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María del Cerro: “Si tengo que triunfar, no va a ser con escándalos”

A los 31 años y mientras evalúa propuestas “de tira, teatro y conducción”, habla de su resonante paso por el último Bailando, donde pese a no ganar, deslumbró sin necesidad de golpes bajos mediáticos. “La gente se identificó con lo que soy: una mina normal”, explica la madre de Mila (1) y mujer de Meme Bouquet (32), uno de los DJ más sexys del momento, quien, cuando conoció a la diosa de Multitalent, temía que lo dejara por un empresario o futbolista.

14/03/2017

Actualidad

 Aunque no me crean, soy bastante tímida, al punto de que en la playa no me paseo en bikini, ¡siempre me pongo un short!”, dice una de las mujeres argentinas del momento. Situación que pronto comienza a notarse en las arenas ¿desiertas? de Punta del Este, donde de a poco la gente se amontona para verla. En su mayoría, público uruguayo, pero nadie es ajeno al impactante paso de la pisciana de 31 –que el 20 de este mes cumplirá los 32– por el Bailando por un sueño. Sin embargo, María del Cerro aún se asombra de la repercusión del certamen, en el que llegó a la semifinal sin prestarse a ningún bullicio mediático.

“El 2016 fue un año bisagra en mi carrera –evalúa–. Antes era conocida en un segmento adolescente por mi paso por Teen Angels, pero ahora tanto los grandes como los chicos se acercan a saludarme”, afirma sorprendida la mamá de Mila (un año y 7 meses) y pareja –desde hace casi siete años– del DJ Jaime Meme Bouquet (32) mientras recurre a sus dotes actorales en busca de las poses más sexys para la producción. “Cuando se trabaja, se trabaja –dirá, para luego agregar–: si bien ni Meme ni yo tenemos ocupaciones convencionales, juntos nos las ingeniamos para llevar adelante nuestra familia”, confiesa. Y nos deja picando la pregunta:

 

–Hablás de la familia. ¿Tuvo que ver en que no aceptaras las propuestas que tuviste para hacer teatro durante el verano?
–Tuve propuestas para Córdoba y Buenos Aires, pero elegí darle prioridad a mi familia: si no, íbamos a tener que separarnos por tres meses. Me cuesta decirle que “no” a los trabajos, porque soy muy agradecida, valoro las propuestas y no me olvido de todo lo que me costó llegar hasta acá. Pero el verano es la temporada fuerte de Meme, él tenía compromisos asumidos en Uruguay y Mar del Plata, y yo quería acompañarlo. Además, Mila ya había pasado un año heavy con mis tiempos en el Bailando.

–Es decir que sentiste la clásica culpa de madre…
–Obvio. La culpa siempre está, pero es un crecimiento para tus hijos, y para una como mamá y mujer. Cuando surgió el Bailando, Mila andaba en los ocho meses y yo transitaba la típica depresión posparto… ¡Tenía el fantasma de que nunca más me iban a llamar para laburar! Pero surgió la posibilidad, Meme me alentó y aunque me agarró algo de vértigo, me animé. Eran horarios difíciles y si coincidía con que mi novio estuviera pasando música y me tocaba salir en vivo, terminaba buscando a mi beba a la 1:30 AM por lo de mi mamá o mi suegra. Pero bueno, fue un año increíble, que va a significar un antes y un después en mi carrera.

–Avanzaste hasta la final sin caer en el escándalo. ¿Creías que ibas a llegar tan lejos?
–Pasé momentos en los que me bajoneaba, porque debía afrontar el hecho de no querer meterme en cosas que no me interesaban. Es difícil perdurar en el tiempo cuando no te involucrás en quilombos. Pero me sirvió, porque le llegué a la gente desde otro lado. No mostré un personaje, me mostré tal cual soy: con mi perfil familiar, cercana a mi hermano Agustín, que tiene un retraso madurativo… Aparecer tan normal en un medio en el que se maneja tanta frivolidad generó identificación en
el público. Lo que tengo claro es que si voy a triunfar  no va a ser con escándalos. Muchos ven a los famosos como personas inalcanzables, y creo que demostré que no soy una modelito con una vida perfecta.
 

 

Nombró a su hermano Agustín, puntal del afecto que de manera natural María generó en el ida y vuelta con los televidentes. “Si bien Agus no tiene ningún inconveniente físico, al punto de que hizo equitación, fue al colegio, trabaja en Siga la Vaca, va a clases de teatro y se maneja solo, la discapacidad es algo que atraviesa a toda la familia”, admite. Y continúa: “Es mi único hermano, un año y dos meses mayor que yo. Cuando era chica me sentía su ídola, me copiaba en todo. Por entonces yo no entendía eso, pero su cercanía y cariño me hicieron ser más fuerte, al punto de que hoy Agus es mi gran ejemplo de vida. Le puedo decir de ir a Pinamar o a las Islas Caimán, y le da lo mismo mientras esté conmigo o con Meme. Es feliz con lo mínimo y su simpleza y amor puro me hacen bajar a tierra”, revela la top de Multitalent Agency, que eligió a su hermano como padrino de bautismo de su hija Mila.

–¿Cómo se llevan Agustín y Meme?
–Perfecto. Desde el primer día que lo vio, Meme fue lo más con Agustín: lo lleva a la cancha, al campo y está siempre presente. Agus lo siente su mejor amigo.

–¿Es cierto que al iniciar la relación con Meme, él temía que lo dejaras por un futbolista o empresario?
–Son los prejuicios que por ahí tiene una persona que no conoce a una modelo o actriz. La gente se identificó con lo que soy: una mina normal, alguien que se guía por sus sentimientos. Tuve la posibilidad de salir con gente del ambiente que me podría haber llevado más rápido a ser conocida, pero nunca me interesó. Cuando él se dio cuenta de eso, terminó enganchándose.

–Meme es considerado uno de los DJ más sexys del momento. ¿Te genera celos?
–Es fachero, el enganche que tiene en el público femenino es real, y le está yendo increíble, pero no: todo lo que lo rodea tiene que ver con su éxito, y trato de verlo como algo positivo para su carrera. Yo mantengo una muy buena relación con las mujeres y en las redes incluso me siguen más que los hombres.

–¿Todavía soñás con casarte de blanco?
–Si Meme viniera a proponérmelo ahora, me sorprendería porque ya me olvidé del tema. Tener una hija juntos fue la mayor demostración de amor. Transitamos un gran momento de pareja y hoy no sentimos la necesidad de un papel firmado. En otro momento quizá sí me imaginaba casándome. Siempre fui Susanita y lo deseaba. Ahora no es un tema que me quite el sueño. Tal vez me case dentro quince años, con hijos grandes, pero no es algo que espere con desesperación. No significa que no vaya a pasar… Sólo que la vida me fue sorprendiendo de otras maneras.

–¿Por ejemplo, encargando otro hijo?
–Sí. ¡Meme está esperando el varón! El momento llegará cuando tenga que llegar. Transité un lindísimo embarazo, sin complicaciones, engordé poco y volví rápido a mi peso. Aunque reconozco que el Bailando ayudó mucho.

–¿Volverías al certamen de ShowMatch?
–Vengo evaluando propuestas de tira, teatro y conducción, que, soy consciente, me llegan por la exposición y el lugar que me dio Marcelo, a quien le estoy muy agradecida…

–¿Entonces?
–Y, si me convocara, no podría decirle que no.

Por Maru Cociffi. Fotos: Alejandro Carra y Archivo Atlántida-Televisa.

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