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Fran, Cande & Mica Tinelli: popularidad innata, prejuicios, amor y la posibilidad de un papá presidente

Por primera vez juntos, los hermanos Tinelli –“simples, sensibles y soñadores”– se entregan a una charla íntima. Quiénes son, qué sienten y qué quieren los hijos del Uno.

01/02/2017

Actualidad

Creen que cierta cuadratura astral los hermana aún más que el apellido. Regidos por Piscis –signo de él, ascendente de ellas– aseguran: “Estamos conectados por una sensibilidad especial”. Nacidos y crecidos con una involuntaria popularidad –“una identidad aparente que muchos medios nos construyen según les sirva”– y “la fantasía de que el hijo de famoso no es humano”, Micaela (28), Candelaria (26) y Francisco Tinelli (18) se proclaman “chicos simples, sanos, vulnerables y soñadores”. Una definición que quedará algo escueta con el correr de esta charla.

No existe un ritual formal en este trío, aunque Fran oficializa voluntad: “Estamos buscando alguna actividad semanal para compartir los tres. Este año tal vez tomemos clases de algún baile, por ejemplo”. Hasta entonces, la danza entre él y Lelé –así llaman a Cande– seguirá siendo parte de un código de humor que desatan en cualquier rincón de la casa. Tres Coca-Colas de por medio, convenimos que el éxito de este trío tiene mucho que ver con la alquimia de sus roles. Y ahí vamos.

Cande: Mica es la gran protectora...

Mica: ...con toda la familia. Me sale genuino. Trato de apaciguar si hay pelea. Les estoy encima. Por ahí a él le marco algún límite.

C: ¡A veces yo también me como algún correctivo! (risas)

M: Cande es la chistosa, ácida e ingeniosa. Y Fran, el contenedor. Tiene el don de escuchar. Es buen consejero, muy profundo.

C: ¡Muuuy profundo! (risas)

Fran: Y, sí... Pero ver a mis hermanas conformes con lo que hacen, cuidadas por sus parejas y en un buen camino, me deja tranquilo.

–Ser hijos de un Uno cuesta prejuicios. ¿Cuál es el más pesado que les toca cargar?

M: El de frívolos, o el de mantenidos. Sabemos que, por más independientes que seamos, el mote de “hijo de” es de por vida. Es verdad que muchas puertas pueden abrirse más rápido, pero ahí es cuando debemos demostrar el mérito. Por ahí ser un Tinelli te coloca en la mira. Te exige perfección en todo lo que hagas. Con el tiempo entendés que la popularidad es un juego que hay que aprender a jugar. Por eso es tan reconfortante cuando alguien nos conoce y se da cuenta de que cada uno de nosotros realmente tiene sus proyectos. Y mal no nos va.

C: Muchos deben creer que ser hijo de un famoso es despertarse con un tipo abanicándote y dos daiquiris... Y no: también sufrimos. Tal vez yo soy la más castigada. Loquísimo: me corto el flequillo y es noticia. “Otra vez la tatuada”. Cuando me tildan de “rara” me sale la calentona. Es una mirada tan básica... Pero tengo esperanza en la evolución. De mí que digan lo que quieran: estoy segura de qué quiero y qué soy. Ya ni contesto las críticas. Y no porque me haga mal, sino para no engancharme, porque soy “mecha corta”, la más fácil de enojar. En fin: al que critique mi camino, le presto mis zapatos.

–Pienso en la atención mediática, su perfil- subsuelo y el posible interés de muchos. ¿Qué tal se llevan con la soledad?

M: Somos de pocos amigos, pero de compartir intenso. En lo particular no me cabe la soledad, eso del silencio para escucharse a uno mismo... Si estoy sola en casa no puedo dormir.

C: Muchas veces yo elijo la soledad. Entrar a mi cuarto, bajar las luces, conectar con mis perros, hacerme alguna máscara, distraerme con el piano.

M: Yo también intenté algo de piano...

C: ¡Duró dos clases! Como en italiano (risas)

F: Yo toco la batería. Practico desde muy chico, pero sin pretensiones. Aunque si alguna vez surge la oportunidad de armar banda, le doy para adelante.

–¿Aprendieron a lidiar con la timidez?

M: Las multitudes no van conmigo, en ningún ámbito.

F: Yo padezco mucho esos primeros días de clase, en los que el profesor nuevo pasa lista. Pienso: “¡No digas mi apellido, no digas mi apellido!”. ¡Calor!

C: Si me tropiezo en público, puedo morir. Muchas miradas me descomponen. Es que la poca intimidad que tenemos nos la roban los teléfonos. Por ahí estás comiendo y ya sentís que alguien te apunta. ¡La p... m...! ¡¿Y si tengo una lechuga en un diente?! (risas). ..............................................................................

Antes de avanzar, un picadito de frases que dejaron las risas. Rebeldía: “Nunca fuimos rebeldes convencionales, de esos que se escapan para ir a bailar. Pero sí de los que entienden que rebeldía es pasión, ir a full por lo que creés”. Dinero: “Sólo un medio. Nunca fuimos derrochones. La ostentación, de cualquier tipo, es lo que más nos avergüenza”. Talentos revelados: “Cocino muy bien”, asegura Cande. “Su chocotorta es la mejor del mundo”, avisan sus hermanos. Pero además, hornea conciencia. Esta ex jinete, que alguna vez intentara cursar veterinaria, es activista “de los más indefensos”, como llama a los animales. Desliza: “Soy proteccionista, fomento la adopción y ayudo a varios refugios”. También es cultora del vegetarianismo: “El mundo cambiaría con una alimentación de ese estilo”, dice. Manías: “Soy obsesivo del orden y la limpieza. No puedo salir de mi cuarto si no está todo en su lugar. Todo tiene que estar casi esterilizado”, bromea Fran.

HABLEMOS DE AMOR. Mica está de novia, “y muy bien”. Siete meses con el manager Guido Iannaccio (33). Y no habrá más detalles. “Encaro las relaciones muy hacia adentro. La popularidad suele ser demasiado fuerte para quien te acompaña y me ocupo de ese cuidado”, explica. Cande: “¡Soltera! Pero si aparece algo por ahí...”, bromea. Y Fran es tajante: “Estoy bien conmigo mismo. No fuerzo el encuentro. Es mi momento”.

–¿Es fácil intentar la conquista de un Tinelli?

M: Nos ha pasado mucho eso de ser mirados desde lejos, como tanteados, hasta que logran romper la barrera del prejuicio.

F: El apellido cohíbe...

C: Hay miedo. Pero últimamente, a la hora de avanzar –y no lo digo en términos de desigualdad–, la mujer está más hombre, y el hombre más mina.

–¿Cómo son enamorados?

M: Yo, muy compañera. Siempre fui noviera. No entiendo la vida sola...

F: No me engancho así nomás, pero cuando detecto a “la” chica, puedo obsesionarme (risas).

C: Yo soy la más enamoradiza –por lo que a veces me odio– y bastante intensa en el amor: cuando amo, me entrego al máximo. Pero tendría que aprender a seleccionar mejor (risas). Además, alguna vez la pifié bastante exponiendo una relación antes de tiempo. Hay gente que no se banca que uno sea feliz. Aprendí que cuanto menos muestres, mejor te salen las cosas.

–Reivindiquemos a Cande. ¿Cómo deberíaser su próximo hombre?

M: Ella tiene mucha agua en su carta astral. Y como la risa es fundamental para enamorarla, debería ser un chico sumamente divertido y terrenal, para bajarla un poco.

–¿Y la mujer que “obsesione” a Fran?

C: Mmm... No lo veo con una chica toda perfectita. Fran necesita a alguien sensible, que sepa entrar en su micromundo.

F: ¡Y con una veta artística!

–¿Qué esperan del amor?

M: Armar una familia. Yo no creo en los papeles ni en las ceremonias religiosas. Cuando el compromiso entre dos es fuerte, las formalidades no son necesarias.

F: El casamiento ya es algo antiguo. Sólo quiero ver a la mujer que amo amando a mis hijos: ésa es la imagen.

C: Soy la más tradicional. Yo sí busco un lindo cuento de amor. Casarme con iglesia y todo, como lo hicieron nuestros viejos.

PRIMEROS HIJOS. La versión de la candidatura de Marcelo Tinelli a la presidencia de la Nación sobrevuela la charla. Aquí, el primer boca de urna...

M: Es un tema que preferimos no tocar con seriedad. Yo todavía no conecto con la idea, pero mi voto sería un “NI”.

C: Es algo utópico. Pero si papá lo elige, mientras no le afecte la salud, ¡yo lo banco!

F: Yo también. Tiene el potencial y la pasión para ser el mejor en lo que se proponga... Pero ojo: se te va el viejo, eh. Es fuerte.

–¿Ustedes son tan influyentes –hasta en su trabajo– como manifiesta Marcelo?

F: Tenemos una relación de diálogo total. El siempre está atento a nuestras opiniones. Estamos mucho en su día a día. Mica y Cande le hablan sobre moda o estilo; yo lo pongo al tanto de la música del momento. Siempre nos dice lo orgulloso que está de nosotros. El aprende de cada uno, tanto como nosotros de él.

–¿Qué frases del viejo ya se convirtieron en lecciones eternas?

C: “No te enrosques en pensamientos. Si lo sentís, ¡hacelo!”. Papá me enseñó a ser más segura.

M: “Las críticas, buenas o malas, no son más que ruido. Que nunca influencien tu camino”.

F: “Encontrá en el miedo tu fortaleza. Si algo te atemoriza, enfrentalo cuanto antes”. Mi viejo es un sabio, un gran maestro. Irradia una energía que empuja hacia adelante. Es el mejor coach motivacional que puedo tener.

DEL ESPIRITU AL ARTE. La espiritualidad se hace centro. Cande sostiene el hábito de rezar todas las noches. Mica dice que la religión es un método que, al menos para ella, perdió credibilidad. “Yo le pido y agradezco al Universo. Fui aprendiendo mucho de la astrología y tengo otra concepción de las cosas. Me atrae la metafísica y pienso en términos de energía”, asegura. “Todos somos energía, positiva y negativa, que se conjugan”, suma Fran. Y así, el menor en este encuentro revela: “Todo el año pasado, y por consejo de mamá (Paula Robles), practiqué la técnica Alexander, que trabaja sobre el uso consciente del cuerpo. A mí me ayudó mucho”. Y así, en charla sobre terapias –del diván son eruditos: “Hacemos desde muy chicos; nos ordena, nos mantiene en eje”–, entramos en un terreno que los entusiasma: la creación. “Escribir es un buen canal para conocerse”, revela Fran. “Muchos psicólogos recomiendan plasmar lo que sentís. Y yo lo incorporé como ejercicio”. Dicen haber respirado arte desde muy chicos. Mica y Cande –bisnietas de Luis Isabelino Aquino, fundador y directordel Museo Fernández Blanco– tuvieron formación Waldorf –que plantea la libertad individual incorporando la expresión artística como vía de aprendizaje en cada materia–, aunque la mayor desistió en la secundaria. “Necesitaba conectarme un poco con la realidad”, dispara. Fran, alumno de la ORT, recibió el estímulo que, tal vez, despertó su nueva pasión. Y si no tipeo “vocación” es porque él marca la diferencia: “La vocación es como un experimento, un camino que vas construyendo con distintas experiencias. No creo que haya una y para siempre”. Decidió ser director de cine. “Empiezo por ahí, sabiendo que es sólo un primer paso. A escribir ya me largué. Mi propósito es contar historias, dejar mensajes”, dispara este admirador de Tim Burton. ....................................................................................

Cande volverá a pintar. “No sé si con la idea de exponer –como lo hizo con Miradas, en 2011–, pero resulta una gran terapia personal”, suelta la seguidora de Mark Ryden, Sandra Chevrier y Salvador Dalí, que para crear necesita abrir ventanas, poner música y encender un palo santo. Su última gran obra tal vez haya sido su cuello, “que difícilmente sea plagiada” (bromea). Que a propósito de cualquier polémica popular, la referenciada de tatuadores como Naza Tubaru, le tattooer, Tomas Tomas y Thomas Hooper –“entre otros del black work”–, asegura: “Era una pieza pendiente”. Responder si será el último –de una cantidad sin número registrado– sería “muy sanata”. Siempre habrá sitio en el lienzo de su cuerpo donde ubicar trazos “sin plan ni significado, como los grandes diseños”. Con la experiencia de haber grabado la cortina de ShowMatch 2016 –“y algunas cosas escritas que también tengo por ahí, tal vez algún día recopile todo y salgan algunas canciones”–, Lelé asegura: “Este año apunto a crecer en la música, y eso implica el contacto con el público, subir a un escenario y mostrar lo que hago”. ¿Qué estilo? “Podría abordar cualquiera, pero sin convertirme en un personaje”, dispara. Porque apunta a “que se me vea tan normal como soy”, aclara. “Y ahí estaremos –rematan sus hermanos–. Somos sus fans número uno”.

Por Sebastián Soldano. Fotos: Diego García.

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Candelaria Tinelli

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