglesia blanca, impecable, donde se puso de moda ir a casarse”, cuenta él.

–¿No se tentaron con dar el “sí” después de tanto tiempo?

Osvaldo: Estuvimos a punto, pero empezamos al revés, por la luna de miel, jaja... La idea de casarnos siempre estuvo. Como caballero que soy, sé que algún día lo voy a concretar, porque es un deseo de los dos. Si no lo hicimos nunca es por una filosofía de vida, porque pensamos que para amar no se necesita un seguro. Pero con una hija mujer y un entorno que nos lo pide, seguro lo vamos a realizar. Será una buena excusa para reencontrarnos con los afectos. Ahora, casados o no, si nos llegáramos a separar, a Viviana le tengo que dar la mitad. Viviana: ¿La mitad? ¡Después de 38 años, me tenés que dar todo!

Por Hugo Martin. Fotos: Rossana Foto.

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