A fuego lento

Cardone & Vélez: “Muchas mujeres nos propusieron tener sexo"

Daniela y Nazarena tienen hijos de diferentes padres y muchos tatuajes en sus cuerpos. En Santos pecadores, la miniserie que están empezando a grabar y produce Naza, viven una historia de amor lésbico que despertó muchas fantasías. Dos diosas en una charla bien caliente.

23/04/2017

Actualidad

La historia entre ellas empezó cuando Nazarena Vélez (42) con su productora, Frida, decidió hacer una miniserie policial. Entonces llamó a Atilio Veronelli (57) para crear Santos pecadores, y juntos empezaron a delinear el argumento y los personajes. “En una reunión de preproducción dije que Lara, mi rol, debía ser lesbiana. Me miraron extrañados, pero en realidad quería salir del closet a través de esta ficción (risas). Soy muy hetero, pero sumaba mucho que mi personaje viva una historia de amor con una mujer”.

–¿Por qué elegiste a Daniela Cardone (53) como tu pareja lésbica?

Nazarena: Quería contar una historia de amor y romper con un prejuicio machista: la mayoría de los hombres piensa que las lesbianas tienen más aspecto de camionero que de femme fatale, y que siempre usan camisas leñadoras. Y Daniela es una de las mujeres más lindas de nuestro país.

Daniela: Nunca me creí linda. Es más: me da vergüenza mirarme en las notas. Nosotras hicimos el trailer de Santos pecadores y lo único que salió en los medios fueron las escenas de sexo. En la calle todos me hablan de ellas. La gente siempre recuerda lo zarpado.

–¿Algún hombre les planteó formar un trío con otra mujer?

N: Yo soy hetero y cero fiestera. Ningún tipo me lo propuso, porque sabía que lo iba a sacar corriendo. Pero como hice muchos shows eróticos y despertaba fantasías, unas cuantas quisieron tener sexo conmigo.

D: A mí, varios imbéciles me propusieron meter a una mujer en la cama, pero nunca les di el gusto. Igual que con Naza, muchas señoras se quisieron acostar conmigo, y aún sigo recibiendo esas invitaciones. No sé qué fantasía les despierto.

–¿Por qué creen que tienen tanto levante con su propio sexo?

N: Somos fálicas, y a las mujeres gay eso les gusta. Laburamos, somos independientes y nos la bancamos solas. Muchos hombres creen que por ser así los queremos dominar, poseer, controlar y después descartar. Bueno... un poquito sí, pero no mucho (risas).

D: Nunca me pregunté por qué mis amigas gay se enamoran de mí. Yo pienso que son enamoradizas y celosas, pero las acepto como son.

–¿Fue difícil hacer la escena de sexo?

D: Aunque no tengo rollos con mi cuerpo, me costó un poco más que a Naza.

N: Quizás sea porque en mis shows eróticos tuve que tocar a alguna que otra mujer. Entonces tomé la iniciativa. Le pedí a Daniela que me apriete, me bese y se saque el corpiño. Yo estaba desnuda. Ella se había metido debajo de las sábanas, con una calza de ciclista. Daniela es muy respetuosa y pidió que fuéramos más sutiles cuando yo quería una escena con mucha pasión.

D: Lo más divertido es que esa escena la filmamos en la cama del novio de Nazarena.

N: Desde ese día, Pablo (Melillo, 43, corredor de autos y dueño de la cadena de restaurantes Negroni) no cambia las sábanas.

–¿Cómo es hoy su relación con los hombres?

D: Ya no los necesito para el sexo. Tienen muchos rollos para expresar sus verdaderos deseos. Ya no estoy dispuesta a pagar ningún precio por mi libertad. No quiero problemas porque no llamé, no atendí el teléfono o me fui a comer con amigos. Los hombres son bravos, y como les saco la ficha en dos segundos, me tienen miedo.

N: Yo fui novia, amante, esposa, viuda... Pasé por todos los estados. Por eso, por ahora no pienso en la convivencia. Estoy tranquila y muy bien con Pablo, aunque a veces me reclama que no lo acompañe a las carreras de autos. Es que estoy priorizando mi vínculo con mis hijos y mi trabajo: soy productora de eventos en Frida, manejo la carrera de Barbie y otros artistas, y hasta soy madrina del Bingo de Adrogué.

–¿Qué pasó con sus hijos cuando vieron las fotos de ustedes besándose en la cama?

D: Brenda (Gandini, 32) no objetó nada; ella tuvo sus escenas lésbicas con Lucila Polak en la película Resentimental. Y Juniors (Pisanú, 22) me dijo que le pareció una buena producción. N: A Barbie (Vélez, 22) le encantó. El que quedó shockeado fue Titi (Rodríguez, 6): me preguntó si era mi novia, y le dije que estaba actuando. Me parece que se quedó más tranquilo porque era una mujer. En cambio Gonzalo (Agostini, 16) me contó que en el colegio lo volvían loco por ver más fotos. Y como no me quiero exponer más yo, ni a mi familia, después de esta miniserie, salvo que me esté muriendo de hambre, dejo la actuación.

–¿Cuántos tatuajes tienen en sus cuerpos?

N: Más o menos doce: una alianza que me hice conAgostini, el nombre de Fabián Rodríguez debajo del brazo, el nombre de mis hijos, la frase “Pour l’éternité” (Para toda la vida) en el brazo, que comparto con Barbie, y varios más...

D: Yo, casi sesenta. En cada uno dejo plasmado un momento que termina. Es el modo que encontré para sacar el dolor hacia afuera. Transformarme me hace sentir viva. Cuando cierro un capítulo, cambio hasta la música que paso como DJ.

–¿Le temen al paso de los años?

D: El domingo cumplí 53, y lo digo feliz. Estoy orgullosa de mi edad y mi estado. Lamento que mi mamá no esté viva, pero tengo una abuela próxima a cumplir 101 años. Mis hijos son lo más maravilloso que me pasó, pero ya tomaron vuelo... Ahora disfruto de ser abuela de Eloy y estoy ansiosa por la nena que espera Brenda. También soy muy introspectiva y gozo de mi soledad, mis seis gatos persas (también cuenta a Matute, el gato que embalsamó y lleva tatuado) y de salir con mis amigos.

N: No me afecta para nada el paso del tiempo. Festejo agradecida cada cumpleaños. También me dan muchas ganas de ser abuela algún día, para poder malcriar sin culpa a mis nietos.

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Nazarena Vélez

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