“Elegí madurar en vez de envejecer”

Flavia Palmiero a los 50 se confiesa anti-diva

Mientras planea su primer unipersonal –“que tiene que ver con el paso del tiempo”–, la actriz se confiesa anti-diva. Además, revela secretos de belleza y fija posición ante las cirugías. Cómo vive la sexualidad y la relación cama afuera con su pareja, el productor Luis Scalella: “Por ahora estamos bien así; le tengo un poco de miedo a la convivencia”.

10/07/2016

Actualidad

El archivo me delataría, así que no puedo mentir con mi edad. En unos días cumplo 50”, asegura Flavia Palmiero, quien el 11 de este mes comenzará una nueva década en su vida. “Al principio el número me asustó un poco, pero ya estoy tranquila. Hoy me alegra ver que llegué hasta acá, que mis hijos –Giuliana (27) y Gianmarco (21), de su matrimonio con Marcelo Batellini– crecieron felices, que pude construir una pareja. Empecé a sentir que arranco una nueva etapa, con otras sensaciones desde lo cotidiano, agradeciendo y disfrutando el doble, porque cada año que pasa es de oro y comenzás a valorarlo más que nunca”, revela la actriz, de novia hace tres años y medio con el productor Luis Scalella (64). “Por eso voy a festejar, como todos los años. Me gusta celebrar la vida”, asegura de cara a su primer unipersonal: “Tiene que ver con el paso del tiempo, pero no puedo decir mucho más”.

–¿Hiciste un balance en este cambio de década?
–Ni a los 30 ni a los 40 me hice un planteo, pero reconozco que ahora es distinto. Siempre disfruté mucho de la vida y me la jugué. No es que me acuerde ahora de salir al mundo pero, al sumarle la experiencia, me encuentro en un momento muy pleno, valorando lo que tengo y soñando, porque la vida siempre te sorprende con cosas nuevas.

–¿Con qué filosofía te tomás el paso de los años?
–En vez de envejecer elegí madurar, que es muy diferente. Hay gente que es vieja a los 30. Madurar está buenísimo porque te da seguridad, tranquilidad, y continuás lleno de energía. Aunque el tiempo pase, uno siempre tiene que apostar a la vida y a estar bien. Obviamente, si pudiera elegir volvería a cumplir cuarenta... No veinte, aunque fueron años bárbaros. Siempre digo que el paso del tiempo es inevitable; lo que sí es evitable es pasarla mal.

DIOSA A TODA EDAD. Por más que muchos me digan que estoy bien, siento que cada año se va cayendo alguna partecita y me tengo que cuidar cada vez más”, confiesa Flavia. ¿Su clave? Además de tener una buena genética, asegura que siempre llevó “una vida sana, sin drogas, alcohol ni noche”.

–¿Cómo te cuidás?
–Duermo religiosamente ocho horas. Me pongo cremas a diario. Normalmente no uso maquillaje salvo cuando tengo que trabajar. Tomo sol con protección. Hago 45 minutos de gimnasia todos los días, con mi entrenador Aldo Giménez. El año pasado ejercitaba sólo dos veces por semana, pero prefiero entrenar... ¡porque me gusta comer! Y también voy al centro de estética Be Cool, a hacerme tratamientos faciales y corporales no invasivos. Pero, bueno... vivo de mi imagen. La gente común no tiene las mismas exigencias.

–¿Te hiciste cirugías?
–Sólo de lolas. Y me pongo una mínima cantidad de toxina botulínica en la frente. No me tocaría la cara: me preocupa ver cómo muchas mujeres se deforman a tal punto de quedar monstruosas. ¡Y ni siquiera parecen más jóvenes, porque tanta cirugía te suma edad! Creo que tiene que ver con un problema interno más que externo, por una continua disconformidad que jamás se va a saciar. Y es muy dura la frustración. El gran tema es que parece no alcanzar con lo que uno tiene. La gente no se valora. Tenemos distintas herramientas y debemos tratar de ser felices con lo nuestro. Eso no quita hacer cosas para estar y sentirnos bien. Hay que mantenerse de la mejor manera, sin perder la autenticidad.

–¿Cómo sos a la hora de seducir?
–Creo que la “no pose” es un buen secreto; a los hombres les gusta la mujer natural. Si bien no se resisten a un escote, no es lo único que tenemos para dar. No soy de vestirme provocativa, ni me gusta provocar con mi cuerpo. Creo que la sensualidad y la sexualidad tienen mucho que ver con la piel y con la comunicación a través de las miradas y las actitudes.

–¿Cómo vivís la sexualidad a los cincuenta?
–Con mis amigas nunca hablo del tema, ¡y termino haciéndolo en las revistas! En fin... Nunca tuve rollos con mi sexualidad. Obviamente, estoy mejor que a los veinte, pero siempre disfruté. Hoy lo vivo de modo más “sexual” que antes, cuando te metían en la cabeza que debía ser con amor. Ojo: nunca fui de acostarme con un hombre que no conocía. Para mí la parte sexual en una pareja es indispensable, porque si no inevitablemente trae problemas. No podría estar con alguien con quien no tenga una buena conexión en la cama.

–Te confesaste “muy geisha”...
–Jaja. Sí, soy de trabajar, para nada vaga. En el sexo me gusta que me dominen, porque deseo hacer sentir poderoso al otro. Me gusta que el hombre se sienta importante, protector y no minimizado porque vos lo podés todo. Además, cuando sos una mujer independiente está bueno descansar un poco.

–Tu novio (Luis Scalella) te lleva catorce años, pero también has tenido parejas más jóvenes. ¿Te quedás con los hombres experimentados?
–Por suerte o por desgracia, me olvido de todo. Para mí la edad no tiene nada que ver: lo que cuenta es la calidad de persona. Muchas veces me pregunto por qué el amor pasa con uno sí y con otro no. Cuando te enamorás y conectás sentís que estuviste siempre con tal persona, y eso es mágico. Me ha pasado con todas mis parejas en serio. Cuando se da es porque tenía que ser: no es casualidad.

–¿Creés en el destino?
–Sí, claro. Todo está escrito. Afortunadamente nosotros no lo sabemos... porque sería aburridísimo. Igual uno también hace el camino, hay otra porción de suerte y de estar en el momento justo. Es una sumatoria. También creo en Dios, soy muy católica.

–¿Planean casarse con Luis?
–Se dijo, pero no es verdad. Estoy bien así. No sé si tengo ganas de pasar por el Registro Civil. Ya lo hice a los 21 con el padre de mis hijos. No es algo que tenga pendiente.

–¿Y la convivencia?
–Cada uno tiene su casa. Yo vivo con mi hijo y él, solo, aunque estamos cerca y pasamos mucho tiempo juntos. Convivimos en el verano, cuando hago teatro.

–¿Eso no los tentó?
–Le tengo un poco de miedo a la convivencia. Muchas veces, el día a día se hace difícil y complica a las parejas. Por ahora estamos bien así, pero no descarto la posibilidad en un futuro.

–¿Cómo se llevan a la hora de trabajar juntos?
–Lo hicimos en dos oportunidades: en Los bañeros, en Carlos Paz, y en una pequeña participación mía en una película que él produjo y se estrenará en agosto, Inseparables, protagonizada por Oscar Martínez y Rodrigo de la Serna. Luis tiene un carácter muy temperamental y es muy apasionado. Yo también, aunque sé separar las cosas. Odio los divismos: soy una laburante y mantengo siempre los pies sobre la tierra. Entonces, compartir proyectos nos une.

–¿Hoy estás en el lugar que soñabas?
–Tengo un problema con el futuro, y siempre fui así: no puedo imaginármelo. Cuando empecé soñaba con ser actriz... ¿pero qué iba a pensar que iría a un casting y me elegirían para interpretar a Evita en una película? Lo mismo respecto a mi carrera con los chicos, que fue un éxito. A los 50 estoy más segura de mí misma, me siento más tranquila y eso me gusta.

Por Maru Cociffi. Fotos: Christian Beliera.

palabrasclave:

famosos
en esta nota:

famosos en esta nota:

Flavia Palmiero

notasrelacionadas