Mega hinchada

Los Laport, una familia autogestionada

Viviana Sáez, actriz y pareja de Osvaldo Laport desde hace 37 años, también se luce cantando. Con su marido en la dirección artística y su hija Jazmín como invitada de lujo, asegura: “Me autogestiono. Somos una familia de locos lindos que aman y respetan el arte”.

20/11/2016

Actualidad

El arte –en todas sus variantes– fue inevitable para Jazmín Laport (21). Hija única de Osvaldo (60) y de Viviana Sáez (53), creció entre libretos, escenarios y música. “Cuando era chiquita, Jazchu venía con nosotros a todos lados. Viajaba sentadita atrás, en la silla del auto, y yo la miraba por el espejo retrovisor. Entonces, notaba que mientras yo pasaba letra, ella repetía lo que yo decía. Porque como buena familia de artistas, estábamos siempre leyendo, ensayando y cantando en donde estuviéramos. Y así fue como Jazchu empezó a cantar A puro dolor cuando tenía sólo tres años”, cuenta Vivi sobre la balada que su hija le acaba de regalar sobre el escenario de Il Teatrino (Saenz Peña 1400, Tigre; teléfono 4749-6987). Porque si bien la protagonista de la noche del sábado es Viviana, Jazmín demuestra que el arte está en el ADN de los Laport.

FORMACION Y PERSEVERANCIA. Pero no todo es fácil ni se logra con un apellido. “Me autogestiono. Ya no estoy a la espera de un llamado. Me lanzo a mostrar lo que me gusta hacer, porque estoy en una etapa de mi vida en que puedo realizarlo”, cuenta la actriz, en pareja hace 37 años con el gran Osvaldo Laport. Y así fue como Viviana se subió al escenario del teatro tigrense para interpretar una seguidilla de grandes canciones en varios idiomas.

De La vie en rose, de Edith Piaf, a Parole, parole, de Mina, pasando por algunos temas en portugués, un enganchado de boleros y algo de bachata. Y cantando planea terminar el año, entre pubs y eventos privados, para después sí acompañar a su marido en la temporada teatral cordobesa y, de paso, llevar su show por las sierras. Porque si bien Vivi tiene treinta años de actriz, para ella la actuación siempre estuvo ligada al canto.

“Estudio las dos cosas en paralelo desde siempre. La formación es fundamental. Los Laport creemos que nada debe ser improvisado. Yo tuve y tengo grandes maestros. Para mí, la música y la interpretación van de la mano. Incluso en el 2005 saqué mi primer disco –En nombre del amor es su título–, producido por mí a todo pulmón. Y nunca dejé de cantar ni de estudiar. Lo que ocurre es que siempre tuve más trabajo de actriz que de cantante, y por eso tal vez no se sabe demasiado de mi pasión por la música”, asegura Viviana, que además aclara: “Como buena pisciana, soy muy romántica. Así que mi repertorio tiene sólo canciones de amor”.

DIRECTOR DE LUJO. Sin disimular el orgullo por su esposa, pero con el ojo artístico afiladísimo, Laport está a cargo de la dirección y la puesta de los shows. “Nos conocimos estudiando teatro, así que crecimos juntos como artistas. Nos aconsejamos, nos respetamos y nos admiramos. Me hace un hombre pleno ver la evolución de Vivi. Porque además de ser la mujer que amo, es quien me dio la posibilidad de ser padre. Admiro su convencimiento, su pasión por el arte, su alegría intacta y que se mueve sin miedos. Y lo más lindo es que nunca nada nos doblegó en la lucha por desarrollar nuestra pasión”, concluye Osvaldo, mientras Vivi resume: “Porque somos una familia de locos lindos que aman y respetan el arte”.

Por Ana van Gelderen. Fotos: Fabián Uset.

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