NICO & EUGENIA

Estos besos nunca fueron de ficción

Nicolás Cabré pasó la noche del viernes en el departamento de la China Suárez. Todos fuimos testigos de cómo se asomó al balcón mientras los fotógrafos apostaban una guardia en la puerta. El romance que empezó como clandestino, y terminó con el matrimonio del actor con Eugenia Tobal, ya no puede ocultarse. Los detalles de una pasión de novela, pero muy real.

04/04/2012

Actualidad

Desde que Nicolás Cabré (32) rompió su matrimonio de siete meses con Eugenia Tobal (36), y Eugenia China Suárez (20) terminó en enero su noviazgo con Ignacio Viale (29), después de dos años, ya no hay incógnitas. Ellos fueron los protagonistas de las rupturas más estrepitosas del verano, y el rumor que nació a fines de noviembre (y creció día a día) se híper súper confirmó: la China y Nico están más que juntos, y no hacen ningún esfuerzo por ocultarlo.

No comunicaron oficialmente la separación de sus parejas. Es más: apostaron a que nadie sufriría… Pero no es así ni en sueños. Algunos amigos de Cabré-Tobal arriegan que Nico espera que se apruebe la ley de divorcio exprés (uno de los puntos clave del nuevo Código Civil), y que estaría dispuesto a convencer a su mujer de batir un récord… de dudoso mérito: ser la primera –o una de las primeras– parejas amparadas por el nuevo régimen, ya que el plazo de dos años de no convivencia exigido hoy… les pesa como una eternidad.

Además, tampoco quieren ventilar ante la justicia las causas de su adiós para siempre. “Eugenia está tan dolida por la infidelidad y el adulterio de Nico, que no quiere dejar nada librado al azar. Está triste, tiene bronca, y estalla apenas oye el nombre de él. Y, por supuesto, no está dispuesta a hacerle el campo orégano. Si puede, se lo va a sembrar de espinas”, cuenta un amigo.

Por eso, en las últimas semanas, mientras Tobal trataba de recuperarse de la herida, se enteró de que Nico regresaba de España, donde estuvo filmando una película junto a Guillermo Francella. Algunos aseguran que al enterarse de la noticia pateó un mueble y se fisuró el dedo medio del pie derecho. Otros dicen que la fisura es un simple accidente casero que nada tiene que ver con el tema emocional. Pero se agregan datos. Y sobre llovido, mojado: la rubia habría tenido otro rapto de ira cuando un rumor la vinculó con Mariano Zabaleta, su nuevo compañero en Pura química. Para no dejar que el tema crezca, lo aclaró a los cuatro vientos: “Mariano está de novio, muy bien, y se va a casar pronto. Me duele que me sigan metiendo el dedo en la herida todo el tiempo. Déjenme hacer el duelo en paz… ¡Yo no jodo a nadie!”, explotó.

Tampoco, hoy por hoy, quiere saber o leer algo sobre Nico. Pero el rumor de su romance la alertó y, secretamente, llamadas mediante, trató de averiguar qué hacía él en Buenos Aires… Porque desde que no viven juntos, teme que aparezcan fotos confirmando la pesadilla que padece desde hace más de cinco meses. “Eugenia, desde que vio entrar a la China Suárez a las grabaciones de Los Unicos, sintió algo extraño. Nunca tuvieron onda. Siempre se llevaron mal”, recuerdan sus íntimos.

No es todo. Otros testigos juran que Nico, apenas vio a la China, le dijo: “Si vos hubieras estado desde el principio de la tira, la historia sería otra”. A su hermético modo, una declaración de amor. Indirecta, pero suficiente para que la China se convirtiera en inseparable y confidente de Nico.

Y esas lluvias trajeron estos lodos… Por eso el último fin de semana, y el primero de Nicolás Cabré en Buenos Aires después del tiempo que pasó filmando en España El Atraco, con Guillermo Francella, fue el que Tobal sufrió más crudamente el preludio del final, aunque se esforzó por no demostrarlo ni a su familia ni a sus amigos. Para olvidar recargó su agenda de dinámicos planes: sábado, cambio de las almohadas de su cama y salida con sus sobrinos al Gran Rex para ver a la banda Rock Bones: la que canta en la tira juvenil Peter Punk, emitida en Zapping Zone, y que se presentó por primera vez en el país; domingo, con otros colegas, día tuerca: fue a la carrera del TC2000 Buenos Aires.

“La cuestión –revelan los íntimos– era distraerse, olvidar el dolor y estar con gente de buena onda. Está enojada, sobre todo porque Cabré no la cuidó ni la respetó. Pero no piensa allanarle el camino del divorcio como si no hubiera pasado nada. Porque, como ella dice, ‘sigo siendo su mujer’. Esta semana pensaba firmar un convenio de separación personal, que implica que ninguna de las partes pueda reprocharse alguna otra relación hasta que llegue el plazo mínimo para tramitar el divorcio. Pero después de lo que pasó este fin de semana, ya no quiere firmar nada”, concluyó la fuente.

Su primer impulso fue encerrarse, pero su analista se lo prohibió. Y ella, aun con sabor a hiel, obedeció. La última semana, después de su retorno desde España y de un descanso de dos días, Nico volvió a los estudios de Pol-Ka, donde lo esperaba la China, que seguía grabando Los Unicos 2. No compartieron ninguna escena, pero volvieron a verse en el mismo lugar donde encendieron la hoguera… Según un testigo, “al volver a verse, la energía y el fuego de sus miradas lo dijeron todo. Y después del mensaje twittero que le mandó la China, donde puso la canción Don’t remember, cantada por Adele, él avanzó como una topadora”.

La letra es más que sugerente: “Te fuiste sin despedirte; / ni una sola palabra me dijiste; / ni un solo beso para sellar ninguna grieta. / No tenía ni idea del estado en que nos encontrábamos./ Te di el espacio para que pudieras respirar. / Mantuve las distancias para que pudieras ser libre, /y espero que puedas encontrar la pieza que te falta, / y que te devuelva a mí /¿Pero no te acuerdas del motivo por el que me amabas?/ Cariño, por favor, recuérdame una última vez./¿Cuándo te veré de nuevo?...”.

El viernes fue clave. Aunque Cabré y Suárez no pensaban blanquear su amor, las fotos tienen la elocuencia de un cross a la mandíbula seguido de nocaut.

Ella no estacionó su auto en el garaje de su departamento de Palermo: dejó el espacio libre para que Nico anclara el suyo y entrara al departamento directamente desde la cochera.

Después de grabar, Emilia Attias y Eugenia, que son amigas desde Casi Angeles, se fueron juntos para la casa de la ex teen. Luego llegó el Turco Naim, y más tarde Cabré. Al parecer, los cuatro cenaron juntos y compartieron una noche donde el actor se animó a nuevas confesiones. Emilia quiso saber por qué Nico no volvería a sumarse al elenco, ya que sólo planea grabar tres o cuatro capítulos más y bajarse de la tira (como ya lo hicieron Marco Antonio Caponi y Benjamín Amadeo, aunque sus escenas todavía salen al aire). Cabré les dijo que elegía no actuar más porque la tira salió del prime time de El Trece, pasó a la tarde, y él no quiere trabajar en ese horario.

Por eso, y porque detesta el acoso de los fotógrafos para lograr una imagen de él y la China juntos, prefirió renunciar. Algo que ella no puede hacer porque tiene pautado seguir unida a la productora también el año que viene.

Después de la cena, el matrimonio Naim-Attias partió para Nordelta, y Cabré se quedó jugando con Apolo, el bulldog francés, y Valentín, el perro callejero que adoptó Eugenia, hasta que las agujas del reloj se agotaron y ella le dijo “quedate a dormir”. No es necesario un esfuerzo cerebral titánico para imaginar qué pasó. Si algo estaba dormido, se despertó como un volcán. Y entre idas y vueltas, Cabré contó piel a piel los trece tatuajes que tiene la China en su cuerpo…

Por Pablo Procopio. Fotos: Diego Soldini, Julio César Ruiz y Archivo Atlántida-Televisa.

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Eugenia Suarez

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