Todo sobre dos ruedas

Joaquín Poli, el Messi de las motos

En su pueblo, San Genaro, provincia de Santa Fe, le dicen “el Messi de las motos”. Fue campeón argentino en la categoría MX1 los últimos dos años, y tiene grandes posibilidades de repetir en 2017. Con una vida sobre dos ruedas, sueña con pegar el salto y triunfar en el exterior.

18/06/2017

Actualidad

Los que saben de motocross –esos tuer- cas que tienen dos ruedas en la cabe- za– aseguran que Joaquín Poli es “el Messi de las motos”. Otros, los que no quieren mezclar el fútbol con los fi e- rros, lo llaman “El Joven Maravilla”. Pero, más allá de las comparaciones con el ídolo del Barça (o con el compañero de Batman), lo cierto es que Joaquín Poli (23) es una de las realidades más im- portantes del deporte argentino. ¿Qué tanto? Fue bicampeón en la categoría MX1 (450 centímetros cúbicos) en 2015 y 2016, y arrancó este año en la punta del campeonato, en el que además corre junto a su hermano Agustín (19).

¿De dónde salió el fanatismo de dos chicos de esta ciudad de veinte mil habitantes, ubicada en el cen- tro sur de la provincia de Santa Fe? Acá lo explica Joaquín: “Cuando tenía quince meses de vida –yo apenas caminaba–, mi papá Gustavo me llevó a una carrera. A él siempre le gustó correr, pero co- mo no tenía los recursos, recién se pudo dar el gus- to de grande. Lo bueno es que a mi mamá, Nancy, también la apasionaban las motos y siempre nos acompañó a todos lados. A los dos años, mis papás me subieron a una. Lo mismo pasó con mi herma- no Agustín. Y no nos bajamos más”.

CUESTION DE SANGRE. Aquello que los une también estuvo a punto de separarlos. ¿Por qué? Hace cinco años, en 2012, la familia decidió darles rodaje internacional y los hermanos se fueron a correr a Brasil. Cuando las cosas marchaban muy bien y Joaquín estaba con un pie en un equipo ofi cial, ocurrió el desastre. “Estábamos corriendo cuarenta pilotos en el circuito... En un momento alcancé a mi hermano, se abrió para la derechay cuando me tiré a pasarlo, se cerró y chocamos. Me quedé sin aire, se me rompió el hígado y el golpe me produjo un hemotórax (N. de la R: acumulación de sangre en el espacio entre la pared torácica y el pulmón). Tuve dos paros cardíacos en la pista y por suerte me pudieron revivir. Me llevaron en helicóptero a Florianópolis y estuve un mes internado. Ahí, en la soledad de la terapia intensiva, me replanteé si valía la pena tanto esfuerzo”, asegura. La respuesta la tuvo no bien abandonó el hospital y volvió a la Argentina: ¡se fue al taller a preparar su nueva moto!

NACI PARA ESTO. “Para correr”, aclara Joaquín –como si hiciera falta–, que nunca hizo otra cosa en su vida. Cuando terminó el colegio primario, sus padres le preguntaron si quería estudiar. No dudó un instante: se dedicó de lleno a las carreras. Aunque su pasión por las motos nunca fue una excusa para zafar de las responsabilidades. Porque tuvo que crecer de golpe. Su infancia y adolescencia fueron muy diferentes a las de los chicos de su edad. Hace años que entrena seis veces por semana en doble turno (por la mañana hace dos horas de ejercicio físico y por la tarde, otras dos en pruebas de pista con la moto). Casi no sabe lo que es estar un sábado en un boliche.

“Sé que tuve una vida diferente a la del resto de mis amigos, pero no me arrepiento. Porque en un país tan competitivo, la diferencia la hacen los mínimos detalles. Hoy intrrgro el equipo Avant Honda Genuine Oil y tengo a Fox Head, que me brinda la mejor indumentaria. Sueño con ganar una carrera mundial en el AMA, que se disputa en los Estados Unidos. Me tengo mucha fe. El apoyo de mi familia y mi novia, Candela, es fundamental. Porque yo estoy arriba de la moto, pero ellos, desde su lugar, son clave en este equipo”, cuenta Joaquín, el Messi del Motocross, el Pibe Maravilla de San Genaro.

Por Sergio Oviedo. Fotos: Album personal familia Poli.

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